lunes, 15 de junio de 2020

Entro en la habitación sola

Entro en la habitación sola  y la luz rasguña de golpe la palabra.

Digo algo entonces, digo la palabra nube 

Digo la palabra tren

La palabra locura

Laberinto

Ariadna

Ovillo

Minotauro

Muerte

Vestido negro

Luto

Entro en la habitación sola y la luz rasguña de golpe la palabra

Cierro los ojos

Y caigo en todos los abismos cercanos.

 

@Karen Valladares 
Tomado del poemario nosotros ese mar ese silencio.

domingo, 10 de mayo de 2020

Diario


10  de mayo   2020


Llueve, es domingo,   y no sé cómo se escribe la lluvia.

No sé cómo se escribe el viento

No sé cómo se escribe ventanales opacos

Mi corazón es por ahora un puente tambaleandose


domingo, 3 de mayo de 2020

xx

Madre descuartiza a sus dos hijas en Honduras,
Noticia real, Honduras, noviembre 2019
He perdido la cordura, no reconozco el rostro pequeño de mis hijas ni la voz de ellas gritando en los al rededores de la casa , no me reconozco en los espejos ni en el reflejo del agua clara.
He olvidado mi nombre, puedo llamarme, Sofia, Eleonor, Lizeth, Virginia, no sè còmo me llamo.
He olvidado el nombre de mis hijas, su sombra tambaleante como duendes debajo de los árboles o de los sofàs. A nada le temo cuando estoy sola en la casa. O pueda que a veces me vuelva loca. Dibujo cuerpos desnudos en las paredes , jeroglíficos que jamás entiendo, me veo al espejo y no sè quièn soy. Tengo la mirada dilatada.
Y el corazón es un puñado de abejas que pican con rabia.
El insomnio tiene meses y meses de volverme loca, no sè què significa la noche, no, no es ningún pájaro oscuro, no es ninguna moneda cubierta de sombra de algún árbol o de alguna cosa màs grande.
Les juro, vivo sola, no tengo hijas, no tengo familia, no tengo marido . –Nada sè yo del tiempo y de los relojes.
Las niñas, me llaman madre, me llaman, madre, me llaman madre, yo las sigo viendo como sombra, como polvo, como gatos salvajes que estorban la casa, pienso en la muerte, y dibujo la muerte con una piedra, con un cuchillo. El cuchillo es perfecto.
Veo sus cuerpos, les abrazo, mis hijas, y vuelvo a pensar en la muerte con cuchillo en mano, les hago pedazos, y ya no soy madre y ya no tengo hijas
Tomado del poemario En mi una cicatriz.
Derechos reservados

Esperma.

Probé tu esperma mientras sostenía el vaivén de tus caderas y mi rostro respiraba lento el sudor pálido de tu pelvis.
- Hacia frío- pero eso no era importante para nosotros.
Tampoco la oscuridad de la habitación blanca.
Importaban otras cosas en ese momento.
Importaba reconocer tu piel sobre mi piel desnuda
Y el áspero de los gemidos.
El síndrome de meniere se apoderaba de mi pero yo fingía tener el perfecto equilibrio. Aprendí de memoria tu olor
Y saboreé con mi boca cada parte de tu cuerpo, supe entonces que te pertenezco.
Ahora tu cuerpo desnudo pronuncia lentamente mi boca.

Derechos reservados,
Karen Valladares.

Amo a un hombre


Amo a un hombre que habla de pájaros y el ruido estridentes que éstos hacen cuando alguien se les acerca a su nido.
No son pájaros comunes dice.
Pero él los hace ver geniales y asombrosos.
Amo a un hombre que también habla de montañas y de guerrillas
De libros y poetas que murieron exiliados.
Mientras el habla yo lo escucho atenta para memorizar cada uno de sus gestos y amarle aún con más ternura.
El sabe de música tanto como yo lo sé. Sabe de la intensidad que nos invoca a ambos cuando estamos juntos y absolutamente nada importa
Amo a un hombre que sabe hablar del viento y de las carreteras abandonadas y de los puentes mal construidos a puntos de desbordarse por tanta soledad
¿ A quien le interesa la matemáticas y el diseño perfecto de un puente ?
Pero el sabe, mi amor sabe que lo escucho con atención y ternura.
Amo a un hombre que lee libros de Valle y de José Ángel Buesa.
Que también canta a Caetano veloso así como yo lo canto.
Amo a un hombre profundamente y quizás el no lo sepa.
©®kV
Del poemario nosotros ese mar ese silencio.
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lunes, 20 de abril de 2020

