Mostrando entradas con la etiqueta coleccion de poesia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta coleccion de poesia. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de abril de 2012

Juanrroz

Tú no tienes nombre.
Tal vez nada lo tenga.
Pero hay tanto humo repartido en el mundo,
tanta lluvia inmóvil,
tanto hombre que no puede nacer,
tanto llanto horizontal,
tanto cementerio arrinconado,
tanta ropa muerta
y la soledad ocupa tanta gente,
que el nombre que no tienes me acompaña
y el nombre que nada tiene crea un sitio
en donde está de más la soledad.


------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Sí, hay un fondo.
Pero hay también un más allá del fondo,
un lugar hecho con caras al revés.
Y allí hay pisadas,
pisadas o por lo menos su anticipo,
lectura de ciego que ya no necesita puntos
y lee en lo liso
o tal vez la lectura de sordo
en los labios de un muerto.
Sí, hay un fondo.
Pero es el lugar donde empieza el otro lado,
simétrico de éste,
tal vez éste repetido,
tal vez éste y su doble,
tal vez éste.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Wislawa Szymborska

Para vos poeta, que te dió tanto la vida, está canción.

 Wislawa Szymborska (Kórnik, Poznan, 1923) es poeta y ensayista. Vive en Cracovia desde 1931. Estudió Literatura Polaca y Sociología en la Universidad Jagiellonian. Con su primera publicación “Busco la palabra” en 1945, seguida de “Por eso vivimos” en 1952 y “Preguntas planteadas a una misma” en 1954, logró situarse en los primeros planos del panorama literario europeo. “Apelación al Yeti” en 1957, “Sal” en 1962,“En el puente” en 1986, “Fin y principio” en 1993 y “De la muerte sin exagerar” en 1996, contienen parte de su restante obra. Ha merecido reconocimientos como el Premio del Ministerio de Cultura Polaco 1963Premio Goethe 1991, Premio Herder 1995  y Premio Nobel de Literatura 1996.  Recibió además el título de Doctor Honorífico de la Universidad Adam Mickiewicz en Poznan, 1995.


Agradecimiento

Debo mucho
a quienes no amo.

El alivio con que acepto
que son más queridos por otro.

La alegría de no ser yo
el lobo de sus ovejas.

Estoy en paz con ellos
y en libertad con ellos,
yeso el amor ni puede darlo
ni sabe tomarlo.

No los espero
en un ir y venir de la ventana a la puerta.
Paciente
casi como un reloj de sol
entiendo
lo que el amor no entiende;
perdono
lo que el amor jamás perdonaría.

Desde el encuentro hasta la carta
no pasa una eternidad,
sino simplemente unos días o semanas.

Los viajes con ellos siempre son un éxito,
los conciertos son escuchados,
las catedrales visitadas,
los paisajes nítidos.

Y cuando nos separan
lejanos países
son países
bien conocidos en los mapas.

Es gracias a ellos
que yo vivo en tres dimensiones,
en un espacio no-lírico y no-retórico,
con un horizonte real por lo móvil.

Ni siquiera imaginan
cuánto hay en sus manos vacías.

"No les debo nada",
diría el amor
sobre este tema abierto.

De "El gran número" 1976     
Versión de Abel A. Murcia



 

La habitación del suicida 
Seguramente crees que la habitación estaba vacía.
Pues no. Había tres sillas bien firmes.
Una lámpara buena contra la oscuridad.
Un escritorio, en el escritorio una cartera, periódicos.
Un buda despreocupado. Un cristo pensativo.
Siete elefantes para la buena suerte y en el cajón una agenda.
¿Crees que no estaban en ella nuestras direcciones?
Seguramente crees que no había libros, cuadros ni discos.
Pues sí. Había una reanimante trompeta en unas manos negras.
Saskia con una flor cordial.
Alegría, divina chispa.
Odiseo sobre el estante durmiendo un sueño reparador
tras las fatigas del canto quinto.
Moralistas,
apellidos estampados con sílabas doradas
sobre lomos bellamente curtidos.
Los políticos justo al lado se mantenían erguidos.
No parecía que de esta habitación no hubiera salida,
al menos por la puerta,
o que no tuviera alguna perspectiva, al menos desde la ventana.
Las gafas para ver a lo lejos estaban en el alféizar.
Zumbaba una mosca, o sea que aún vivía.
Seguramente crees que cuando menos la carta algo aclaraba.
Y si yo te dijera que no había ninguna carta.
Tantos de nosotros, amigos, y todos cupimos
en un sobre vacío apoyado en un vaso.



 


Un gato en un piso vacío 

Morir, eso no se le hace a un gato.
Porque qué puede hacer un gato
en un piso vacío.
Trepar por las paredes.
Restregarse entre los muebles.
Parece que nada ha cambiado
y, sin embargo, ha cambiado.
Que nada se ha movido,
pero está descolocado.
Y por la noche la lámpara ya no se enciende.

Se oyen pasos en la escalera,
pero no son ésos.
La mano que pone el pescado en el plato
tampoco es aquella que lo ponía.

Hay algo aquí que no empieza
a la hora de siempre.
Hay algo que no ocurre
como debería.
Aquí había alguien que estaba y estaba,
que de repente se fue
e insistentemente no está.

