lunes, 2 de marzo de 2015

Inger Christensen


Lo efímero

La piedra en la playa se evapora.
El lago perece bajo el sol.
Los esqueletos de los animales
están ocultos bajo las arenas eternas
del desierto.
Las cosas caminan,
mueren una en la otra,
navegan como pensamientos
en el alma del espacio.
Caravanas de arena viva.

¿Es esto una amenaza?
¿Dónde está mi corazón?
Prisionero en la piedra.
Escondido en un lago.
Latiendo profundamente
en un camello jorobado,
que yace en la arena
gimiendo y va a morir.
"




ALFABETO


Los alfabetos existen
la lluvia de los alfabetos
la lluvia que se cuela
la gracia, la luz
interespacios y formas
de las estrellas, de las piedras


el curso de los ríos
y las emociones del espíritu


las huellas de los animales
sus calles y caminos


la construcción de nidos
consuelo de los hombres


luz diurna en el aire
los signos del cernícalo


comunión del sol y del ojo
en el color


la manzanilla silvestre
en el umbral de las casas


el montón de nieve, el viento
la esquina de la casa, el gorrión


escribo como el viento
que escribe con la escritura
serena de las nubes


o rápidamente en el cielo
como con golondrinas
en trazos que desaparecen
escribo como el viento
que escribe en el agua
estilizada y monótonamente


o rueda con el pesado alfabeto
de las olas
sus hilos de espuma
escribo en el aire
como escriben las plantas
con tallos y hojas


o dando vueltas como con flores
en círculos y mechones
con puntos e hilos


escribo como el borde de la playa
escribe una orla
de crustáceos y algas


o delicadamente como con nácar
los pies de la estrella de mar
y la baba del mejillón


escribo como la primavera
temprana que escribe
el alfabeto común
de anémonas, de hayas
de violetas y de acederillas


escribo como el verano
infantil como el trueno
sobre las cúpulas de la linde del bosque
como blanco oro cuando maduran
el relámpago y el campo de trigo


escribo como un otoño
marcado por la muerte escribo
como esperanzas inquietas
como tormentas de luz
atravesando recuerdos brumosos


escribo como el invierno
escribo como la nieve
y el hielo y el frío
y la oscuridad y la muerte
escriben


escribo como el corazón
que late escribo
el silencio del esqueleto
y de las uñas y de los dientes
del pelo y del cráneo


escribo como el corazón
que late escribo
el susurro de las manos
de los pies, de los labios
de la piel y del sexo


escribo como el corazón
que late escribo
los sonidos de los pulmones
de los músculos
del rostro, del cerebro
y de los nervios


escribo como el corazón
el corazón que late
los gritos de la sangre y de las células
de las visiones, del llanto
y de la lengua.



Me apoyo tiernamente en la noche 
con ayuda de una balaustrada oxidada 
encuentro el camino de mi mejilla y mi hombro 
encuentro el camino de mi ternura 
hierro y carne 
El resto son banderas que ondean silenciosas 
interrogando afuera y adentro 
en el espacio de la noche, en el espacio del alma: 
muerte? 
pongo la mano sobre el rostro palpitante 
de la noche 
quito un poco de óxido de mi mejilla.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Selección de poemas de Reynaldo Arenas





Reseña




Reinaldo Arenas es un autor que centra sus obras literarias principalmente en dos cosas, en primer lugar en su vida, contando siempre a través de sus escritos distintas etapas de su vida, y en segundo lugar de la situación social cubana, tomando una postura fuertemente opositora al régimen castrista. Su homosexualidad, su estado de disidente (como opositor a Castro) fueron pesos con los que siempre tuvo que luchar, siendo perseguido e incluso torturado por éstos, por lo que su obra, está también plagada de sufrimiento y de crítica al sistema.
Un punto interesante de recalcar de este autor, es que a pesar de tener temas recurrentes en sus escritos, demuestra su calidad a través de diversos géneros, pasando por la novela, el ensayo, la poesía e incluso el teatro, en los que además viaja por distintos estilos, escribiendo literatura fantástica, monologo del interior, aventuras, etc., lo que además mantiene al lector siempre atento y fuera del letargo.

