Y esta noche es un ciempiés que camina lento con el perfume de tu nombre.
Un astro cabizbajo que no sabe dónde caer
escarcha que se disipa en los últimos intentos de olvido.
Página sucia
donde las libélulas vienen a morir a diario.
Poema de Karen Valladares
martes, 31 de enero de 2017
jueves, 15 de diciembre de 2016
Cartografía del deseo
Mis
pechos
Polen que se esparce en
tus manos.
Mi pelvis crucigrama que
aun no descifras
La profundidad de mi entre
pierna
Es la cartografía
ahora de tu boca
Astro labio que se
desdibuja en tu nariz
Mi desnudez flamenco sin
música de fondo.
Mi vientre marea que sube
y baja
tus besos remolino que
alborotan mis hormonas
Nada importa afuera
Solo nuestra desnudez
. Mis gemidos partituras
que se rompen en el viento
Mientras siento tus dedos
en mi clítoris
Y vos sumergiendo tu boca
en mi cuello.
No me detengas, que no nos
importe el tiempo
Ni el sol de la tarde
explotando en la ventana.
Me pierdo en la desnudes
de tu cuerpo
Cuando un movimiento tuyo
es una cabalgata sin ninguna prisa.
©Tomado del poemario; sin vos la desnudez no importa.
martes, 22 de noviembre de 2016
Pánico II
Abro la boca y grito el pánico
Y grito nada o todo junto.
Destrozo una página y dos y tres.
Pero de nada me sirve.
Quiero observar el azul del cielo y no puedo.
Quiero ver sin miedo mi desnudez y no puedo.
Abro la boca y grito el pánico
Un golpe en la pierna
Otro en el pie
Otro en el costado y vuelvo a llorar
Todo es agridulce por ahora.
Recuerdo el rostro sobre mi rostro y vomito
Duele esa noche
Duelen esas horas oscuras sobre mi cuerpo casi moribundo
Nada puedo decir ahora más que la sombra del pánico que
atormenta.
© Karen Valladares
sábado, 19 de noviembre de 2016
Good bye amor.
Muero de ti y de mi, muero de ambos de nosotros.
J. Sabines.
Good bye amor, todo ha terminado
La lluvia no importa ni el frío tampoco
El llanto mucho menos, tu ausencia duele, pero es lo de
menos.
Pienso en vos profundamente aunque no te importe
Todo ha terminado entre vos y yo,
Y lloro amargamente hasta raspar las pupilas
Ahora late triste mi corazón, si es que aún queda corazón.
Amor, my big love
Todo ha terminado
Todo se quiebra
Todo tambalea como hoja recién cayendo del árbol en pleno
invierno frío
Lloro, lloro hasta asfixiarme hasta palidecer el llanto
Pero nada de esto te importa amor, lo sé perfectamente
Y no tengo nada que me consuele
Te juro que esta lluvia no importa
El susurro de mi voz mientras digo tu nombre no importa.
Good bye my love,
Recordame cada vez que llueva
Cada vez que te veas al espejo
Cada vez que toques el cuerpo de otra
My love, my
big love,
Mi corazón ahora es una caja de agujas
Un blues que cae lento en lo profundo de una partitura.
lunes, 19 de septiembre de 2016
Muestra de poesía panameña
JAVIER ALVARADO
CAPIRA
Alucino con Capira y con sus ramos
De mariposas en el aire,
Con sus árboles acuosos donde
Una lechuza ha parpadeado.
Quedan mis brazos inmóviles al tocar sus tierras,
Sus casas que nos hablan como sardinas en el barranco de la sangre,
Sus calles y senderos
Donde caminamos con el temor de despertarla,
Mientras alzo mi machete campesino
Y corto los gajos
De las presentes soledades.
Invoco a la lluvia y los goterones se deslizan por la piel
Taladrándome iluminándome ante la deserción de los espejos;
Al oír gruesos y delgados
Los cantos perennes de las aves que demoran las puestas de sus nidos.
Quizás es un territorio joven
El tapir y el venado nos lamen suavemente los ojos;
Hallamos un río perdurable
Y nos avivamos contando el oro de las faenas;
Los eclipses que se posan en la boca de los vivos
Y en el cabello enraizado de los muertos. Capira
Es una leyenda a pie, un trote por las venas
En la yegua desbocada de este mundo.