Se ha buscado en todos los armarios.
Se ha recorrido la estantería.
Se ha husmeado debajo de la alfombra y se ha mirado.
Incluso se ha roto la prohibición
y se han desparramado los papeles.
Qué más se puede hacer.
Dormir y esperar.

Ya verá cuando regrese,
ya verá cuando aparezca.
Se va a enterar
de que eso no se le puede hacer a un gato.
Irá hacia él
como si no quisiera,
despacito,
con las patas muy ofendidas.
Y nada de saltos ni maullidos al principio.




La mujer de Lot



Tal vez miré hacia atrás por curiosidad.

Pero además de curiosidad pude tener otras razones.

Miré hacia atrás porque me dio tristeza la escudilla de plata.

Por distracción: amarrándome el cordón de la sandalia.

Para no mirar más la nuca justa

de mi marido, Lot.

Por la seguridad repentina de que si yo muriera,

él no se detendría

Por la desobediencia natural de los humildes.

Escuchando cómo nos perseguían.

Conmovida por el silencio, pensando que Dios cambiaría de idea.

Nuestras dos hijas se perdían ya tras la colina.

Sentí la vejez en mí. El alejamiento.

Lo inútil de viajar. Sueño.

Miré hacia atrás mientras ponía mi hatillo en el suelo.

Miré hacia atrás preocupada por el siguiente paso.

En mi camino aparecieron serpientes,

arañas, ratones de campo y polluelos de buitre.

Ni buenos, ni malos; simplemente lo vivo, todo,

brincaba y se arrastraba por un temor colectivo.

Miré hacia atrás por soledad.

Por la vergüenza de huir a escondidas.

Por las ganas de gritar, de regresar.

O porque justo entonces se soltó el viento,

desató mi pelo y me levantó el vestido.

Sentí que me veían desde los muros de Sodoma

y se morían de risa, una y otra vez.

Miré hacia atrás llena de rabia.

Para gozar plenamente su ruina.

Miré hacia atrás por todas las razones mencionadas.

Miré hacia atrás sin querer.

Fue sólo que una roca giró gruñendo bajo mis pies.

Que una grieta de pronto me cortó el paso.

En la orilla un hámster agitaba las patas delanteras.

Y entonces ambos miramos hacia atrás.

No, no. Yo seguí corriendo, arrastrándome y trepando

hasta que la oscuridad cayó del cielo,

y con ella grava ardiendo y aves muertas.

Por falta de aliento varias veces perdí el equilibrio.

Si alguien me hubiera visto, pensaría que bailaba.

Es posible que haya tenido los ojos abiertos.

Que haya caído mirando hacia la ciudad.




 Cálculo elegíaco

Cuántos de los que he conocido
(si de verdad los he conocido)
hombres, mujeres
(si esta división sigue vigente),
han atravesado este umbral
(si esto es un umbral),
han cruzado este puente
(si se puede llamar puente).

Cuántos después de una vida más corta o más larga
(si para ellos en eso sigue habiendo alguna diferencia),
buena porque ha empezado,
mala porque ha acabado
(si no prefirieran decirlo al revés),
se han encontrado en la otra orilla
(si se han encontrado
y si la otra orilla existe).

No me es dado saber
cuál fue su destino
(ni siquiera si se trata de un solo destino,
y si es todavía destino).

Todo
(si con esta palabra no lo delimito)
ha terminado para ellos
(si no lo tienen por delante).

Cuántos han saltado del tiempo en marcha
y se pierden a lo lejos con una nostalgia cada vez
mayor.
(si merece la pena creer en perspectivas).

Cuántos
(si la pregunta tiene algún sentido,
si se puede llegar a la suma final
antes de que el que cuenta se cuente a sí mismo)
han caído en el más profundo de los sueños
(si no hay otro más profundo).

Hasta la vista.
Hasta mañana.
Hasta la próxima.
Ya no quieren
(si es que no quieren) repetirlo.
Condenados a un interminable
(si no es otro) silencio.
Ocupados sólo con aquello
(si es sólo con aquello)
a lo que los obliga la ausencia.

De "Fin y principio" 1993       
Versión de Abel A. Murcia





 Del montón

Soy la que soy,
casualidad inconcebible
como todas las casualidades.
Otros antepasados
podrían haber sido los míos
y yo habría abandonado
otro nido,
o me habría arrastrado cubierta de escamas
de debajo de algún árbol.
En el vestuario de la naturaleza
hay muchos trajes.
Traje de araña, de gaviota, de ratón de monte.
Cada uno, como hecho a medida,
se lleva dócilmente
hasta que se hace tiras.
Yo tampoco he elegido,
pero no me quejo.
Pude haber sido alguien
mucho menos personal.
Parte de un banco de peces, de un hormiguero, de un enjambre,
partícula del paisaje sacudido por el viento.
Alguien mucho menos feliz
criado para un abrigo de pieles
o para una mesa navideña,
algo que se mueve bajo un cristal de microscopio.
Árbol clavado en la tierra,
al que se aproxima un incendio.
Hierba arrollada
por el correr de incomprensibles sucesos.
Un tipo de mala estrella
que para algunos brilla.
¿Y si despertara miedo en la gente,
o solo asco,
o sólo compasión?
¿Y si hubiera nacido no en la tribu debida
y se cerraran ante mí los caminos?
El destino hasta ahora ,
ha sido benévolo conmigo.
Pudo no haberme sido dado
recordar buenos momentos.
Se me pudo haber privado
de la tendencia a comparar.
Pude haber sido yo misma, pero sin que me sorprendiera,
lo que habría significado
ser alguien totalmente diferente.





