lunes, 26 de julio de 2021

Los muertos

 

Los muertos.

 

 

La mesa estaba servida, la comida se había preparado a su gusto.

Me vestí muy elegante, para que nada saliera mal.

Él llegó muy puntual, lo hice pasar, nos sentamos a la mesa, abrió la primera botella de vino, luego la segunda, la tercera,

todo iba perfecto, él no sospechaba nada, hablamos muy poco del tema por el cual lo había invitado.

Dijo que era tarde, que quería dormir un poco, mañana hablaríamos.

Le ofrecí el cuarto de visitas, aceptó encantado.

Cuando se levantò de la silla, estaba muy mareado, no podía caminar, hablaba incoherencias, le ayudé a subir las gradas, mi corazón latía a mil por segundo, repetía: todo iba perfecto.

Al llegar a las gradas, mi abuelo estaba ahí, con su escopeta, apuntándolo, sin ninguna misericordia. Tu día llegó, he esperado este día con locura. De qué habla? dijo estoy viendo visiones.

Qué pasa, llevame al cuarto. Yo temblaba de miedo, pero debía seguir las indicaciones del abuelo al pie de la letra. Seguimos subiendo, abuelo lo apunto, y le dijo: hoy debes cruzar al más allá, pero joder, si tú estás muerto yo mismo te enterré, si, estoy muerto, pero vengo a vengar mi muerte y la de mi nieta.

Tu nieta? de qué hablas, si, tu mataste a mi nieta porque no te dió el testamento, quién es tu nieta? es la joven que te tiene abrazado, para que no caigas. El abuelo quitó el seguro de la escopeta, jaló el gatillo y disparó 2 veces, sin remordimiento alguno.

El tipo cayó a la primera grada, vio a la mujer que lo sostenía, gritó como jamás nunca, murió en los brazos frío de la muerta.

Tiempo después, llegó la policía, encontraron el cadáver, pero nadie supo, por què el tipo había gritado tan desquiciadamente, después de que se escuchara el fatal disparo.

 Derechos reservados

Karen Valladares


Hablar de amor

 Es sàbado, podrìa hablar de amor mientras abro la ventana.

Pero,no sè què es el amor; quizàs sea una montaña muy verde allà a lo lejos.
@Karen Valladares.

Mi corazón

 Mi corazón no es un pájaro muerto

ni un bosque tupido de neblina,
ni un aguacero azotando los ventanales.
Mi corazón tampoco es un enjambre
ni un campanario anunciando la misa
ni un simulacro contra incendios
ni un verso triste de nadie.
Mi corazón no es un jardín imaginario,
palabra que explota en tu rostro frío
bofetada que rompe en pedazos la ausencia.
Mi corazón es un tronco a mitad de un paisaje de Van Gogh.

® Karen Valladares




martes, 13 de abril de 2021

jueves, 18 de febrero de 2021

Un poema para Edgardo Florián

 

A: Edgardo Florian

 

  En memoria

 

Vos eras la ciudad, poeta.

No ví nunca el miedo reflejado en tu rostro.

No ví nunca tristeza alguna que vos pronunciaras con tal claridad.

Si, sabemos que moriste cuando murió tu madre.

Ahí te perdimos poeta.

Ya eras solamente vos y tu ciudad

Encontrarnos era un poema declamado de memoria

Había que dedicarte tiempo para escucharte

Había que saber encontrarte, poeta.

Y es que, esta ciudad se volvió una bestia rugiente

Y vos, escribías esos ruidos nocturnos en cualquier papel

En cualquier cuaderno,

Vos conocías el miedo, conocías la desolación,

El incienso que ofrecías era el olor de tus ojos

La ciudad en ellos.

Vos eras la ciudad, poeta,

Vos eras el descaro y la máscara, y lo oculto.

La desconstrucción del lenguaje cotidiano

La desconstrucción del amor y la soledad

Qué había cuando estabas en tu casa, poeta.

A quién le escribías tus versos.

El amor en vos, qué era. Poeta.

Hablar del desasosiego

Del suicidio, de la muerte, vos sabías qué era la muerte, poeta.

e

Vos cruzaste esa línea, poeta,

Ya no hay quien ofrezca el secreto de los inciensos

Ni quien ofrezca los rincones mas ocultos de la venta de libros de 2da

La ciudad se volvió un jardín imaginario.



Karen Valladares

domingo, 27 de septiembre de 2020

Me duele

 Me duele la niña que fue encontrada a orilla de una calle

La mujer que fue encostalada y mutilada en una aldea lejana
La mujer que grita los golpes que su exmarido le daba
La madre que pide justicia para su hija abusada
Me duele la joven de 12 años que se ahorcò colgándose de un árbol
O la madre que se dispara frente a sus hijos
La que cruza centroamerica para un sueño mejor y vive una pesadilla
La anciana que duerme con el Alzheimer a flor de piel y olvida el nombre de
Sus hijos
Todo duele en este país de mierda
Duele que no podamos gritar y que se nos tape la boca
Y el pañuelo verde ya no quiera significar nada
Mi cuerpo es mi cuerpo aseguro,
Y el violador eres tú.
Me duele la mujer del país de al lado que también sufre
Porque su hijo le escupe la cara,
Porque su marido es delincuente y viola todas las noches
Porque sus vecinas no pueden denunciar lo que pasa
Por el maldito miedo.
Me duele la mujer que camina descalza y solo la cubre el sol y el frìo
Y le llaman loca o puta
La mujer tatuada con faldas cortísimas vendiendo su cuerpo por un par de pesos
Me duele, me duele el llanto de todas ellas y el mìo junto.
Porque yo también callè muchas veces, mientras me daban una bofetada y debía servirle al hombre macho que se acostaba a mi lado
Callè muchas veces y el espejo era mi consuelo, en el limpiaba la sangre,
Y veìa las cicatrices, de él tuve un pedazo de vidrio y quise cortarle la cabeza
Pero no era una asesina, grito porque ahora puedo ser libre y mandar a la mierda a cuanta gente quiera.
La palabra es eso, es silencio, es coraje, es rabia, es incendio es el ave fénix que nos transforma.
Tomado del poemario en mi una cicatriz

sábado, 26 de septiembre de 2020

 


Y es esta hora aceite del insomnio

Planetario de donde vengo

Laberinto donde no hay nadie

Donde las sombras escandalizan al ojo y los latidos

Hoja amarilla que cae del árbol

Palabra que jamás será pronunciada y no por ser pecado.

No hay plegaria que nos salve esta noche

Cuando hemos jurado no mencionar la desnudez

Cuando hemos jurado no mencionar nuestros cuerpos juntos

Cuando hemos jurado no mencionar otra vez el insomnio

Somos la catástrofe que todavía no acaba



@ Karen Valladares

Tomado del poemario: Insmonio

Todos los derechos reservados

Los muertos

  Los muertos.     La mesa estaba servida, la comida se había preparado a su gusto. Me vestí muy elegante, para que nada saliera mal...