martes, 24 de julio de 2012

La poesía no es un síntoma


 No volveré a escribir poesía





Escucho aquí: Aquí suena esto


 
XII


No volveré a escribir poesía,
a ver el cielo sucio y escribir poesía,
a ver al hombre solitario y escribir poesía.
A ver mi cuerpo desnudo y escribir poesía,
a ver al niño que llora y llora y escribir poesía,
a ver a la anciana llena de inmundicia hasta las pestañas y escribir poesía.

No volveré a escribir poesía, no vale la pena
aunque sea sencillo;
aunque siempre haya creído que todo tiene que ver con poesía.

Un paraguas abierto no significa poesía,
mi voz chillona no significa poesía,
mis piernas flacas no significan poesía,
que mi corazón tirite de frío
en invierno no quiere decir poesía;
nada quiere decir nada.

Me muerdo la boca,
la lengua,
los labios,
y me baño en sangre,
y no quiere decir poesía.

La poesía no es ningún síntoma,
ni siquiera un dolor,
una piel transparente,
un músculo adormecido.

La juventud no es poesía.
La vejez tampoco.
El sexo no es poesía,
la saliva no es poesía,
el grito del mar no es poesía,
mis orgasmos no son poesía,
mis senos no son poesía.

La ciudad habitada no es poesía,
la ciudad fantasma no es poesía.
¿Quién podría decirme qué es poesía
sin decir la estupidez de Bécquer?



©Por Karen Valladares
 Tomado del poemario Maldita poesía

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