Descubrimiento

Creo en el gran descubrimiento.
Creo en el hombre que hará el descubrimiento.
Creo en el terror del hombre que hará el descubrimiento.
Creo en la palidez de su rostro,
la náusea, el sudor frío en su labio.

Creo en la quema de las notas,
quema hasta las cenizas,
quema hasta la última.

Creo en la dispersión de los números,
su dispersión sin remordimiento.

Creo en la rapidez del hombre,
la precisión de sus movimientos,
su libre albedrío irreprimido.

Creo en la destrucción de las tablillas,
el vertido de los líquidos,
la extinción del rayo.

Afirmo que todo funcionará
y que no será demasiado tarde,
y que las cosas se develarán en ausencia de testigos.
Nadie lo averiguará, no me cabe duda,
ni esposa ni muralla,
ni siquiera un pájaro, porque bien puede cantar.

Creo en la mano detenida,
creo en la carrera arruinada,
creo en la labor perdida de muchos años.
Creo en el secreto llevado a la tumba.

Para mí estas palabras se remontan por encima de las reglas.
No buscan apoyo en ejemplos de ninguna clase.
Mi fe es fuerte, ciega y sin ningún fundamento.


De "Fin y principio" 1993       
Versión de Gerardo Beltrán

 


sábado, 19 de noviembre de 2011

Raúl Zurita

Fotografía: Mayra Oyuela



Biografía

Nació el día 10 en Enero el año 1950 . Hijo de madre italiana, el italiano fue prácticamente su primera lengua y "La Divina Comedia" fue la primera obra
literaria a través de la cual miró el mundo y que nutrió su propia obra.
Estudió en el Liceo Lastarria, ingresando posteriormente a Ingeniería Civil
en la Universidad Técnica Federico Santa María de Valparaíso. Obtuvo la Beca
Guggenheim y se desempeño como Profesor de Literatura en la California
State University.



En la d‚cada del 70 realizó varios actos que provocaron polémica, como
quemarse el rostro e intentar cegarse, con lo cual quería expresar la
impotencia frente a la realidad y la necesidad de decir sin palabras.

Ha realizado numerosas "acciones de arte”, como escribir poemas en el
cielo de Nueva York con humo lanzado por aviones; en el desierto de Chile
grabó en el verso "ni pena ni miedo", que puede ser leído desde el cielo.

Fue Agregado Cultural de Chile en Italia, durante el gobierno de don
Patricio Aylwin, y actualmente reside en Chile.

Su obra ha sido traducida a varios idiomas, entre ellos al ingles,
francés, alemán, ruso, sueco, griego, árabe y se le considera uno de los
grandes poetas chilenos de su generación.

OBRAS
1971- "EL SERMON DE LA MONTAÑA". POESIA. RAUL ZURITA.
VALPARAISO. CHILE. REV. QUIJADA. UNIV. STA. MARIA.
1974- "AREAS VERDES". POESIA. RAUL ZURITA. SANTIAGO. CHILE.
MANUSCRITOS Nø1, D.E.H.,U.CH..
1979- "PURGATORIO". POESIA. RAUL ZURITA. SANTIAGO. CHILE. UNIVERSITARIA.
1982- "ANTEPARAISO". POESIA. RAUL ZURITA. SANTIAGO. CHILE. ASOCIADOS.
1983- "LITERATURA, LENGUAJE Y SOCIEDAD 1973-1983". ENSAYO.
RAUL ZURITA. SANTIAGO. CHILE. CENECA.
1984- "EL PARAISO ESTA VACIO". POESIA. RAUL ZURITA. SANTIAGO.
CHILE. MARIO FONSECA EDITOR.
1985- "CANTO A SU AMOR DESAPARECIDO". POESIA. RAUL ZURITA.
SANTIAGO. CHILE. UNIVERSITARIA.
1987- "EL AMOR DE CHILE". POESIA. RAUL ZURITA. SANTIAGO.
CHILE. MONTT,PALUMBO Y CIA.LTDA.EDIT..
1994- "LA VIDA NUEVA". POESIA. RAUL ZURITA. SANTIAGO. CHILE. UNIVERSITARIA.