Es interesante e inquietante dentro de su obra que oscila dentro de la realidad y la ficción, ya que constantemente narra pasajes de su vida, o hechos reales que ocurrieron en Cuba, pero con personajes inventados, con acontecimientos inventados, e incluso con toques fantásticos. Entregando desde otra perspectiva hechos de la vida real, sin perder la magia de la literatura.
Su obra también cobra importancia al tener un carácter testimonial, al resaltar la situación cubana bajo el mando de Fidel castro, mostrando bajo su perspectiva y vivencias la situación de su país natal haciendo una especie de denuncia social, utilizando sus escritos como herramienta de lucha imbatible, con lo único que no lo podían quitar, sus ideas (ya que sus escritos muchas veces fueron confiscados y quemados).-

Reinaldo Arenas, siempre luchó por la libertad, en todo sentido, y fue activo además de en su vasta obra literaria, en su vida, siempre moviéndose por sus ideales y sin callarse a pesar de tener todo en contra. No tuvo descanso ni cuando estuvo exiliado en nueva York donde viajó por el mundo contando la historia de Cuba, y siempre instó a los ciudadanos a luchar por su país.
Reinaldo Arenas logra mostrar lo crudo de las situaciones cubanas, quita el velo a hechos que el medio trata de suavizar o el mismo régimen castrista trata de esconder, y que con agudeza y sin tapujo nos revela fuertes realidades en sus escritos.



Obras

Novelas
1969: Celestino antes del alba.
1969: El mundo alucinante.
1980: El palacio de las blanquísimas mofetas
1980: La vieja Rosa.
1982: Otra vez el mar.
1984: Arturo, la estrella más brillante.
1987: La loma del ángel.
1988: El asalto.
1989: El portero.
1990: Viaje a La Habana.
1999: "El color del verano" o "Nuevo 'Jardín de las Delicias'"
Narrativa breve
1972: Con los ojos cerrados.
1981: Termina el desfile.
Antologías poéticas
1981: El central.
1989: Voluntad de vivir manifestándose.
Ensayo
1986: Necesidad de libertad.
Teatro
1986: cinco obras de teatro bajo el título Persecución
Novela autobiográfica
1992: Antes que anochezca.
Ediciones posteriores a la muerte de Reinaldo Arenas
2001: Inferno, poesía completa con prólogo de Juan Abreu.
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Voluntad de vivir manifestándose

Ahora me comen
Ahora siento cómo suben y me tiran las uñas.
Oigo roer llegarme hasta los testículos.
Tierra, me echan tierra.
Bailan, bailan sobre este montón de tierra
y piedra que me cubre.
Me aplastan y vituperan
Repitiendo no sé qué aberrante resolución que me atañe.
Me han sepultado.
Han danzado sobre mí.
Han aprisionado bien el suelo.
Se han ido, se han ido dejándome bien muerto y enterrado.
Éste es mi momento.
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Autoepitafio


Mal poeta enamorado de la luna,
no tuvo más fortuna que el espanto;
y fue suficiente pues como no era un santo
sabía que la vida es riesgo o abstinencia,
que toda gran ambición es gran demencia
y que el más sordido horror tiene su encanto.
Vivió para vivir que es ver la muerte
como algo cotidiano a la que apostamos
un cuerpo espléndido o toda nuestra suerte.
Supo que lo mejor es aquello que dejamos
-precisamente porque nos marchamos-.
Todo lo cotidiano resulta aborrecible,
sólo hay un lugar para vivir, el imposible.
Conoció la prisión, el ostracismo,
el exilio, las múltiples ofensas
típicas de la vileza humana;
pero siempre lo escoltí cierto estoicismo
que le ayudó a caminar por cuerdas tensas
o a disfrutar del esplendor de la mañana.
Y cuando ya se bamboleaba surgía una ventana
por la cual se lanzaba al infinito.
No quiso ceremonia, discurso, duelo o grito,
ni un túmulo de arena donde reposase el esqueleto
(ni después de muerto quiso vivir quieto).
Ordenó que sus cenizas fueran lanzadas al mar
donde habrán de fluir constantemente.
No ha perdido la costumbre de soñar:
espera que en sus aguas se zambulla algún adolescente.
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Nota Suicida

