sábado, 7 de marzo de 2015

Poesía de Rigoberto Paredes





Rigoberto Paredes nació en Trinidad, Santa Bárbara, Honduras, en 1948. Poeta y ensayista. Perteneció a los grupos literarios: Tauanka de Tegucigalpa y Punto Rojo de Colombia. Es premio It-zamná de Literatura, otorgado en 1983 por la escuela Nacional de Bellas Artes. Finalista en los Certámenes internacionales de poesía de Casa de Las Américas, EDUCA y Plural. Ha sido fundador de los proyectos editoriales: Editorial Guaymuras, Editores Unidos y Ediciones Librería Paradiso, así como de las revistas Alcaraván e Imaginaria. Obras publicadas: En el Lugar de los hechos (1974); Las cosas por su nombre (1978); Materia prima (1985); Fuego lento (1989); La estación perdida (2001). Es coautor, junto con Roberto Armijo, de la antología Poesía contemporánea de Centroamérica, publicada en Barcelona en 1983.


NO HAY POESÍA

a J.C.Mestre, poeta.



Ya no existes, poesía;
murierón tus profetas.
Ahora te conocen
sólo de nombre, ni de oídas.
Nadie, casí nadie
sabe quién eres en el fondo.
Tú la desconocida,
la mal venida a menos,
la caída en desgracia.
Por ti podría yo matar
a cien malos poetas,
tus verdugos, jueces y partes
de no sé cuántos amigos de lo ajeno.
Por ti, sólo por ti, poesía,
puedo yo, ahora mismo, revivir
a Perse y a Montale,
a Eliot y a Vallejo,
a Char y a Li Po, entre poquísimos
menos que más.
Vuelve poesía, vuelve, sin tardanza,
antes de que los cuervos

te boreen de mis ojos.



Memoria del solo



¿En qué ajeno paraíso abandonaron

mi humeante corazón, quemado vivo,

las mujeres que amé?

¿Bajo qué cielo raso se desnudan

y muestran victoriosas el reino que perdí?

Yo, en cambio, nada guardo: ni dicha ni rencor.

Una a una me dieron la gloria merecida

y derrotado fui con sus mejores armas.

El amor es la única batalla

que se libra en igualdad de condiciones.

Yo no pude escudarme, devolver las palabras

con la misma osadía, y los más leves golpes

me alcanzaron de lleno a la altura del pecho.

Dado ahora a morir en cama extraña

(orgulloso de mí, en paz conmigo)

cierta gloria atesoro, ciertos nombres

como el viejo guerrero que alivia sus heridas.







Memento



Vencido,

te relames en los labios

un incierto dulzor,

los viejos sinsabores de otros cuerpos.

Nada tuyo queda, nada de cuanto diste

ha vuelto salvo ni recompensado.

El amor es así: gloriosa pérdida

de prendas y batallas,

o, a veces, solamente un injusto recuerdo,

cierto invicto deseo

que juraste guardar más allá de la muerte.






Alguna vez



Alguna vez

un cuerpo se tendió a nuestro lado

y se abrió, sin prudencia,

como una madrugada.

Le dimos cuanto quiso:

piel,

entrañas,

el lujo del amor,

las más hondas palabras.

Una mirada, un hálito, una brizna le dimos.

Alguna vez

un cuerpo se tendió a nuestro lado

y nos dejó

vacíos.






Estación perdida II



Cuanto amé

doy a cambio de la estación perdida.

Con paciente avaricia yo he guardado

dones, heridas, dichas, infortunios,

vanas prendas que el tiempo ha vuelto bellas.

Ahí están,

bajo palabras puestas

ante el límpido augur de la memoria.

El mundo en torno ha sido monótono, aparente,

sólo un confuso limbo de lejanas presencias,

una noria atascada, un áspero cansancio.

Pero amé,

colmando fui de amor pechos y labios

y nada más que cuanto amé queda.