ANTOLOGIAS

1980- "GANYMEDES /6: UNA PANORAMICA DE LA POESIA CHILENA
ACTUAL". TURKELTAUB, DAVID. SANTIAGO. CHILE. EDICIONES
GANYMEDES.
1983- "10 POETAS CHILENOS. ANTOLOGIA ESPAÑOL-ALEMAN". SCHOPF,
FEDERICO. FRANKFURT. ALEMANIA. ZAMBON VERLAG.
1983- "ENTRE LA LLUVIA Y EL ARCOIRIS. ALGUNOS JOVENES POETAS
CHILENOS". BIANCHI, SOLEDAD. BARCELONA. ESPAÑA. INSTITUTO PARA
EL NUEVO CHILE.
1984- "POESIA CHILENA CONTEMPORANEA". ARTECHE, M.; MASSONE,
J.A.; SCARPA, R.E.. SANTIAGO. CHILE. ANDRES BELLO.
1986- "POETS OF CHILE. A BILINGUAL ANTHOLOGY (1965-1985)".
WHITE, STEVEN. GREENSBORO. ESTADOS UNIDOS. UNICORN PRESS.
1988- "LOS VETERANOS DEL 70". OLIVAREZ, CARLOS. SANTIAGO. CHILE. MELQUIADES.
1988- "POESIA CHILENA DE HOY. DE PARRA A NUESTROS DIAS".
DIAZ, ERWIN. SANTIAGO. CHILE. DOCUMENTAS.
1993- "POESIA CHILENA. GENERACION N.N. (1973-1991)". ESPAÑA,
ARISTOTELES. PUNTA ARENAS. CHILE. TALLERES DE ATELI LTDA.
1995- "LLANTO DE MADERAS". ORTEGA, EMILIANO. SANTIAGO. CHILE. MMB.

BIBLIOGRAFIA SELECCIONADA

1979- "ESCRITURA Y SILENCIAMIENTO". VALDES, ADRIANA.
SANTIAGO. CHILE. REVISTA MENSAJE No 276.
1979- "RAUL ZURITA: PURGATORIO". VALENTE, IGNACIO. SANTIAGO.
CHILE. EL MERCURIO (16/12).
1981- "LIHN, ZURITA, ICTUS, RADRIGAN: LIT. CHILENA Y
EXPERIENCIA AUTORITARIA". CANOVAS, RODRIGO. SANTIAGO. CHILE.
ED.AINAVILLO, FLACSO.
1982- "ZURITA EN LA POESIA CHILENA". VALENTE, IGNACIO.
SANTIAGO. CHILE. EL MERCURIO (31/12).
1983- "ENTREVISTA A RAUL ZURITA". SANTIAGO. CHILE.
REV.LIBROS, EL MERCURIO (17/04.
1984- "LA PROPUESTA AUTORREFLEXIVA DE ANTEPARAISO". FOXLEY,
CARMEN. SANTIAGO. CHILE. REVISTA DE LITERATURA No 24.
1984- "UNA PROPUESTA DE LECTURA PARA ANTEPARAISO". MUÑOZ,
JOSEFINA. SANTIAGO. CHILE. MEMORIA DE TITULO,DEP.LIT.U.CH.
1984- "ZURITA Y SU ANTEPARAISO". ARANDA, MARCELA. SANTIAGO.
CHILE. MEMORIA DE TITULO,DPTO.LIT.UCH.
1986- "CONSTRUIR UNA POESIA TAN VASTA COMO LA TRAGEDIA".
ORELLANA, CARLOS. SANTIAGO. CHILE. REV. ARAUCARIA No 36.
1987- "CHILE. SALIR DE LAS CATACUMBAS. DIALOGO CON RAUL
ZURITA". RIVERA, HUGO. LA HABANA. CUBA. CASA DE LAS AMERICAS No
160.
1987- "PROYECTO, CENSURA Y POESIA EN "EL PURGATORIO" DE RAUL
ZURITA". SANCHEZ, OSMAR. LA HABANA. CUBA. CASA DE LAS AMERICAS
No 164.
1988- "LA POESIA CHILENA DE HOY, 1960-1984 Y LA CRITICA".
YAMAL, RICARDO. CONCEPCION. CHILE. LAR.
1990- "CONVERSACIONES CON LA POESIA CHILENA". PIÑA, JUAN
ANDRES. SANTIAGO. CHILE. PEHUEN.
1990- "LA CORDURA POETICA Y LA LOCURA VISIONARIA EN LA POESIA
DE ZURITA". YAMAL, RICARDO. RHODE ISLAND. ESTADOS UNIDOS.
REVISTA DE LIT.HISPANICA Nø31.
1990- "LA VIDA NUEVA DE RAUL ZURITA". LARRAIN, ANA MARIA.
SANTIAGO. CHILE. REV.DE LIBROS.EL MERCURIO(5/8).
1993- "LA INQUIETUD RELIGIOSA EN LA OBRA DE CUATRO POETAS
CHILENOS CONTEMP.". VARIOS AUTORES. SANTIAGO. CHILE. INST.
LETRAS UNIV. CATOLICA.
1993- "RAUL ZURITA O LA CRUCIFIXION DEL TEXTO". RODRIGUEZ,
MARIO. SANTIAGO. CHILE. REVISTA CHIL.DE LIT. No 25.
1993- "RAUL ZURITA: LA LITERATURA ES SIEMPRE UNA TRAVESIA POR
EL DESIERTO". LARRAIN, ANA MARIA. SANTIAGO. CHILE. REV.DE
LIBROS,EL MERCURIO(22/8.
1995- "VISION CRITICA DE LA POESIA CHILENA". FERNANDEZ,
ARIEL. SANTIAGO. CHILE. EDICIONES TAMARUGAL M.R


POEMAS

Guárdame en tí

Amor mío: guárdame entonces en ti
en los torrentes más secretos
que tus ríos levantan
y cuando ya de nosotros
sólo que de algo como una orilla
tenme también en ti
guárdame en ti como la interrogación
de las aguas que se marchan
Y luego: cuando las grandes aves se
derrumben y las nubes nos indiquen
que la vida se nos fue entre los dedos
guárdame todavía en ti
en la brizna de aire que aún ocupe tu voz
dura y remota
como los cauces glaciares en que la primavera desciende.