Quiero entrar en sus dominios como una respiración a mis espaldas,
Como una caricia donde se procrean mis dos mitades,
El agua heterosexual que domina sus recuerdos,
La homofobia de terciar una llave y abrir un hogar
Donde me esperan los panes y el café
Y el día supremo con sus geometrías sagradas,
Con sus hábitos de vacada o de leche,
De sus ancestros que nos bosquejan un mapa.
Si percibir Capira es un regocijo, una marca de paz
O un arcoíris dilatado en la conciencia.
Por eso entra en ella sin invocar el habla,
Sólo con señas que ella reconoce.
Camina por sus senderos y sus calles,
Entra en la luz deletreada en el sueño.
Mantén siempre el temor de despertarla.
____________________________________________________
MAGDALENA CAMARGO LEMIESZEK
Juegos de cama
Hoy he estado desnuda en la cama largo rato. Viendo tu cuerpo, desnudo también, junto al mío. Tu cuerpo que por ser tuyo ciertamente me pertenece. Y es esa certeza de posesión absoluta lo que de pronto, mientras enciendo un cigarro, me abruma.
Me da un poco de miedo ver tu senos dormidos, uno descansando sobre tu brazo, el otro sobre el otro. El pelo que te cubre los ojos cerrados, y que, aún sin verlos, sé que han de estar meciéndose frenéticamente bajo el influjo de los sueños. Temo también a tus labios, que ligeramente entreabiertos, se te van secando con las horas, y viéndolos así de quietos sé que no han de hacerme daño.
Mi miedo es la urgencia. Me urge que te quedes a mi lado. Me urge alargar este espacio, alargar tu sueño, tu inmovilidad, el pasivo y vulnerable reposo de tu cuerpo.
Una serpiente de humo se arrastra hasta tu muslo. Yo sé que has de dejarme cuando despiertes. Haz de ir a vivir en el mundo de las gentes con tus ropas, con tus máscaras y con tus odios. Me dejarás sola pensando en las cosas que he debido hacer para que te quedaras, en lo que he debido decir, y en lo que he debido quedarme callada.
Mi miedo no es otra cosa que este momento en el que dejas la divina lejanía del sueño, es la oscuridad que se aleja anunciando la mañana. Te miro y lo sé…esta es la hora en la que los cuervos me devoran los ojos, para que vuelvan a nacer y vuelvan a devorarlos, una y otra vez, eternamente.
________________________
LUCY CRISTINA CHAU
Tanto
“mi canto está conmigo
no tengo soledad.”
Silvio Rodríguez
Fuimos tan una sola piel
que me llegaron a doler tus heridas.
Fuimos tan una sola forma
que no me reconozco en el espejo.
Tu risa y la mía se acoplaron tanto
que a falta de la tuya
nadie pudo entendernos.
Y yo, que tanto gocé sobre tu lecho
ya no encuentro disfrute en el deseo
Porque tan, tanto y tanto y tan y tanto
no lo puedo inventar
sino en tu cuerpo.
_____________________________
CONSUELO TOMÁS
De La Propensión A Los Olvidos
La felicidad- me dijeron-
es asunto de poetas ebrios.
Útiles solo para cabalgar la luna
con todo y sus acólitos nocturnos.
es asunto de poetas ebrios.
Útiles solo para cabalgar la luna
con todo y sus acólitos nocturnos.
Escóndete tras la puerta me dijeron.
No cruces la línea que separa al ahorcado
de su mediodía.
No cruces la línea que separa al ahorcado
de su mediodía.
Huye del espejo y sus engaños
únete más bien a una legión de imágenes
promotoras de la ausencia.
únete más bien a una legión de imágenes
promotoras de la ausencia.
Trágate tu amor al prójimo
y sus dinosaurios descalzos.
Esas utopías ya no las compra nadie.
y sus dinosaurios descalzos.
Esas utopías ya no las compra nadie.
Si descubres un vuelo de monarcas coloridas
dales la espalda
no escuches su caricia en el aire
y el escándalo de sus alas encendidas.