"Queridos amigos: Debido al estado precario de mi salud y a la terrible depresión sentimental que siento al no poder seguir escribiendo y luchando por la libertad de Cuba, pongo fin a mi vida. En los últimos años, aunque me sentía muy enfermo, he podido terminar mi obra literaria, en la cual he trabajado por casi treinta años. Les dejo pues como legado todos mis terrores, pero también la esperanza de que Cuba pronto será libre. Me siento satisfecho con haber podido contribuir aunque modestamente al triunfo de esta libertad. Pongo fin a mi vida voluntariamente porque no puedo seguir trabajando. Ninguna de las personas que me rodean están comprometidas en esta decisión. Sólo hay un responsable: Fidel Castro. Los sufrimientos del exilio, las penas del destierro, la soledad y las enfermedades que haya podido contraer en el destierro seguramente no las hubiera sufrido de haber vivido libre en mi país. Al pueblo cubano tanto en el exilio como en la Isla los exhorto a que sigan luchando por la libertad. Mi mensaje no es un mensaje de derrota, sino de lucha y esperanza. Cuba sera libre. Yo ya lo soy."



Sonetos desde el infierno

Todo lo que pudo ser, aunque haya sido,
jamás ha sido como fue soñado.
El dios de la miseria se ha encargado
de darle a la realidad otro sentido.
Otro sentido, nunca presentido,
cubre hasta el deseo realizado;
de modo que el placer aun disfrutado
jamás podrá igualar al inventado.
Cuando tu sueño se haya realizado
(difícil, muy difícil cometido)
no habrá la sensación de haber triunfado,
más bien queda en el cerebro fatigado
la oscura intuición de haber vivido
bajo perenne estafa sometido.

jueves, 5 de febrero de 2015

Decir tu nombre es una catástrofe


 Se me apaga tu cuerpo entre las manos

tan despacio.
Josefa Parra



Decir tu nombre es una catástrofe.
 Es un sonido explosivo en mi boca.
Chasquido de dedos arrugados por el frío.
El sonido de una ola de mar embravecido.
Vuelo roto de un pájaro sin rumbo.-

Sospecho tu ausencia;
cicatriz abierta,
murmullo allá bien a lo lejos.-
Me voy y tu nombre tirita en mi boca;
me voy y tu nombre se desliza por mi entre pierna,
me voy y todavía no puedo decir completo tu nombre.
Me voy y no puedo decir nada, me tiembla la voz.-
en mi cuerpo desnudo hambriento de ti.-

Me voy viendo la silueta desdibujada de tu espalda
y pensar que esto no duele, y no lastima, y no importa,
aunque se me descuaje  cada vertebra; 
aunque recuerde la terrible ausencia en tus ojos.
Tus ojos son ahora una partitura desafinada;
página en blanco.
Punto y aparte.
Cuerpo humedecido.
Nada de esto debo decir,
no se me ocurre otra cosa,
Más que pensar en tus ojos,
decir tu cuerpo desnudo es otra catástrofe
decir estos pechos diminutos no son míos, pero si tuyos.
Decir tus ojos es una herida abierta.
Decir, mi cuerpo, decir mi espalda abandonada por tus manos.
Decir mis piernas abiertas y clítoris erecto y húmedo y tu tan lejos, tan ausente.


Decir, tan sólo decir, decir cualquier cosa que se parezca a ti , será la destrucción completa de mi voz.