Dialogo de Chile





Verás un mar de piedras
Verás margaritas en el mar
Verás un Dios de hambre
Verás el hambre
Verás figuras como flores
Verás un desierto
Verás el mar en el desierto
Verás tu odio
Verás un país de sed
Verás acantilados de agua
Verás nombres en fuga
Verás la sed
Verás amores en fuga
Verás el poco amor
Verás flores como piedras
Verás sus ojos en fuga
Verás cumbres
Verás margaritas en las cumbres
Verás un día blanco
Verás que se va
Verás no ver
Y llorarás


miércoles, 28 de septiembre de 2011

Ernesto Cardenal


ORACIÓN A MARILYN MONROE
Señor
recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el nombre de Marilyn Monroe,
aunque ése no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.

Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia
(según cuenta el Times)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también algo más que eso...

Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).
Pero el templo no son los estudios de la 20th Century-Fox.
El templo —de mármol y oro— es el templo de su cuerpo
en el que está el hijo de Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20th Century-Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.

Señor
en este mundo contaminado de pecados y de radiactividad,
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda
que como toda empleadita de tienda soñó con ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos,
el de nuestras propias vidas, y era un script absurdo.
Perdónala, Señor, y perdónanos a nosotros
por nuestra 20th Century
por esa Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.
Para la tristeza de no ser santos
se le recomendó el Psicoanálisis.

Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje insistiendo en maquillarse en cada escena
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.

Como toda empleadita de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva.

Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores
¡y se apagan los reflectores!
Y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)
mientras el Director se aleja con su libreta
porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río
la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa de Windsor
vistos en la salita del apartamento miserable.

La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga
y oye tan solo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER
O como alguien que herido por los gangsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.
Señor: quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de los Ángeles)
¡contesta Tú el teléfono!

lunes, 8 de agosto de 2011

Emily DIckinson

Degusto un licor nunca destilado en cálices tallados en perlas.
¡Ni todas la cubas del Rin rinden un alcohol semejante!  
Borracha de aire y corrupta de rocío  
me tambaleo por interminables días de verano desde posadas de líquido azul. Cuando los posaderos echen a la abeja ebria de la puerta 
de la digital cuando las mariposas renuncien a sus néctares  
¡yo beberé aún más!  
hasta que los serafines agiten sus sombreros nevados
y los santos corran a las ventanas
para ver a la pequeña bebedora apoyada contra el sol.

(c. 1860)


Despega la alondra y encontrarás la música
bulbo tras bulbo, revestida de plata
apenas entregada a la mañana de estío
guardada para tu oído cuando el laúd sea viejo.
Suelta la inundación, lo verás patente
borbotón tras borbotón, reservado para ti.
¡Experimento escarlata! ¡Escéptico Tomás!
Ahora, ¿dudas de que tu pájaro fuera real?
(c. 1864)

lunes, 25 de julio de 2011

Algunos poetas

El maestro del disfraz

Charles Simic

Seguramente anda entre nosotros
de incógnito: el cajero de un negocio,
el pibe del delivery, la chica
que atiende en la farmacia, un peluquero,
el tipo todo inflado del gimnasio,
la bailarina exótica, el joyero,

el paseador de perros, el cieguito
que pide “Una moneda, por favor,
¿no me puede ayudar?” por los vagones.
Alguien que está encendiendo una fogata
falsa en la chimenea también falsa
de una vidriera, mientras miran desde

el sillón con el rictus congelado
de una sonrisa un padre y una madre,
cuando la calle se vacía y llega
la hora de cerrar del funerario
y hasta el último mozo se va a casa.
Ese mendigo viejo, ahí parado

en el portal, la cara medio oculta;
y no descartaría ni a ese gato
negro que acaba de cruzar la calle,
ni al foquito desnudo que en el túnel
del subte está colgado de su cable,
y que se mueve cuando el tren se para.

 

 

 

 

Jillian Kwon

Esta canciòn es sòlo està canciòn 

 

Esta canción es sólo esta canción,
pensás mientras la ves de espaldas irse
por la calle, arrastrando la valija
de sus padres, que rueda y da saltitos
detrás de ella. Esta canción es sólo
esta canción, pensás al ver sus rulos;
el pañuelo floreado que compró
con vos, y que era igual a otro perdido
a miles de kilómetros de ahí;
el tapadito gris que no la abriga
lo suficiente; los botines negros
que sostienen su cuerpo largo y flaco.
Esta canción es sólo esta canción,
pensás al ver cómo la mancha gris
dobla la esquina. Esta canción es sólo
esta canción. Y existe en el invierno.




