jueves, 13 de junio de 2013

Un par de texto de Charles Bukowski

Oh sí

hay cosas peores que
estar solo
pero a menudo toma décadas
darse cuenta de ello
y más a menudo
cuando esto ocurre
es demasiado tarde
y no hay nada peor
que
un demasiado tarde.




Pobreza

es el hombre que tú nunca has visto quien
te mantiene alerta,
el que ha de venir
algún día.

él no se encuentra en las calles o
en los edificios o en los
estadios,
o si está allá
lo he pasado por alto de algún modo.

él no es uno de nuestros presidentes
u hombres de estado o actores.

me pregunto si se encuentra allí.

bajo las calles
paso delante de farmacias y hospitales y
teatros y cafés
y me pregunto si él se encuentra ahí.

he mirado casi durante medio siglo
y él no ha sido visto.

un hombre vivo, verdaderamente vivo,
digamos cuando desciende la mano
al encender un cigarrillo
ves sus ojos
como los ojos de un tigre mirando fijamente
al pasar en el viento.

pero cuando las manos bajan
es siempre los
otros ojos
los que están allá
siempre siempre.

y pronto será demasiado tarde para mí
y habré vivido una vida
con farmacias, gatos, sábanas, saliva,
periódicos, mujeres, puertas y otros surtidos,
pero en ninguna parte
un hombre vivo.
Versión de Rafael Díaz Borbón


Carta desde muy lejos

Ella me escribió una carta desde un pequeño
cuarto cerca al Sena.
dijo que iba a asistir a clases de
baile. Se levantaba, dijo
a las 5 en punto de la mañana
y escribía a máquina poemas
o pintaba
y cuando sentía deseos de llorar
tenía una banca especial
junto al río.

Su libro de Cantos
se iría
en la Caída.

No supe qué decirle
pero
le conté
que haría sacar cualquiera de los dientes dañados
y tener cuidado del amante
francés.

Puse su foto junto al radio
cerca del ventilador
y se movió
como algo
vivo.

Me senté y lo observé
hasta cuando ya había fumado
5 o 6
cigarrillos que quedaban.
Entonces me levanté
y me fui a la cama.

Versión de Rafael Díaz Borbón


domingo, 9 de junio de 2013

Me ha traicionado la poesía




Me ha traicionado la poesía
Se fué la palabra
La imágen,
la metáfora
Los libros buenos, y no tan buenos.
Se fue al carajo todo.
Y yo me quedo hundida en la nada.

 ® Karen Valladares
Tomado del libro: Ciudad Inversa

martes, 4 de junio de 2013

Déjame volver



Déjame volver

Déjame volver a los días huérfanos de luz,
a la tiniebla de mi cuarto solo,
a la soledad de junio,
a la circunferencia del pensamiento abandonado.
al canto de las cigarras antes de la lluvia
y a romper los aguaceros al invierno.
A mis días de cuerpo desnudo y voz templada.
A pronunciar tu nombre entre dientes.
Porque ahora me consumo en tu maldita manera de decir las cosas,
en tu silencio pulcro, eterno.
Y no es que mi corazón sea una sala de espera.
Déjame ser sublime o tenaz.
Déjame avanzar en mi locura.
Déjame ser la que nunca o la que siempre fui.
Déjame volver a mi antojo.
Déjame lanzarme a tu silencio y romperme en el peor de los gritos.




©Karen Valladares
 

lunes, 13 de mayo de 2013

Un poema de Oliverio Girondo

GRATITUD




Gracias aroma
azul,
fogata
encelo.
Gracias pelo
caballo
mandarino.
Gracias pudor
turquesa
embrujo
vela,
llamarada
quietud
azar
delirio.
Gracias a los racimos
a la tarde,
a la sed
al fervor
a las arrugas,
al silencio
a los senos
a la noche,
a la danza
a la lumbre
a la espesura.
Muchas gracias al humo
a los microbios,
al despertar
al cuerno
a la belleza,
a la esponja
a la duda
a la semilla
a la sangre
a los toros
a la siesta.
Gracias por la ebriedad,
por la vagancia,
por el aire
la piel
las alamedas,
por el absurdo de hoy
y de mañana,
desazón
avidez
calma
alegría,
nostalgia
desamor
ceniza
llanto.
Gracias a lo que nace,
a lo que muere,
a las uñas
las alas
las hormigas,
los reflejos
el viento
la rompiente,
el olvido
los granos
la locura.
Muchas gracias gusano.
Gracias huevo.
Gracias fango,
sonido.
Gracias piedra.
Muchas gracias por todo.
Muchas gracias.
Oliverio Girondo,
agradecido.


sábado, 11 de mayo de 2013

Hoy no he muerto




Aviéntame hasta donde quieras.
Caifanes


 Hoy no he muerto,
no tengo cerrados los ojos
ni amordazados los labios.
Ni el cuerpo endurecido.

Hoy no pienso dejar este mundo
no pienso enfermar de gravedad
no pienso dejar que me entierren bajo tierra
sin ningún motivo
sin ninguna excusa válida para no seguir viviendo
sin ninguna excusa que realmente valga la santasíma pena.
No, hoy no he muerto, mi corazón todavía late,
todavía siento fluir mi sangre
y eso, que no sé si es precisamente roja.
Y si corre realmente por mis venas o fuera de ellas.

Hoy no he muerto, no he visto la luz al final del túnel;
no me veo confundida por escoger caminos
no me han colocado en un ataúd, ni me han cruzado las manos
para sostener un crucifijo sin ningún significado;
ni he escrito ninguna carta para mi enamorado.

ni para mi hijo que apenas balbucea sus primeras voces.
Ni para mis viejos vestidos que guardo en el armario
ni para la anciana que pasa a diario por la casa.
Y es que quisiera decirle tantas cosas.

No, hoy no he muerto, todavía siento mi pulso
todavía parpadean mis ojos
todavía descifro enigmas en tu espalda
todavía descubro mi nombre en tu boca
todavía,
todavía
todavía suceden todas las cosas que yo quiero.


Karen Valladares
Tomado del libro. Ciudad Inversa.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Tengo todo el día.





 Imágen: El grito de Edvard Munch





Tengo todo el día, para decirte lo que pienso.

Para decirte que este día me viene sobrando

Para decirte que no me estremece la mañana azul

o la tarde opaca, o los pájaros que se estrellan en nuestra ventana.

Todo eso me suena cursi, apestoso.

Sin  importancia.

No me importa  el oleaje de las cortinas,

el sol que estalla como ampolla sobre nuestra ciudad

el bullicio de los niños correteando en las afuera de la casa.

Aseguro que nada de eso, hoy me importa.



Tengo todo el día para decirte lo que pienso

Para decirte que me estorban las palabras.

Y por eso grito,

y  por eso lloro,

y  por eso me rio a carcajadas.

Me  burlo de las cosas,

me burlo de todo

de vos, de ellos

de nosotros

de mí.


Tengo todo el santisímo día

Para decirte lo que pienso

Para gritarte en tu cara

Tus verdades,

Pero esto, esto que siento

no ocupo pensarlo todo el día

ni esperar la noche

o la madrugada

o que llegue navidad

o el invierno.

No, no importa la hora,

ni el tiempo

para decirte que te extraño todo el día.

Y también toda, toda la noche.


®Karen Valladares, Del libro: Maldita poesía.