@Karen  Valladares
Tomado del libro: Ninguna tarde azul.

viernes, 30 de enero de 2015

Ida Gramcko (1924-1994)I


Ida Gramcko (Puerto Cabello 1924-Caracas 1994). Poeta, periodista, dramaturga, docente, ensayista. A los trece años ganó su primer premio de Poesía. Recibió también el premio José Rafael Pocaterra en 1961, el Premio Municipal de Poesía (1962). En 1977 recibió el Premio Nacional de Literatura. Fue asimismo una de las primeras periodistas y reporteras venezolanas en la década de los años cuarenta. Su obra periodística está aún por ser descubierta y darse a conocer. Estudió filosofía en la Universidad Central de Venezuela, casa de estudios donde se desempeñó como docente en la Escuela de Letras. Allí la conocí, en la década del ochenta del siglo pasado, cursé la materia Poesía y poetas con ella, junto a nociones como metáfora, símbolo, nos hablaba del Ser, el ente, nociones filosóficas. Algunos años después tuve la fortuna de trabajar con ella en el departamento de Publicaciones de la Fundación Celarg. Llegaba siempre después del mediodía, se había habituado a escribir en las madrugadas, horas de mayor calma y sosiego, y dormía en las horas de la mañana. El trato cotidiano con ella fue mostrándome una persona muy cordial, simpática, y generosa. Compartimos largas conversaciones, sobre todo, claro está, sobre literatura y escritores. Recuerdo particularmente su risa contagiosa, especialmente cuando se encontraba entre amigos que iban a visitarla. En algún momento le di a leer mis versos, aún inéditos, en aquellos años sólo habían visto letra impresa los textos escritos en el Taller de Poesía que cursé en el Celarg, bajo la tutela de Armando Rojas Guardia, entre 1988 y 1989. Ida entonces tenía una columna en la revista Élite y le dedicó una de sus notas a mis textos, señalándome como una joven promesa. En 1992 renuncié a mi cargo en la Fundación Celarg como secretaria del departamento de Publicaciones. no volví a ver a la poeta. Ya me había graduado como Licenciada en Letras y había poco que hacer allí, por falta de presupuesto, por lo que decidí buscar otro lugar donde tuviera la posibilidad de ampliar mis horizontes. Algunos meses después llegué al grupo editorial Alfa, en cuyas oficinas, bajo la dirección de Leonardo Milla, efectivamente, pude ampliar muchísimo mis conocimientos sobre la producción editorial. A finales de los noventa, cuando las páginas culturales de El Universal estaban bajo la dirección de Blanca Elena Pantin, tuve una columna sobre escritores venezolanos y le dediqué una a Ida Gramcko, y hoy, lamentablemente, puedo repetir lo que entonces expresé, la obra de Ida Gramcko no ha sido estudiada ni difundida como ella lo merecería. En años recientes Gabriela Kizer publicó para la colección biográfica de El Nacional/Banco del Caribe, una hermosa biografía. Monte Ávila Editores presentó hace pocos años una antología de su obra poética en su Colección de Autores Venezolanos. Pero pienso que seguimos estando en deuda con ella, con su prolífica y honda obra poética.
Comparto algunos de sus poemas:

VOZ

Hay alguien que llama desde remotas cimas,
hay una voz profunda que me pide estar cerca.
Los aires se arremansan en corrientes continuas
hasta fundir los ecos en la dormida piedra.

El camino es un paso que dio el gigante mundo
con sus botas de angustia, pensativas y negras;
era un viajero entonces, desamparado y rudo,
y con su andar de nave fue duplicando huellas.

A veces tengo alas. Los cabellos furtivos
se fugan entre ratos de las furias del viento,
las manos, como arañas, van tejiendo en sus giros
una red infinita de locura y de ensueño.

¡Llegaré hasta la cumbre! Tendré todas las flores
azules y mojadas que habitan en las cuevas,
y habrá un concierto claro de pájaros y voces
en la garganta virgen de la desnuda tierra.

Hay alguien que me llama desde remotas cimas
y voy tras su llamado como la humilde sierva:
manos y pies descalzos...entre luces y vidas,
hasta la voz profunda que me pide estar cerca.