TED HUGHES

Imitar a cristo

Vos no querías imitar a Cristo. Aunque tu Dios
era papá y no creías en otro, vos no querías
imitar a Cristo. Por más que caminabas
en el amor de tu papá. Por más que contemplabas
como a una intrusa a tu mamá.
¿Qué tuvo ella que ver con vos,
salvo apartarte de tu padre?
Cuando la luna de sus grandes ojos
de párpados caídos
bajó casi hasta el suelo
prometiendo la tierra que veías,
vos viste tu destino, y le gritaste:
¡Aléjate de mí! Vos no querías
imitar a Cristo. Vos querías
estar con tu papá,
adonde fuera que estuviese. Tu cuerpo
te impidió pasar del otro lado. Y tu familia
que era carne de tu carne y sangre de tu sangre,
hizo las veces de barrera. Y cualquier Dios
que no fuera tu papá
era un dios falso. Pero vos
no querías imitar a Cristo.



Mark Strand

LA HORA TARDÌA

Un hombre va camino a la ciudad,
mientras que detrás suyo sopla una débil brisa
que huele a tierra y al verdor desnudo de los árboles.

Él va arrastrando el peso de su pasión como si nada
hubiese terminado, como si la mujer, que ahora está en la cama
acurrucada al lado de su amante, lo siguiera queriendo.

Ella está aún despierta, y mira cómo las cicatrices de la luz
se quedan atrapadas en los cristales.
Él viene a su ventana y se pone a llamarla;

se la pasa llamándola toda la noche pero no pasa nada.
Va a volver a pasar, él va a ir a buscarla donde quiera que esté.
Se va a apostar de nuevo bajo su ventana y se va a imaginar

que sus ojos se abren en la oscuridad,
va a ver cómo se acerca a la ventana y mira para abajo.
Ella va a estar despierta una vez más al lado de su amante

y va a escuchar su voz que llega de algún lado en medio de lo oscuro.
Es la hora tardía una vez más, la luna y las estrellas,
heridas de la noche que sanan sin un ruido,

de nuevo el luminoso viento de la mañana que viene antes que el sol.
Y, finalmente, sin esperarlo ni desearlo,
el desenlace solitario y anodino.

 

ELIZABETH BISHOP

 NECESITO UNA MÙSICA

Necesito una música que fluya
a través de las yemas de mis dedos
inquietas, sensitivas; por mis labios
temblorosos, manchados de amargor,
con honda melodía, clara, lenta
como el fluir de un líquido. ¡Ah, el mecerse
salutífero, antiguo, sí, y grave,
como una canción que se les canta
a los que han muerto, fatigados, para
que puedan descansar, una canción
que caiga como agua en mi cabeza
y mis extremidades, como un sueño
que a causa de un rubor resplandeciera.

La melodía obra cierta magia:
un hechizo de alivio, y calmo aliento,
y sosegado corazón, que se hunde,
entre colores que se van fundiendo,
hondo en la subacuática quietud
del mar, y flota para siempre en un
estanque que la luz reverdecida
de la luna ilumina al reflejarse,
en los brazos del ritmo y la modorra.



Denise Levertov

El hilo

 Algo tira de mí muy suavemente,
de manera invisible y silenciosa:
un hilo, o una red hecha de hilos,
que es más delgada que una telaraña
pero igualmente elástica. Yo aún
no comprobé su resistencia. No
fue que mordí un anzuelo, que al clavárseme
me desgarró. ¿Habrá sido hace poco
que este hilo empezó a tirar de mí?
¿O fue hace mucho? ¿Habré nacido, entonces,
con este nudo alrededor del cuello,
unas riendas? No es miedo, sino un súbito
asombro lo que me hace contener
el aliento, al sentir un tironeo,
justo cuando empezaba a parecerme
que se había aflojado y ya no estaba 

 

SARAH DIANO

UN SUEÑO

 Soñé que era invisible y que podía volar,
pero en el sueño no me colaba en la casa
de mi amante, volando por la ventana abierta
para espiar qué hace cuando no está conmigo,
ni entraba sin ser vista en la bóveda de un banco
y me quedaba ahí hasta la hora del cierre
para llevarme todo sin que me descubrieran.
En el sueño volaba por el espacio blanco,
y no existía el sonido, ni la imagen, ni el cuerpo;
pero no era la nada opaca de la muerte:
era el vacío y la consciencia del vacío

 

 