Mas la vida vendrá

cuando en mí resplandezca la estación perdida.






Opus de amor

(en cuatro movimientos)



Convite



Una mujer no basta

para dar de vivir al solitario.

Un solo cuerpo no, una mujer no basta.

El solitario aguarda

en su lecho de rosas

a más de un corazón.

Una sola no basta

para dar de vivir al solitario.

Su cabeza se aqueja bajo sábanas

como animal rendido,

y los ojos del solitario no ven de lejos.

Acérquense las que quieran,

todas.






Post Mortem


No aplacaré con lágrimas

lo que arde en la punta de mi lengua.

De más está llorar

por quien vivió en la holganza,

dando palos a cambio de abrazos y de querencia.

Ahora, en esta hora de la verdad,

en que tus pompas

se estrenan en lo duro y pelado de la tierra,

todo cuanto luciste, ufano y altanero,

pesa más sobre ti

como una losa a imagen y medida de tus restos.

¿Qué otra suerte esperaba

quien en vida olvidó, a su debido tiempo,

que también el poder y sus deidades

pasto son de gusanos, hálito de la nada?

Un áspero hierbajo se abre paso por dentro,

te hiende la cabeza, el pecho, los muñones:

es el estrago tenaz de la venganza,

su lenta mordedura, la soga del rencor,

únicas prendas

que ostenta la oquedad de tu memoria.





La estación perdida. (2001)



__________________________


Alguna vez

Alguna vez un cuerpo se tendió a nuestro lado
y se abrió, sin prudencia,
como una madrugada.
Le dimos cuanto quiso:
piel,
entrañas,
el lujo del amor,
las más hondas palabras.
Una mirada, un hálito, una brizna le dimos.
Alguna vez
un cuerpo se tendió a nuestro lado
y nos dejó
vacíos.


Última escena

Los señores
comieron y bebieron
hasta más no querer.
Ni una miga rodó fuera del plato,
ni una gota de más llegó a otra boca.
Sus vientres
relumbran tentadores
ante los ávidos cuchillos de la multitud.



Méridem
Ahora soy, por fin, lo que no  he sido.
Al tiempo, augur del desdichado,
nada debo, nada de mí.
Lo que tengo, o tendré,
pertenece a la certeza del olvido,
o a ti , desconocida, incansable poesía.
Si escribí, si no escribo, si escribiré,
¿qué significa todo eso?
Ah, qué hermoso es este oficio del silencio.



Belleza
Quién eres tú, belleza,
incierta, impura belleza.
Qué  buscas dentro de mí, belleza.
O solo quieres que te nombre , belleza,
como a una recién nacida, belleza,
impostora de ti, de mi, belleza.
Digo, quiénes seremos tú y yo, belleza,
Cuando, de aquí a mañana, belleza,
no seas tú, poesía, mi única belleza.



Vuelta
Mañana volveré.
Mañana, dije, sin mirar tu rostro,
sin mirarnos de frente.
Pero viéndote, viéndonos
como antes nos mirábamos.
A ciegas llegaré,
como un Odiseo tejido y destejido
por el desamor, esa llaga
incurable de tu corazón.
Llegaré, falsa Penélope,
Circe de los amigos
que Edilberto vio convertidos en cerdos,
lestrigona de este viejo caballo de Troya.
Argos me espera.