Podrías no recuperarte.
dales la espalda
no escuches su caricia en el aire
y el escándalo de sus alas encendidas.
Podrías no recuperarte.
Ama la sombra y sigue sus instrucciones
protégete en su círculo de las tentaciones
que la luz produce
protégete en su círculo de las tentaciones
que la luz produce
Súmate a la sagrada ley de lo que no se mueve
eso es lo que perdura.
eso es lo que perdura.
Todo esto me dijeron.
Pero mi desnudez no tenía bolsillos para entonces.
Tampoco una memoria para el llanto.
He seguido la ruta de las aguas
en su afán de mar y de horizonte.
Y no puedo detenerme todavía.
Pero mi desnudez no tenía bolsillos para entonces.
Tampoco una memoria para el llanto.
He seguido la ruta de las aguas
en su afán de mar y de horizonte.
Y no puedo detenerme todavía.
________________________________________________
MANUEL ORESTES NIETO
Aquí nací y moriré
Aquí nací,
en un diminuto grano de sal
que flotó a la deriva
y se aposentó
en la placenta aguamarina
de mi madre.
Ella nació de la abuela
quien, a su vez, fue hecha de la piel escamada
de aquellos que vinieron
desde las aldeas distantes
en las costas de África.
Aquí crecí,
en el estallar
de las olas contra las rocas
y los deshechos de las playas;
entre el óxido del hierro
que hirió la pureza de las finas arenas.
Con maderas añejadas
hicimos la casa y las cruces,
el muelle de las bienvenidas y de los adioses,
nuestras canoas
que nos llevaron tan lejos y perduraron tanto
como el tiempo transcurrido
por el joven guerrero que se hizo anciano.
Fui libélula
y volé entre un majestuoso mar
de mariposas multicolores
y fue estremecedor el despliegue del carmesí,
del violeta
y el bermejo,
en las orillas virginales de las playas sin daño.
Apiñé los años
oyendo el latir de corazones engarzados
que aún retumba en los tambores
que se descosen y se desguazan;
en las caderas sudorosas
de las madres
que se abrieron como flores
pariendo hijos.
Fue un tiempo muy largo,
casi la eternidad en salmuera,
entre la pobreza agridulce de la niñez
y la longeva concavidad de mis huesos roídos
por el rumiar de los días;
por años sin dientes
que ya no me mordieron el alma.
Retornaré a la diminuta bahía
de la infancia,
a la muralla donde se estrellaba el mar,
a las calles de la ciudad ultramarina
donde chorrearon amaneceres y atardeceres
en el gris de los aguaceros,
al charco en la acera
y a la puerta de madera.
El celeste,
fue mi vértigo y mi ternura;
en mis ensueños
vi transcurrir un tiempo irrepetible,
con destellos lapislázulis,
que me colmó de inmensas dichas,
insoportables pérdidas
y devastadoras ausencias.
Caeré lentamente
en la refulgencia del agua
donde nadé dentro del velo de la libertad.
Moriré en la tarde
sin poder ver la siguiente aurora;
cuando la pizca de sal
que fue mi origen se evapore,
inevitable, solitaria,
pulverizada en átomos errantes
y vencida en la luz;
cuando la última ola
que vean mis ojos
se desparrame en la playa
y se inicie la resaca
que me llevará como un tronco maltrecho,
un caracol partido,
una espina de pez quebrada,
una momia húmeda
envuelta en harapos de algas,
sin un alarido, sin una queja,
con las vísceras hechas añicos
y el corazón triturado
en una molienda de agua salada
y tierra dulce.
Naufragará el barco de papel
que hice de niño y perdí;
pero no lloraré como entonces,
seguiré trotando
junto con los caballos de mar
en los jardines del agua,
como la segunda infancia,
como repasar los años
y recoger las sueltas alegrías
de la inocencia.
Llegarán otros hijos,
vendrán las madres de otras madres,
y ésta será también su patria sagrada.
Aquí estará por siempre
el lugar donde nací.
Este delicado hilo de luminiscencia
que entró a mis pupilas al nacer
y salió al morir,
en este privilegiado y amoroso
filamento de tierra,
entre dos prodigiosos océanos.