Traducciòn Ezequiel Zaidenwerg

sábado, 23 de julio de 2011

Javier Alvarado

Fotografìa: Karen Valladares


ENTERRADERO DE EL CIPRIÁN
  
En este enterradero todos tenemos epitafio
Una oscura canción que nos persigue desde el pasado hasta el presente
Como una guirnalda de pobres vegetales,
Estos muertos que me habitan a veces, que tanto cargo
Que corrijo en sus posturas, en sus gestos, en sus hábitos,
Que corren detrás de mí como el niño tras el llanto amargo del agua
Se van navegando junto a mi sangre
Como se va escapando el invierno en su fragata.
¿A dónde se fue quedando el ropaje de nuestros primeros abuelos
Y el disfraz de loca y pordiosera de mi abuela
Con su legajo estival después de pasar por los chamuscados
Telares del viento, si eso dicen que la locura entra por el aire
A su viento, donde todos hemos de ir con el primer himno o la campanada
Terrena de esta suerte, de ser huérfano en la luz,
En la territorialidad y en el polvo?
¿A dónde está ella y el cruel abuelo
Que fue dispersando sus hijos por la tierra
(Vitervo, Bredio, Janeth)
Como las cuentas prófugas de un collar
Que halamos con la rabia del tiempo, con esa sacudida
De los animales que vuelven del espasmo
Cuando la noche se posa sobre nosotros
Como un gigantesco amaranto o como un pulpo
Que se ha sacado partituras con el orgasmo pétreo de su tinta?
Oh, mis primeros muertos que el chubasco del invierno
Me trae en desordenadas imágenes
Donde se contemplan el bestiario de las musas
Si no he podido contemplar la levadura de sus huesos
¿Dónde está su tumba, abuela inmemorial de maíz y greda
Marcaria Espinoza la que se fue sin ataúd
Sólo con la mortaja de llanto de sus hijos ausentes
En su humildad y en su locura?
Nosotros abandonaremos estos cuerpos, habitaremos estas burbujas
Que el invierno escupe.
Habrá tumbas desde el cielo a la fragata,
Nos hospedaremos en tu casa y seremos todos tan reales y desconocidos.
Éste es tu enterradero de El Ciprián, donde todos tendremos epitafio.
EMILY CON SU FIRMAMENTO HERMOSO
Hay otro firmamento
Siempre sereno y hermoso.
Dickinson
Emily mira el jardín interior que está más allá de las murallas
Quisiera tomar ese territorio                 donde pule su cayado el peregrino:
Donde la sombra encuentra su gemelo
Y donde dice:
Poeta
entra en mi jardín, hermano, hay un firmamento hermoso.
En los días ella toma el hilo y la costura;
Poda la perfección de la flor en cada paso
Va sembrando una balada
En cada pétalo que deshojan las alcobas
Donde se yergue el mausoleo a la belleza
En los ojos donde beben fuego las golondrinas de la sangre.
De resistirse al océano de las almas
Su padre un pastor de iglesia, la conmina
A la reverencia de las luces
Y las aguas
En el rebaño del señor,
Como una oveja saludosa
Que va del pasto ennoviado
Hacia pájaros y campanas que se apagan
Es el recuento de una historia y de otra historia,
Esposa purpúrea y blanca
Donde el sol penetra como una cabra en el bostezo
De los escarpados soles de nuestras vidas y las vidas.
Allí plantando un verso,
Un poema para la bolsa
La crónica de plata
Donde la sombra encuentra su gemelo
Y donde dice:
Poeta
Entra en mi jardín, hermano, hay un firmamento hermoso.
ENCUENTRO CON LOS ALMENDROS
A Carolina, Damiana y Mercedes, 
por compartir sueños debajo de los almendros
Camino y mi eternidad se va a buscar la sombra
De todos los almendros. Alguien los ha cortado
Y los vuelvo a sembrar en la memoria.  Quizás indagando
Sabré a donde están las frutas que cobijaron
La vastedad de todos los dominios; esas estrellas sucias
Que recrea el grumete regresando de la calma
De su cimitarra hueca,
De los vestigios de esa caza
Y de esa numerología que nos hacía desenterrar los rostros
De las antiguas cabalgatas,
Cuando los campesinos amarraban
Los caballos y éstos sacudían sus belfos
En la corteza señalada por los augurios y el amor de antaño.
Esa corteza fue nuestra madre y la placenta de otra tierra,
De otros espíritus que hoy se enlazan en el brillo
O en la jarcia encaminada
De las iniciales de otros troncos
Yo vuelvo a entrar a la casa de los abuelos con el sol desparramado
En las gradas del verano,
El invierno y sus lluvias
Cosen un traje oscuro para que dome  las tinieblas
Cuando hay sangres
De otros espejos tiritando
Entre las hojas secas y verdes
Que hacen renacer el pacto de Dios en la pupila
Que  jamás se apaga después de reflejarse en la corola de los cielos.
Nadie me anuncia y llego al patio donde alguna vez estuvieron.
Me reciben sus esqueletos y algunos vestigios de sus vestimentas.
Quisiera imaginar que ahí están mirándome
Con sus gibas y sus promontorios de fruta verde y rosada
Y después color marrón para el asedio de nuestras bocas infantiles.
Ahora el hambre es otro designio
Para esto que no llevo
Y no sé nombrarlo.  
Todas las coristas y las núbiles doncellas
Apedreaban la pulpa viva hasta que aparecían los huesos  íntimos
De esa fertilidad eterna; 
Allí se quedaron nuestros juegos
Y la muerte que es la brisa sacude el patio interior
De ese recuerdo.
Entre la suciedad y el polvo una fruta queda
Para rememorar lo que ya existió. 
Tomo una piedra y machaco el milagro,
Aparece la vida y la coloco sobre mi boca
Y mi lengua almendrada  rompe a llorar.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Poemas de José Angel Valente