Cansancio
Ya no quiero, no puedo
dar más de lo que tengo.
Mi corazón boquea como un pez
en el fondo de una nasa abandonada.
Así me veo ante mí mismo:
animal sudoroso, azorado,
viejo poeta, marchito en sus laureles.
De nada me valió
meter mis manos en todas las hogueras
en nombre del amor,
vieja causa perdida.
De nada, haber creído
en la palabra dada
por más que haya nacido de unos labios
dulcemente posados en los míos.
 El tiempo es cruel y juez severo,
Justa o injustamente cruel.
Conozco toda altura y toda bajeza,
sus vacilantes máscaras
que el tiempo, con el tiempo,
va poniendo en su lugar preciso.
Yo he visto rodar glorias,
cabezas bien o mal alzadas
en la plana pública
para honra y prez de fieles
o de incautos.
Yo he mirado la verdad, su temible fijeza,
su mano limpia, amenazante
contra quien no se rinda
a su reino impenetrable, ciego.
Y simples cosas,
extrañas, entrañables pertenencias
no mías, he visto,
y de esto y más daría fe
ante propios y extraños
como un viajero pródigo
que vuelve inesperadamente.
Reconozco, al pavesiano modo,
que es difícil vivere.
Y yo he vivido y he visto y he creído.
Y todo esto cansa, cansa, cansa.
Y yo, yo estoy cansado.



Poétique
Lo adjetivo, Huidobro, es lo que mata,
así como la rosa florecida en tu poema.
Y el poema no es llave;
Cerrojo, cerradura, sí,
de la única puerta que lleva a la poesía.
Crea, cree que creas,
poeta, ciudadano del olvido;
crea viejas palabras y pásalas por nuevas
al mando de tu báculo pontificial, bicéfalo.
Y alce su mano, ante ti, de dios pequeño
el que viniere de otro mundo
a decir lo mismo, ya sabido.
¿Pequeño Dios?, si acaso tú, Vicente,
Pese a tu pecado de originalidad.



El ángel
El ángel de la anunciación
trizó sus alas
entre la ingrávida espesura
de la aurora boreal.
Lo vi rodar, cielo abajo,
como el águila
de Juan Ramón Molina.
De lo alto de sí mismo
cayó el ángel, en llamas.
Su grito agonizante semejaba
al de Bruno, embrocado en la hoguera.
¿Traía algún mensaje,
terribles amenazas
que nadie ha podido escuchar?
Tal vez la última palabra de Dios
o la hora señalada de ese día final.
Pero murió el ángel de la anunciación
y ya podemos acostarnos, amor, en paz.



Marítima
Cruzaré el Atlántico
a nado, estilo libre,
o en el lomo de la ballena de Moby Dick,
o en la muy entrañable compañía de Jonás.
Viajar por viajar,
como los marineros que besan y se van.
Y el Pacífico también,
sobre el caballo verde de la poesía de Isla Negra,
y la caparazón de algún quelonio ecuatorial
como amuleto en mi frente de marinero en tierra.
Y el Mediterráneo cruzaré,
dormido como piedra, en la balsa de La Medusa.
Mi norte es la poesía:
El cementerio marino, de Paul Valéry.



¡Salud!
Darío murió dizque del mal de los siglos,
Como Mayorga Rivas y Molina,
Aquella trinidad centroamericana.
Y Cárcamo y Fontana y JoséAsunción
Y la Eunice y Pizarnick.
Y otros y otras vamos,
vamos por el mismo camino.
Esta es  mi sangre, dijo Cristo,
cuando se empinaba una ánfora
tan bella como cuerpo de mujer.
¿Eran de vodka o de vino
aquellas aguas benditas?
¡Cómo no creer en lo que él decía!



En sueños
Anoche te vi
sin que me vieras.
Te vi desnuda,
presa de la impaciencia:
tal vez a la espera
de que yo despertara.



La sirena
Amo a una sirena
que me canta
en la noche, de lejos.
Nunca la he mirado
ni ella sabe quién soy,
¿o eres tú, encantadora
de este sordo corazón desencantado?
¿O tú, la más bella, recién venida
a estas áridas riberas de mi cama?
¿O aquella, la desamorada
de algún Odiseo que viene de regreso?
¿O quién? ¿Quién?
Amo a esa sirena,
como la amó
mi viejo Juan Ramón,
pescador sin fortuna.



