domingo, 19 de agosto de 2012

Traducción al ingles de 2 textos míos por Matthew Sherling para la revista Gesture zine de España.

Sin pelos en la lengua

I have not cut words to say things.
I say I enjoy sex, as I enjoy walking.
Although it is different, because I have not walking orgasms.
I mean I enjoy poetry, good books, good conversations,
good friends.

Friendship is science fiction and words say it all.

I want the words I say, tell me how I am,
without cut words, bluntly, without limitations.
Let me speak or write a story or a poem, as they say,
no matter if you speak well or ill of me. Who cares.
I have not cut words to say things.

I mean I like sex, I like to take my husband.
Grip me while I'm unaware, as the word to the poem.
As the arm to the waist. As the voice of the mouth. I take.

I have not cut words to say things.

I say my words. Bold or not. Sharp, unhappy, nude,
trembling, falling, submerged, thirsty, orgasmic.

Who cares.

I just say things. I do not mind the fullness,
infinity, simplicity and beauty.

We must stop thinking from time to time, stop decorating the word, let go without fear,
no itching, no stuttering. Without cut words.
But if you have to keep talking, keep talking …


Visita a la tierra baldía

I scrap bad poetry,
tastelessness,
the sublime,
voracious intelligent sex
that transcends what is not.
I refuse to hustle the sea
unseen to the moon in my sky,
the starfish I have,
to the voices that are in my ears,
Baudelaire's Flowers of Evil,
the vanguard of Neruda weeping.
I prefer the bullet to Roque Dalton,
or even a song sung by Silvio Café Tacuba.
The traditional is bored.
If possible it all disappears.
What remains?
I assume that visiting Eliot's wasteland
will improve my death.
I refuse to throw stones into the sea with two hands,
to be the crazy spring.
I refuse to all
that is all.
And myself, of course.





Versión en español




SIN PELOS EN LA LENGUA


Yo no tengo pelos en la lengua para decir las cosas.
Digo que disfruto del sexo, como disfruto caminar.
Aunque es distinto, porque al caminar no tengo orgasmos.
Digo que disfruto la poesía, los buenos libros, las buenas pláticas,
los buenos amigos.

La amistad es ciencia ficción y las palabras no lo dicen todo.


Yo quiero que las palabras me digan, que me cuenten cómo soy,
así, sin pelos en la lengua, sin rodeos, sin limitaciones.
Que hablen o me escriban un cuento o un poema, pero que digan,
no importa si hablan bien o mal de mí. Qué más da.
Yo no tengo pelos en la lengua para decir las cosas.


Digo me gusta el sexo, me gusta que me coja mi marido.
Que me agarre desprevenida, como la palabra al verso.
Como el brazo a la cintura. Como la voz a la boca. Pero que me coja.


Yo no tengo pelos en la lengua para decir las cosas.


Digo mis palabras. Atrevidas o no. Punzantes, infelices, denudas,
temblorosas, caídas, sumergidas, sedientas, orgásmicas.


Qué más da.


Yo simplemente digo las cosas. No me importa la plenitud,
lo infinito, la sencillez o la belleza.


Hay que dejar de pensar de vez en cuando, dejar de decorar la palabra, soltarla sin miedo,
sin comezón, sin tartamudeo. Sin pelos en la lengua.
Pero hay que seguir diciendo, seguir hablando...




Visita a la tierra baldía de Eliot

Por: Karen Valladares


Dulce Támesis, discurre en calma, hasta que termine mi canción.

T.S.Eliot
Me niego a la mala poesía,
a lo cursi,
a lo sublime,
a la voraz precocidad del sexo,
a lo que no trasciende.

Me niego al bullicio del mar,
a la luna no vista en mi cielo,
a las estrellas de mar que no tengo,
a las voces que hay en mis oídos,
al llanto de Pizarnick,
a la locura de Panero,
a las Flores del mal de Baudelaire,
al vanguardismo llorón de Neruda.
Prefiero el balazo en Roque Dalton,
o hasta una canción de Silvio cantada por Café Tacuba.

Lo tradicional aburre.
Aburren los mismos callejones,
los sonidos.

Si fuese posible desaparecerlo todo.

¿Qué me queda entonces?
Yo asumo la idea de visitar la tierra baldía de Eliot
y me dedico a perfeccionar mi muerte.
No al estilo Plath o Storni.
Me niego a lanzarme al mar con dos piedras en las manos,
a ser la loca del muelle.

Me niego a todo
a todo.

A mí misma, por supuesto.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimada Karen Valladares, te felicito por tu trabajo poético, eres una auténtica poeta ...te hemos seguido y disfrutamos cada poema tuyo...

Karen Valladares dijo...

Gracias anónimo