Madrugada


...En la última tarde tu mirada tenía
        un dolor a jardines descuidados..."
Rossana Acquaroni

La madrugada es una moneda escondida debajo de la almohada.
Mientras el insomnio se escribe con la saliva del recuerdo que más duele.
Espejo que arroja la sombra de tu reflejo
Sombra que parpadea ante la luz.
Dibujo desteñido a mitad de la página
Inmovilidad de lo absurdo que no puede pronunciarse.
Metáfora inconclusa
Psicología de la soledad  asustada
Punto final de un verso  a lo Storni
Llanto de las cosas que rompen la calma.
Paisaje con tu rostro de fondo.
Eso es esta madrugada.

© Karen Valladares


martes, 4 de febrero de 2020

Aquí mi cuerpo



Volveme, cariño, la mujer deseada, que se toca frente al espejo, pensando en vos. 
Mientras humedezco y gimo, y toco el clitoris en circulos  
Y con mi otra mano, apreto mis pechos de amapola  
De puñado de ceniza dorada 
Y cierro los ojos y te imagino subido en mí  
Como pájaro en la copa de un árbol. 
Volveme, cariño, la mujer deseada que se toca frente al espejo  
Pensando en vos mientras humedezco y muerdo los labios y digo tu nombre  
Mientras lo dibujo con la llema de mis dedos en mi vientre abultado 
Olvido la habitación a oscura, el espejo al frente e introduzco mis dedos adentro de la vagina 
Gimo, encorvo el cuerpo pienso en vos, cariño,   
Saco los dedos rozo mis piernas, subo las manos húmedas de fluidos embarro mi pelvis  
Mi ombligo, mi abdomen, mis pechos, vuelvo a mi clítoris, vuelvo a moverlo en círculos, algo explota dentro de mi y te maldigo mil veces, por no ser tú el que provoca mis gemidos. 

 Tomado del poemario cartografía del deseo

jueves, 30 de enero de 2020

Ofrecimiento

Imagen tomada de la web.
Vengo a ofrecer la misa
cuando mi desnudez es la hostia que se descuaja en tu boca
mi cuerpo es la parroquia
donde vienes a pronunciar todos tus pecados
y nuestros gemidos son los rezos que juntos hacemos
cuando nuestros cuerpos se vuelven uno solo.
Vengo a ofrecer la misa
cuando mi desnudez es el rosario que se desliza de tus manos
yo pronuncio con mis dedos la saliva que va dejando tu lengua allá en lo más profundo de mi pelvis.
Te entrego el velo para que descubras lo más intímo de mi.
Vengo a ofrecer la misa
de todos los días
como aguacero en junio
o en los últimos días de enero
vengo a ofrecer la misa cuando mi desnudez
es el confesionario oscuro de todos tus deseos.
© Karen M, Valladares.
Tomado del poemario cartografía del deseo.

martes, 26 de noviembre de 2019

Regreso

A mi abuela Lupe
Regreso a la infancia
a la soledad, a veces a los juegos
a la enfermedad respiratoria
a la casita de madera
al jardín que construía mi hermano mayor ,
a la ternura de la abuela,
a los fantasmas que me atormentaban antes de dormir.
Al árbol en el patio trasero,
a las paredes donde escribía historias de amor y de duendes.
Regreso a la infancia
a la soledad 

a todos los silencios que acumulaba
al ropero embrujado
al animal que caminaba sobre el techo
a todas las veces que lloraba cuando llovía y yo estaba sola
nada volvía a mi, sólo los vestidos largos hasta el tobillo
o las camisas de cuello alto
la muñecas en fila esperando la hora del té
el cuaderno que construí donde pegaba insectos que encontraba en el patio
regeso a esa época y algo dentro de mí se rompe
ahora que recuerdo que abuela no está, para calmar mi respiración.
© Karen Valladares
Tomado del poemario algo rompe la noche.
© Imagen de Leonid Afremov

a todos los silencios que acumulaba
al ropero embrujado
al animal que caminaba sobre el techo
a todas las veces que lloraba cuando llovía y yo estaba sola
nada volvía a mi, sólo los vestidos largos hasta el tobillo
o las camisas de cuello alto
la muñecas en fila esperando la hora del té
el cuaderno que construí donde pegaba insectos que encontraba en el patio
regeso a esa época y algo dentro de mí se rompe
ahora que recuerdo que abuela no está, para calmar mi respiración.
© Karen Valladares
Tomado del poemario algo rompe la noche.
© Imagen de Leonid Afremov