Penitencia
 Como Dios,
hice de mis costillas
a la mujer.
Como ese Dios omnipotente,
arrepentido, enfermo, vallejiano,
más de una vez
malherido fui en mis costados,
y era este la corazón la víctima propicia.
Yo, que la hube creado
a imagen de nuestra semejanza.
Yo, como ese Dios, que creía en dos
que podían amarse.


jueves, 5 de marzo de 2015

Sin que hiera la voz.


Cuando quise decir tu nombre
me nacieron flores en la boca.
Natalia Litvinova


Digo tu nombre sin que me hiera la voz.
Sin que se descuaje la piel y  se desprenda la mirada.
Sin que nada duela.
Nada de lo que hay en mí, hay en ti.
Pertenezco otra vez al viento.
Al vacío,  al silencio ensordecedor que dejas.



@Karen Valladares.

martes, 3 de marzo de 2015

Postal al viento



                                       Tus ojos son ahora, una partitura desafinada.
                                                                  Karen Valladares

Margaret Atwood -

 Habitación inhabitable




El matrimonio no es
una casa, ni siquiera una carpa

está antes que eso y es más frío:

el borde del bosque, el borde
del desierto
                    la escaleras sin pintar
del patio de atrás donde nos acuclillamos
y comemos pochoclo

el borde del glaciar que retrocede

donde con trabajo y con el asombro
de haber sobrevivido
hasta acá

estamos aprendiendo a hacer un fuego.

______________________________________________________
POEMA NOCTURNO

No hay nada que temer,
es sólo el viento
que ahora sopla hacia el este, es sólo
tu padre..........el trueno
tu madre..........la lluvia
En este país de agua
con su luna ocre y húmeda como un champiñón,
sus muñones ahogados y sus pájaros largos
que nadan, donde crece el musgo
por todo el tronco de los árboles
y tu sombra no es tu sombra
sino un reflejo,
tus padres verdaderos desaparecen
al bajar la cortina
y quedamos los otros,
los sumergidos del lago
con nuestras cabezas de oscuridad
de pie ahora y en silencio junto a tu cama...
Venimos a arroparte
con lana roja,
con nuestras lágrimas y susurros distantes.
Te meces en los brazos de la lluvia,
el arca fría de tu sueño,
mientras aguardamos, tu padre
y madre nocturnos,
con las manos heladas y una linterna muerta,
sabiendo que somos solamente
las sombras vacilantes que proyecta
una vela, en este eco
que oirás veinte años más tarde.

De "Two -Headed Poems" (1978)


Los exploradores

Los exploradores van a llegar
en pocos minutos
y van a descubrir esta isla.

(Es una isla seca,
rocosa, con sitio
para unos pocos árboles, una fina
capa de tierra; apenas
más grande que una cama.
Así es cómo
nunca la vieron
hasta ahora.)

Ya sus barcos se acercan,
sus banderas ondean,
sus remos empujan el agua.

Van a estar llenos de júbilo
y gritando, al encontrar
que había algo
que no habían encontrado antes,

aunque esta isla no les va a proporcionar
mucho más que un punto de apoyo:
poco para explorar;

pero van a estar sorprendidos

(todavía no los podemos ver;
sabemos que deben estar
llegando, porque siempre vienen
unos minutos demasiado tarde)

(no van a ser capaces
de decir cuánto tiempo
estuvimos perdidos, o por qué,
o, a partir de estos
roídos huesos,
quién fue el superviviente)

con los dos esqueletos.



Versión de Tom Maver


Tomado del blog. http://hastadondellegalavoz.blogspot.com/search/label/Margaret%20Atwood

lunes, 2 de marzo de 2015

Inger Christensen


Lo efímero

La piedra en la playa se evapora.
El lago perece bajo el sol.
Los esqueletos de los animales
están ocultos bajo las arenas eternas
del desierto.
Las cosas caminan,
mueren una en la otra,
navegan como pensamientos
en el alma del espacio.
Caravanas de arena viva.