Poeta español nacido en 1929 en Orense, donde pasó su infancia y adolescencia. Inició estudios de Filología Romántica en Santiago de Compostela y los terminó en Madrid. Fue profesor de literatura en la Universidad de Oxford y funcionario de varios organismos internacionales en diversos países. Además de poeta fue ensayista y traductor. Es una de las voces más representativas de la poesía española.
Premio Adonais en 1955, Premio de la Crítica en 1960, Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1988,
Premio Nacional de Poesía en 1993 y Premio Reina Sofía en 1998. Su poesía se caracteriza por una gran exigencia verbal. Falleció en el año 2000


Cae la noche

El corazón desciende
infinitos peldaños,
enormes galerías,
hasta encontrar la pena.
Allí descansa, yace,
allí, vencido,
yace su propio ser.
El hombre puede
cargarlo a sus espaldas
para ascender de nuevo
hacia la luz penosamente:
puede caminar para siempre,
caminar...
¡Tú que puedes,
danos nuestra resurrección de cada día!


"Poemas a Lázaro" 1960


Cuando te veo así, mi cuerpo, tan caído...

Por todos los rincones más oscuros
del alma, en ti me miro,
igual que en un espejo de infinitas imágenes,
sin acertar cuál de entre ellas
somos más tú y yo que las restantes.
Morir.
Tal vez morir no sea más que esto,
volver suavemente, cuerpo,
el perfil de tu rostro en los espejos
hacia el lado más puro de la sombra.


 
El amor está en lo que tendemos...


El amor está en lo que tendemos
(puentes, palabras ).
El amor está en todo lo que izamos
(risas, banderas).
Y en lo que combatimos
(noche, vacío)
por verdadero amor.


El amor está en cuanto levantamos
(torres, promesas).

En cuanto recogemos y sembramos
(hijos, futuro).

Y en las ruinas de lo que abatimos
(desposesión, mentira)
por verdadero amor.


(Breve son, 1968)

........................................................................................

lunes, 15 de noviembre de 2010

De nuevo un poema de Antonia Pozzi

GRITO


No tener un Dios
no tener una tumba
no tener nada firme
si no sólo cosas vivas que se escapan:
Existir sin ayer,
existir sin mañana,
y cegarse en la nada
-socorro-
por la miseria
que no tiene fin.

Tomado de : Antología de poetas suicidas, varios autores, ardora ediciones, Madrid, 2005.

martes, 28 de septiembre de 2010

Recordando a a Allen Ginsberg

Buena suerte

Tengo suerte de tener los cinco dedos en la mano derecha
Suerte de hacer pipí sin que me duela mucho
Suerte que los intestinos se muevan.
Suerte, duermo de noche en una cama de capitán, siesta a media tarde
Suerte de pasear por First Avenue
Suerte de ganar un par de cien mil al año
cantando Eli Eli, escribiendo lo que se me pasa por la cabeza, grabando ga;abatos primordiales,
enseñando en un colegio budista, sacándole fotos con la Leica a la parada del bus
por la ventana de mis ojos
Oigo sirenas de ambulancias, huelo ajo y orín, pruebo nísperos y lenguado,
camino descalzo por el piso del loft, algo insensibilizadas las plantas de los pies
Suerte que puedo pensar y que el cielo puede nevar

8 de enero, 1997

Versión de Ana Becciu
De "Muerte y fama" Editorial Lumen, S.A. 2000


Mente mariposa


La mente es como una mariposa
que se posa sobre una rosao revolotea en un montón de heces hediondas
baja en picado a un autobús exhaustoo descansa en el porche, en una silla,
una flor respirando-abierta y cerrada
balanceando brisa de Tennessee-Vuela a Texas a un congresos
alta por la maleza en campos petrolíferosAlgunos dicen que estas alas de arco iris tienen almaotros dicen que son cerebro vacíoalas diminutas automáticas con grandes ojosque se fijan sobre la página.


29/2/97, 2:15 a.m. NYC
Versión de Ana BecciuDe "Muerte y fama" Editorial Lumen, S.A. 2000

No te enfades conmigo
para Chodok Tulku

No te enfades conmigo

Podrías morir mañana

Soy un fantasma hambriento vacío

}¿tienes cambio para prestarme?

No te enfades conmigo

Lleno de Dios mañanaPena me daría que te enojes,¿quieres ser el Dios de mi pena?

No te enfades conmigo

La guerra empieza mañana

Me bombardearán Te darán en un ojocon la Flecha Interdependiente

No te enfades conmigo

Hierve el infierno mañana

Si ardiéramos ahora inflamados

Pasaríamos siglos en horror frío

No te enfades conmigo

Seremos gusanos mañana

ambos retorciéndonos en el barro partidos

en dos por un arado
No te enfades conmigo

¿Quiénes seremos mañana?

¿quién sabe hoy quiénes somos?

Mejor es meditar y rezar

Tila, Mila, Marpa, Naro.
27/8/96
Versión de Ana BecciuDe "Muerte y fama" Editorial Lumen, S.A. 2000



Mientras escribo

  Mientras escucho este playlist (194) Relaxing Soul Music ~ lets share music ~ Chill Soul Songs Playlist - YouTube Escribo sumergida en el ...