(Umbral, 1941)

CÁMARA DE CRISTAL

Cámara 
de cristal
mi lágrima.
Y el mar.
Y alcoba pálida
mi sollozo.
Mundo de celofán.
Pecera de hondo
movimiento estelar.
Niebla de otoño.
Y algo más 
que naufraga en mi llanto misterioso.

(Cámara de cristal, 1943)

(El mismo yo, mas caracol)

OPULENCIA VITAL, múltiple ramo
cuyo nosotros fiel nos necesita
tal como somos, un pajar, un grano...
¡De cuántas cosas brota una sonrisa!
Alegre libertad dice: me llamo...
(aquí su nombre). Fructifica
antagonista plácido y cercano
como una carne mágica y melliza.
La luz es todo junto más el halo
con que cada fulgor se precipita.
Prójima sombra, fraternal arcano,
¡son, son! Y es el amor quien los precisa.
Pero la precisión es un regalo.
Nada más. Una dádiva inaudita.

CARACOL, EL HERMANO,
el mismo caracol, más caracol. Concisa
su forma sigue sin barniz ni estrago
para que el hombre sufra un alma rica,
un alma suya en el vellón y el gajo,
íntima, inmensa, siempre en sed y ahita.
Así construímos un lugar humano,
pero tan lleno de él como de brisa.
Inventamos
una pared de cal...¡y tan distinta!
Un muro nuevo, ¿raro?
Sólo en su fresca soledad continua.
-¿Soledad, otra vez lo solitario,
otra vez la distancia?¿Y la caricia?-
Cálmate, amor; lo nuestro es lo lejano,
toca el largo perfil, la piedra lisa
dice por voz de su vigor: yo te amo.
La forma singular es la infinita.

VIVA BELLEZA desde el seno irrumpe
como una curvatura que desliza
las auroras boreales de las ubres
sobre un lecho de líneas.
Somos el hombre el caballo sufren,
pero una inmensa investidura estricta
nos señala sin verbo entre las cumbres.
Somos entonces ser hasta la risa,
la carcajada diáfana en los buches.

PRESUNTO SORTILEGIO. Sólo alcance.
Belleza, nada más,
abre la boca y es un cráter
y el umbral
y ya todo lo abierto, semejante.
Paz, ardiente paz, lógica paz.
Calma: pasión que sabe su combate,
luchar
por una rosa, pausa en el desastre,
por el menos y el más.
Menos: inmensa perspectiva de alguien.
Belleza, para ti la eternidad,
ayer, ahora y luego. No hay instante.
Sí, para ti vivir sin terminar,
que todo aquel que muere es un cobarde.

RECUÉRDATE, PALABRA, 
como eres, como estás, pulcra y redonda,
no el agua mas en agua y tras el agua
y con el agua sin más pie ni alfombra.

CON RAYAS ROJAS cambiaremos el mundo.
Con una exactitud que nos desprende.
Con tan alegre número
que contamos, al fin: somos mil veces,
dos mil, tres mil, siete mil veces.
Y cada cifra siéntese en el uno
como el uno también y con sus creces.
Con palabras ausentes de conjuro
digamos: ¡sol! exacto, y amanece.

ESTAR afuera es como estar adentro
de inagotable intimidad creadora.
No es perder cuerpo, es descubrir un centro
mayor que lo interior que nos demora.
Estar afuera, a pleno sol, al viento...
La noche ya no es más la mediadora,
pues nos une a través de un mandamiento
de sombra impuesta que se ve o ignora.
Escogida es la unión desde lo intenso.
Vivo nivel estalla con la aurora
y enlaza lo profundo con lo inmenso,
pues cada ser deviene lo que añora.
Y queda un solo ser, un gran suspenso,
mas el hombre lo sabe y lo atesora.