¿Es esto una amenaza?
¿Dónde está mi corazón?
Prisionero en la piedra.
Escondido en un lago.
Latiendo profundamente
en un camello jorobado,
que yace en la arena
gimiendo y va a morir.
"




ALFABETO


Los alfabetos existen
la lluvia de los alfabetos
la lluvia que se cuela
la gracia, la luz
interespacios y formas
de las estrellas, de las piedras


el curso de los ríos
y las emociones del espíritu


las huellas de los animales
sus calles y caminos


la construcción de nidos
consuelo de los hombres


luz diurna en el aire
los signos del cernícalo


comunión del sol y del ojo
en el color


la manzanilla silvestre
en el umbral de las casas


el montón de nieve, el viento
la esquina de la casa, el gorrión


escribo como el viento
que escribe con la escritura
serena de las nubes


o rápidamente en el cielo
como con golondrinas
en trazos que desaparecen
escribo como el viento
que escribe en el agua
estilizada y monótonamente


o rueda con el pesado alfabeto
de las olas
sus hilos de espuma
escribo en el aire
como escriben las plantas
con tallos y hojas


o dando vueltas como con flores
en círculos y mechones
con puntos e hilos


escribo como el borde de la playa
escribe una orla
de crustáceos y algas


o delicadamente como con nácar
los pies de la estrella de mar
y la baba del mejillón


escribo como la primavera
temprana que escribe
el alfabeto común
de anémonas, de hayas
de violetas y de acederillas


escribo como el verano
infantil como el trueno
sobre las cúpulas de la linde del bosque
como blanco oro cuando maduran
el relámpago y el campo de trigo


escribo como un otoño
marcado por la muerte escribo
como esperanzas inquietas
como tormentas de luz
atravesando recuerdos brumosos


escribo como el invierno
escribo como la nieve
y el hielo y el frío
y la oscuridad y la muerte
escriben


escribo como el corazón
que late escribo
el silencio del esqueleto
y de las uñas y de los dientes
del pelo y del cráneo


escribo como el corazón
que late escribo
el susurro de las manos
de los pies, de los labios
de la piel y del sexo


escribo como el corazón
que late escribo
los sonidos de los pulmones
de los músculos
del rostro, del cerebro
y de los nervios


escribo como el corazón
el corazón que late
los gritos de la sangre y de las células
de las visiones, del llanto
y de la lengua.



Me apoyo tiernamente en la noche 
con ayuda de una balaustrada oxidada 
encuentro el camino de mi mejilla y mi hombro 
encuentro el camino de mi ternura 
hierro y carne 
El resto son banderas que ondean silenciosas 
interrogando afuera y adentro 
en el espacio de la noche, en el espacio del alma: 
muerte? 
pongo la mano sobre el rostro palpitante 
de la noche 
quito un poco de óxido de mi mejilla.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Selección de poemas de Reynaldo Arenas





Reseña




Reinaldo Arenas es un autor que centra sus obras literarias principalmente en dos cosas, en primer lugar en su vida, contando siempre a través de sus escritos distintas etapas de su vida, y en segundo lugar de la situación social cubana, tomando una postura fuertemente opositora al régimen castrista. Su homosexualidad, su estado de disidente (como opositor a Castro) fueron pesos con los que siempre tuvo que luchar, siendo perseguido e incluso torturado por éstos, por lo que su obra, está también plagada de sufrimiento y de crítica al sistema.
Un punto interesante de recalcar de este autor, es que a pesar de tener temas recurrentes en sus escritos, demuestra su calidad a través de diversos géneros, pasando por la novela, el ensayo, la poesía e incluso el teatro, en los que además viaja por distintos estilos, escribiendo literatura fantástica, monologo del interior, aventuras, etc., lo que además mantiene al lector siempre atento y fuera del letargo.

