
Todo es absolutamente normal El tiempo calculado las personas justas en el debido lugar el suelo en que me siento la Coca-Cola que tomo despacio los transeúntes que golpean mi mirada la mañana terminando poco a poco la tarde que duda en llegar de un golpe y asustarnos y hacernos cambiar está rutina el clima acomodándose de acuerdo a la posición de mi cuerpo los ruidos de cada cosa
cada cosa entrando en la orbita que me enreda y que habito Todo es normal como si no importara la misma rutina el mismo hombre que amanece a mi lado amándome como siempre o como nunca o como desquiciado o como si no tuviera otra cosa más interesante que hacer que amarme todo es normal absolutamente normal el sexo de siempre las diferente posiciones que practico para no aburrirme del todo las flores que adornan el patio de mi casa los ojos fijan las miradas blancas en cualquier cosa y se pierden aveces en la pared frontal de mi cama y veo paisajes que no existen
(eso también es normal) y escribo sobre ellos
como si fuera tan fácil asimilarlos se trastornan y confunde vuelan alto sin necesidad de alas y cielo
Los ojos fijan también la mirada en un pájaro que vuela lento y quizá sin rumbo pájaro que se transforma en payaso y nos asusta con su canto o con su risa nos asusta como los sueños
cuando aparecen en nuestros párpados cerrados e inmóviles
así aparecen esos pájaros pájaros casi invisibles porque nadie más que yo lo ve y siente el roce frío de su vuelo que golpea lento nuestro viento
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