lunes, 26 de enero de 2015

Còmo se dice tu nombre

He olvidado còmo se dice tu nombre.
He olvidado cómo se dice tu cuerpo.
He olvidado como se dice, desnudez
a solas o contigo o con otro   o con todos.
Presiento una tormenta, y la casa no tiene paraguas.
Presiento un silencio y mi boca es muy pequeña para decirlo.
He olvidado creerme pájaro,
creerme sombra e incrustarme en las paredes. Creerme viento y romper ventanas y techos.
 Quiero decir tu desnudez pero esa palabra sale tartamuda. Me tiembla profundamente la mandíbula, me tiembla
Profundamente las pupilas y los parpados, y los ojos, y las pestañas y las manos, me tiembla todo con lo que puedo pronunciarte.
He olvidado cómo se dice, mañana,
o como se dice esta noche fría y parapléjica, o cómo se dice niño con juguetes rotos. O cómo se dice cicatriz en el vientre, por dar a luz.
O cómo se dice, oscuridad aunque no tenga los ojos cerrados.
Quiero decir tantas cosas, aunque muchas sean una mierda, aunque muchas no tenga significado importante para tí, aunque muchas no huelan a flor o a mar, o a cielo.- Y cómo huele el cielo?
Y cómo huele el mar?.-


He olvidado como decirnos nosotros desnudos esta noche, y lo único que nos separa es una palabra rota.

@Karen Valladares

martes, 13 de enero de 2015

Nada tengo ahora



Sólo tengo este cuerpo. Estos ojos y esta voz
Blanca Wiethüchter
El dolor
no puede
aguantarse tanto.
John Berger (Londres,
Ahora no tengo nada.
Ni la brisa del invierno pasado.
Ni el sudor de tu cuerpo sobre el mío.

Ni tu boca descubriendo mi desnudez.
Ni un grito tuyo rompiéndome las entrañas;
Ni el cielo cayéndome encima.
Ni la locura, como signo de soledad.
Ni el llanto como signo de derrota.
Esta derrota no es mía ni tuya;
no es de nadie.


Tengo mi cuerpo destruido, ya no es un templo.
No tengo nada ahora
Ni el susurro del tiempo;
Ni las manecillas del reloj anotándome las horas perdidas.
El canto de los pájaros nocturnos,
la lluvia ya no moja mi chamarra,
nada tengo ahora, lo juro
Ni las palabras si quiera que digo ahora.
Ni el hijo que parí hace 3 años,
ni su balbuceo, ni el sollozo infantil,
La infancia jamás fue mía.
Qué terrible es la soledad.
Qué terrible es saber que ahora te llamas ausencia;
Ausencia de ojos verdes.

Ahora no tengo nada.
Ni siquiera nada que decir.


@Karen Valladares

martes, 6 de enero de 2015

He de morir un día




Morir es retirarse, hacerse a un lado,
ocultarse un momento, estarse quieto,
Jaime Sabine




He de morir un día y prometo que en vez de decir tu nombre diré ventana,
viento, clítoris, ansiedad, ojos verdes, cielo dorado, gato, aullido de cisne.

Aullido de una noche abandonada en una página blanca y solitaria.
Descifrare las manchas en la pared de mi cuarto, y pensaré que ahí estas tú.
Pero no diré tu nombre.
Diré abrazos, besos, cuerpos desnudos, cuerpos dejados en la intemperie.

He de morir un día, y tendré listas las palabras que diré
diré cama abandonada, diré que amé la soledad en la que me dejaste,

Que ahí pude conocer a profundidad tu ausencia. Y que tiré tu nombre al viento y que los pájaros se lo comieron.

@Karen Valladares, tomado del poemario maldita poesía

lunes, 5 de enero de 2015

Sospecho que debo decirte adiós.








Llueve incansablemente
Mario Bohórquez
 A: Harold.


Sospecho que se ha roto la palabra.
Que se ha roto la tarde,
y la lluvia
y la voz
y la última caricia que nos dimos.

Sospecho que tengo el corazón descuajado.
Y el aliento hecho añicos,
y la mirada destrozada.
Todo de esto si importa.

Sospecho que lloraré mil años,
que repetiré mis orgasmos pensando en vos.
Diré adiós con la palabra crucificada; aun sabiendo que nada de esto te importa.
sé que nada de esto te importa.
Sospecho, que la noche seguirá rota hasta que tu vuelvas.