Es interesante e inquietante dentro de su obra que oscila dentro de la realidad y la ficción, ya que constantemente narra pasajes de su vida, o hechos reales que ocurrieron en Cuba, pero con personajes inventados, con acontecimientos inventados, e incluso con toques fantásticos. Entregando desde otra perspectiva hechos de la vida real, sin perder la magia de la literatura.
Su obra también cobra importancia al tener un carácter testimonial, al resaltar la situación cubana bajo el mando de Fidel castro, mostrando bajo su perspectiva y vivencias la situación de su país natal haciendo una especie de denuncia social, utilizando sus escritos como herramienta de lucha imbatible, con lo único que no lo podían quitar, sus ideas (ya que sus escritos muchas veces fueron confiscados y quemados).-

Reinaldo Arenas, siempre luchó por la libertad, en todo sentido, y fue activo además de en su vasta obra literaria, en su vida, siempre moviéndose por sus ideales y sin callarse a pesar de tener todo en contra. No tuvo descanso ni cuando estuvo exiliado en nueva York donde viajó por el mundo contando la historia de Cuba, y siempre instó a los ciudadanos a luchar por su país.
Reinaldo Arenas logra mostrar lo crudo de las situaciones cubanas, quita el velo a hechos que el medio trata de suavizar o el mismo régimen castrista trata de esconder, y que con agudeza y sin tapujo nos revela fuertes realidades en sus escritos.



Obras

Novelas
1969: Celestino antes del alba.
1969: El mundo alucinante.
1980: El palacio de las blanquísimas mofetas
1980: La vieja Rosa.
1982: Otra vez el mar.
1984: Arturo, la estrella más brillante.
1987: La loma del ángel.
1988: El asalto.
1989: El portero.
1990: Viaje a La Habana.
1999: "El color del verano" o "Nuevo 'Jardín de las Delicias'"
Narrativa breve
1972: Con los ojos cerrados.
1981: Termina el desfile.
Antologías poéticas
1981: El central.
1989: Voluntad de vivir manifestándose.
Ensayo
1986: Necesidad de libertad.
Teatro
1986: cinco obras de teatro bajo el título Persecución
Novela autobiográfica
1992: Antes que anochezca.
Ediciones posteriores a la muerte de Reinaldo Arenas
2001: Inferno, poesía completa con prólogo de Juan Abreu.
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Voluntad de vivir manifestándose

Ahora me comen
Ahora siento cómo suben y me tiran las uñas.
Oigo roer llegarme hasta los testículos.
Tierra, me echan tierra.
Bailan, bailan sobre este montón de tierra
y piedra que me cubre.
Me aplastan y vituperan
Repitiendo no sé qué aberrante resolución que me atañe.
Me han sepultado.
Han danzado sobre mí.
Han aprisionado bien el suelo.
Se han ido, se han ido dejándome bien muerto y enterrado.
Éste es mi momento.
____________________________________________________________

Autoepitafio


Mal poeta enamorado de la luna,
no tuvo más fortuna que el espanto;
y fue suficiente pues como no era un santo
sabía que la vida es riesgo o abstinencia,
que toda gran ambición es gran demencia
y que el más sordido horror tiene su encanto.
Vivió para vivir que es ver la muerte
como algo cotidiano a la que apostamos
un cuerpo espléndido o toda nuestra suerte.
Supo que lo mejor es aquello que dejamos
-precisamente porque nos marchamos-.
Todo lo cotidiano resulta aborrecible,
sólo hay un lugar para vivir, el imposible.
Conoció la prisión, el ostracismo,
el exilio, las múltiples ofensas
típicas de la vileza humana;
pero siempre lo escoltí cierto estoicismo
que le ayudó a caminar por cuerdas tensas
o a disfrutar del esplendor de la mañana.
Y cuando ya se bamboleaba surgía una ventana
por la cual se lanzaba al infinito.
No quiso ceremonia, discurso, duelo o grito,
ni un túmulo de arena donde reposase el esqueleto
(ni después de muerto quiso vivir quieto).
Ordenó que sus cenizas fueran lanzadas al mar
donde habrán de fluir constantemente.
No ha perdido la costumbre de soñar:
espera que en sus aguas se zambulla algún adolescente.
______________________________________________________________