(Poemas, 1952)  
ATIENDA AQUEL QUE DIJO

hallar dicha y sosiego
en un sueño beatífico y tranquilo;
atienda a lo que digo y lo que creo.
¿Sabes, nocturno amigo,
a qué cosa en verdad llamamos sueño?
Atiende, hermano mío,
sin pena y sin recelo,
yo, que he soñado, yo, que no he dormido,
te pregunto sin voz desde mi lecho:
¿crees que el sueño protege del abismo,
rescata del asalto y del incendio?
Yo, soñadora inmóvil, no he creído
en mi rostro apacible cuando duermo.
Lucho soñando, sórdida, conmigo,
con un pájaro extraño, con el viento,
con un agudo y afilado pico
que me horada las sienes y el cerebro
y dejo sangre en el cojín y heridos
flotan ardiendo, aullando, mis cabellos.
Soñador y sonámbulo es lo mismo.
Se va entre nieblas, huérfano.
¿Quién hiló las almohadas? ¿El olvido?
La mano movediza del recuerdo
con un sombrío ovillo
y tejió la crisálida del lienzo
con una larga víbora de lino
que se enrosca en el alma y en el cuerpo.
Atienda aquel que alguna vez me dijo
hallar quietud seráfica en el sueño;
atienda a mi creencia, a mi pregunta,
que es la de todo soñador despierto.
Creo en mi corazón, su llama oculta
bajo las sábanas, ardiendo.
Creo en mi sangre muda
corriendo como un río del infierno.
¿Cree alguien en la calma de las tumbas,
en la paz de los muertos?
Quieren creer... ¡No lo han creído nunca!
Descansa en paz, sólo es un gran deseo.
Descansa en paz, pero la paz no escucha;
descansa en paz, pero el descanso es ciego.
La muerte, insomne, mira hacia la lucha
y el sueño es el más íntimo desvelo.

De Poemas, 1952



ARRÁNCAME LAS ÁRIDAS RAICES,
déjame suspendida en el espacio,
entre los vientos firmes.
Allí se está como en un gran regazo
maternal y sin límites.
Déjame con los pájaros,
indagan lo invisible.
¡Ah, más allá del cielo se alza un árbol
que sus alas indómitas persiguen!
No lo han visto jamás y, sin embargo,
creen sentir su rumor en los confines.
Rumor de hojas distantes... Pero ¿acaso
no lo vieron, gigante, en el origen
primero de la vida, y en sus cantos
no es la voz de la ausencia lo que aflige?
Deja que suba a lo alto
y que mi canto vibre.
Canto la ausencia de algo,
de una estrella enterrada en nubes grises.
La sombra azul del árbol
se dilata y me ciñe.
Déjame con los pájaros.
Soy una flor delimitada y triste.
Arráncame los pétalos y el tallo
y la fragancia, y líbrame.
De Poemas, 1952
Ida Gramcko

lunes, 26 de enero de 2015

Còmo se dice tu nombre

He olvidado còmo se dice tu nombre.
He olvidado cómo se dice tu cuerpo.
He olvidado como se dice, desnudez
a solas o contigo o con otro   o con todos.
Presiento una tormenta, y la casa no tiene paraguas.
Presiento un silencio y mi boca es muy pequeña para decirlo.
He olvidado creerme pájaro,
creerme sombra e incrustarme en las paredes. Creerme viento y romper ventanas y techos.
 Quiero decir tu desnudez pero esa palabra sale tartamuda. Me tiembla profundamente la mandíbula, me tiembla
Profundamente las pupilas y los parpados, y los ojos, y las pestañas y las manos, me tiembla todo con lo que puedo pronunciarte.
He olvidado cómo se dice, mañana,
o como se dice esta noche fría y parapléjica, o cómo se dice niño con juguetes rotos. O cómo se dice cicatriz en el vientre, por dar a luz.
O cómo se dice, oscuridad aunque no tenga los ojos cerrados.
Quiero decir tantas cosas, aunque muchas sean una mierda, aunque muchas no tenga significado importante para tí, aunque muchas no huelan a flor o a mar, o a cielo.- Y cómo huele el cielo?
Y cómo huele el mar?.-


He olvidado como decirnos nosotros desnudos esta noche, y lo único que nos separa es una palabra rota.