@ Karen Valladares

viernes, 26 de diciembre de 2014

Reinvindico la soledad.


 Así se vive cuando tienes un corazón helado.
 Louise Elisabeth Gluck



Reivindico la soledad, cada vez que imagino, que un pájaro quiere salir de tus ojos.
Digo soledad,
ausencia,
lejanìa,
mi cuerpo desnudo sin el tuyo.

Aquí nada importa si no estas,
aquí nada importa si no siento el crujir de mi corazón cada vez que te veo.
Aquí nada importa, aunque se rajen los cielos por una leve brisa,
Aquí nada importa si no escucho decir mi ridículo nombre de tu boca.
Aquì nada importa si no siento el aleteo de mi respirar cuando recuerdo el rojo de tus labios
El tiempo avanza y se rompe la noche,
se descostura la ilusiòn de sumergirme en tus brazos.
Pero nada importa si no estas.
Reinvindico, que no soy nada sin vos.
Y sin esta forma tan ridícula de amarte.
.K.V.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Anne Sexton - La Furia de las Puestas de Sol





La Furia de las Puestas de Sol

Algo
frío hay en el aire,
un aura de hielo
y flemas.
Todo el día construí
una vida y ahora
el sol se hunde para
deshacerla.
El horizonte sangra
y se chupa el dedo.
El pequeño dedo rojo
desparece de vista.
Y me pregunto acerca
de esta vida conmigo misma,
este sueño que vengo viviendo.
Podría comerme el cielo
como una manzana
pero prefiero
preguntarle a la primera estrella:
¿por qué estoy acá?
¿por qué vivo en esta casa?
¿quién es responsable,
eh?



del libro The Death Notebooks - 1974-
Versión de Tom Maver


 °°°°°°°°°°°°°°°
 
The Fury of Sunsets

Something
cold is in the air,
an aura of ice
and phlegm,
All day I’ve built
a lifetime and now
the sun sinks to
undo it.
The horizon bleeds
and sucks its thumb.
The little red thumb
goes out of sight.
And I wonder about
this lifetime with myself,
this dream I’m living.
I could eat the sky
like an apple
but I’d rather
ask the first star:
why am I here?
why do I live in this house?
who’s responsible?
eh?

lunes, 15 de diciembre de 2014

Postal al viento.

 imagen: Apollonia Saintclair
Diré que hace frío, y que esta noche me congela los pies.
En el cuarto no hay nadie, sólo el bullicio del televisor. 
Y el recuerdo de tu ojos verdes.
No quiero decir desnudez, porque diré tu cuerpo bronceado.
En mis ojos hay una cicatriz,
y es la sombra de tus ojos desteñidos.
Pero nada importa, ahora es invierno,
ahora es medianoche
ahora no estás, y yo meto mi mano en mi entrepierna.

Karen Valladares.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Irene Gruss (Buenos Aires, 1950), inédito


Llueve como si no bastara...


Llueve como si no bastara,
como si un anhelo fuera demasiado poco,
demasiado lo que no alcanza o lo que llueve: bastante,
suficiente.
No alcanza un anhelo, hace falta
más y más de esa nada que sobra, como la lluvia que sobra, arrebata
el borde del postigo y cae
hacia adentro, moja los libros dejados al azar
bien en el borde, sin cuidado,
se corre la tinta en cada uno, demasiado,
demasiado perder lo que no basta,
la lluvia como si no sostuviera el cielo.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Debo decir desnudez

 Imagen: Aleksandra Waliszewska

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Debo decir desnudez.
Debo decir un cuerpo.
Debo decir palidez del cuerpo abandonado.
Palidez de la cicatriz que aún arde.
Sol que estalla lejos de mi ventana.
Repetición de tu nombre cada vez que cae un aguacero no previsto.
Presiento la soledad nuevamente.
Se vuelve a humedecer mi entrepierna,
Vuelvo a repetir tu nombre,
tu maldito nombre y sé de memoria cada recoveco de tu cuerpo desnudo,
y amo el color desteñido de tus ojos.
Y amo el sabor insípido de tus besos rojos.
Y ese respirar tuyo cubriéndome toda.

Debo decir desnudez,
Palidez de tu cuerpo
Palidez de mi cuerpo encima del tuyo,
Ambos orgasmicos.
La tarde cae sobre nosotros.
Pero no importa. Mientras estemos desnudos.