Nota Suicida

"Queridos amigos: Debido al estado precario de mi salud y a la terrible depresión sentimental que siento al no poder seguir escribiendo y luchando por la libertad de Cuba, pongo fin a mi vida. En los últimos años, aunque me sentía muy enfermo, he podido terminar mi obra literaria, en la cual he trabajado por casi treinta años. Les dejo pues como legado todos mis terrores, pero también la esperanza de que Cuba pronto será libre. Me siento satisfecho con haber podido contribuir aunque modestamente al triunfo de esta libertad. Pongo fin a mi vida voluntariamente porque no puedo seguir trabajando. Ninguna de las personas que me rodean están comprometidas en esta decisión. Sólo hay un responsable: Fidel Castro. Los sufrimientos del exilio, las penas del destierro, la soledad y las enfermedades que haya podido contraer en el destierro seguramente no las hubiera sufrido de haber vivido libre en mi país. Al pueblo cubano tanto en el exilio como en la Isla los exhorto a que sigan luchando por la libertad. Mi mensaje no es un mensaje de derrota, sino de lucha y esperanza. Cuba sera libre. Yo ya lo soy."



Sonetos desde el infierno

Todo lo que pudo ser, aunque haya sido,
jamás ha sido como fue soñado.
El dios de la miseria se ha encargado
de darle a la realidad otro sentido.
Otro sentido, nunca presentido,
cubre hasta el deseo realizado;
de modo que el placer aun disfrutado
jamás podrá igualar al inventado.
Cuando tu sueño se haya realizado
(difícil, muy difícil cometido)
no habrá la sensación de haber triunfado,
más bien queda en el cerebro fatigado
la oscura intuición de haber vivido
bajo perenne estafa sometido.

jueves, 5 de febrero de 2015

Decir tu nombre es una catástrofe


 Se me apaga tu cuerpo entre las manos

tan despacio.
Josefa Parra



Decir tu nombre es una catástrofe.
 Es un sonido explosivo en mi boca.
Chasquido de dedos arrugados por el frío.
El sonido de una ola de mar embravecido.
Vuelo roto de un pájaro sin rumbo.-

Sospecho tu ausencia;
cicatriz abierta,
murmullo allá bien a lo lejos.-
Me voy y tu nombre tirita en mi boca;
me voy y tu nombre se desliza por mi entre pierna,
me voy y todavía no puedo decir completo tu nombre.
Me voy y no puedo decir nada, me tiembla la voz.-
en mi cuerpo desnudo hambriento de ti.-

Me voy viendo la silueta desdibujada de tu espalda
y pensar que esto no duele, y no lastima, y no importa,
aunque se me descuaje  cada vertebra; 
aunque recuerde la terrible ausencia en tus ojos.
Tus ojos son ahora una partitura desafinada;
página en blanco.
Punto y aparte.
Cuerpo humedecido.
Nada de esto debo decir,
no se me ocurre otra cosa,
Más que pensar en tus ojos,
decir tu cuerpo desnudo es otra catástrofe
decir estos pechos diminutos no son míos, pero si tuyos.
Decir tus ojos es una herida abierta.
Decir, mi cuerpo, decir mi espalda abandonada por tus manos.
Decir mis piernas abiertas y clítoris erecto y húmedo y tu tan lejos, tan ausente.


Decir, tan sólo decir, decir cualquier cosa que se parezca a ti , será la destrucción completa de mi voz.


@Karen  Valladares
Tomado del libro: Ninguna tarde azul.

Mientras escribo

  Mientras escucho este playlist (194) Relaxing Soul Music ~ lets share music ~ Chill Soul Songs Playlist - YouTube Escribo sumergida en el ...