@Karen Valladares

martes, 13 de enero de 2015

Nada tengo ahora



Sólo tengo este cuerpo. Estos ojos y esta voz
Blanca Wiethüchter
El dolor
no puede
aguantarse tanto.
John Berger (Londres,
Ahora no tengo nada.
Ni la brisa del invierno pasado.
Ni el sudor de tu cuerpo sobre el mío.

Ni tu boca descubriendo mi desnudez.
Ni un grito tuyo rompiéndome las entrañas;
Ni el cielo cayéndome encima.
Ni la locura, como signo de soledad.
Ni el llanto como signo de derrota.
Esta derrota no es mía ni tuya;
no es de nadie.


Tengo mi cuerpo destruido, ya no es un templo.
No tengo nada ahora
Ni el susurro del tiempo;
Ni las manecillas del reloj anotándome las horas perdidas.
El canto de los pájaros nocturnos,
la lluvia ya no moja mi chamarra,
nada tengo ahora, lo juro
Ni las palabras si quiera que digo ahora.
Ni el hijo que parí hace 3 años,
ni su balbuceo, ni el sollozo infantil,
La infancia jamás fue mía.
Qué terrible es la soledad.
Qué terrible es saber que ahora te llamas ausencia;
Ausencia de ojos verdes.

Ahora no tengo nada.
Ni siquiera nada que decir.


@Karen Valladares

martes, 6 de enero de 2015

He de morir un día




Morir es retirarse, hacerse a un lado,
ocultarse un momento, estarse quieto,
Jaime Sabine




He de morir un día y prometo que en vez de decir tu nombre diré ventana,
viento, clítoris, ansiedad, ojos verdes, cielo dorado, gato, aullido de cisne.

Aullido de una noche abandonada en una página blanca y solitaria.
Descifrare las manchas en la pared de mi cuarto, y pensaré que ahí estas tú.
Pero no diré tu nombre.
Diré abrazos, besos, cuerpos desnudos, cuerpos dejados en la intemperie.

He de morir un día, y tendré listas las palabras que diré
diré cama abandonada, diré que amé la soledad en la que me dejaste,

Que ahí pude conocer a profundidad tu ausencia. Y que tiré tu nombre al viento y que los pájaros se lo comieron.

@Karen Valladares, tomado del poemario maldita poesía

lunes, 5 de enero de 2015

Sospecho que debo decirte adiós.








Llueve incansablemente
Mario Bohórquez
 A: Harold.


Sospecho que se ha roto la palabra.
Que se ha roto la tarde,
y la lluvia
y la voz
y la última caricia que nos dimos.

Sospecho que tengo el corazón descuajado.
Y el aliento hecho añicos,
y la mirada destrozada.
Todo de esto si importa.

Sospecho que lloraré mil años,
que repetiré mis orgasmos pensando en vos.
Diré adiós con la palabra crucificada; aun sabiendo que nada de esto te importa.
sé que nada de esto te importa.
Sospecho, que la noche seguirá rota hasta que tu vuelvas.


@ Karen Valladares

viernes, 26 de diciembre de 2014

Reinvindico la soledad.


 Así se vive cuando tienes un corazón helado.
 Louise Elisabeth Gluck



Reivindico la soledad, cada vez que imagino, que un pájaro quiere salir de tus ojos.
Digo soledad,
ausencia,
lejanìa,
mi cuerpo desnudo sin el tuyo.

Aquí nada importa si no estas,
aquí nada importa si no siento el crujir de mi corazón cada vez que te veo.
Aquí nada importa, aunque se rajen los cielos por una leve brisa,
Aquí nada importa si no escucho decir mi ridículo nombre de tu boca.
Aquì nada importa si no siento el aleteo de mi respirar cuando recuerdo el rojo de tus labios
El tiempo avanza y se rompe la noche,
se descostura la ilusiòn de sumergirme en tus brazos.
Pero nada importa si no estas.
Reinvindico, que no soy nada sin vos.
Y sin esta forma tan ridícula de amarte.
.K.V.