[Del libro: El deslumbrante mar que nos hizo]
martes, 23 de agosto de 2016
Brevisima reseña sobre CARDIOPATIA de la joven poeta ORIETTE D ANGELO.
ORIETTE D ANGELO
Caracas 1990. Desde 1999 hasta el 2008 viví en una ciudad llamada Lechería que se encuentra en el estado Anzoátegui. Regresé a Caracas para estudiar Derecho en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB, 2008-20013). Trabajé como Coordinadora Creativa de la revista digital Sorbo de Letras (2014-2015). Dirijo el proyecto literario Digo.palabra.txt (2014 -) donde realizo entrevistas, reseñas y promuevo la obra de nuevos escritores. He trabajado como Social Media Manager para distintas empresas y estoy interesada en la literatura, las comunicaciones digitales, el periodismo y la fotografía.
Caracas 1990. Desde 1999 hasta el 2008 viví en una ciudad llamada Lechería que se encuentra en el estado Anzoátegui. Regresé a Caracas para estudiar Derecho en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB, 2008-20013). Trabajé como Coordinadora Creativa de la revista digital Sorbo de Letras (2014-2015). Dirijo el proyecto literario Digo.palabra.txt (2014 -) donde realizo entrevistas, reseñas y promuevo la obra de nuevos escritores. He trabajado como Social Media Manager para distintas empresas y estoy interesada en la literatura, las comunicaciones digitales, el periodismo y la fotografía.
Aquí algunos poemas de su más reciente libro.
Sala de emergencia
Hemos recorrido más que el asfalto. Dejamos pasar avisos
de tránsito que nos advertían del posible desastre.
Nos convertimos en un accidente que dejó estragos.
Explosión de guerra avisada. Te conocí cometiendo el
delito de lanzar una bomba directo al miocardio. No
medí los frenos, me automediqué y me provoqué una sobredosis.
[no entiendo cómo se desintoxica una herida
queriendo a alguien roto.]Aquí estamos, en el eco del olvido,
en la catástrofe del metrónomo. Tenemos la cronología
completa de los accidentes y el país nos ayuda a
reinventar la historia. Pasamos las venas como pasamos
la página, pero no olvidamos. He cometido el error de
quererme poco y dejar que otros se den cuenta. Sin embargo,
vuelvo sin venganza al accidente que fuiste y lo
convierto en un vendaje para no mostrar el hueso.Coloco
mi herida en la candela. Me revuelco en la miseria que
dejaste.Y la muestro.
##
A los hombres no les gustan
las mujeres rotas
Nadie sabe que maltrata
hasta que rompe un hueso
y aun así
los morados de la piel no saben de perdones
las heridas disecadas sólo cuentan una historia
Todo cuerpo supura infiernos
todo cuerpo admite queja
admite exilio
Nadie sabe que maltrata
hasta que asesina
Nadie sabe que tiene fuerza
hasta que aprieta una garganta
luego abandona
sale corriendo
echa culpas
justifica puños
y huele a sangre
Todo cuerpo
##
Humo
Mi cuerpo es una transición que grita:
¡No me salves!
Te muestro los huesos
y te ruego me abandones
que estoy cansada de tanto plomo
de la suspensión del cuerpo
de olvidarte a golpes
mientras mi cuerpo explota
mientras mi boca arde
de tanto nombre absurdo
y tanta memoria calcinada
Deja que el naufragio haga
de botecito abandonado
en cada esquina de tu cuerpo
Deja que mis anclas
padezcan ser costillas
y olvida las llamadas de auxilio
la salida de emergencia que fabriqué para tu nombre
que este pecho
12
esta boca
es zona 100% libre de humo
para que cuando apagues el incendio
sean cenizas
las que te recuerden mi nombre. Día el desgarro
toda ausencia es un primer auxilio
8
Nadie sabe que es poco hombre
hasta que toca a una mujer
para romperla.
##
Cuestión de lujuria
Todo pensamiento que perdura es contradicción.
MARCEL SCHWOB
Estamos hechos de fisuras
lanzamos piedras a las casas
cuestionamos nuestra valentía
acumulando la experiencia de un cuchillo callejero
Nos nombramos como calles
nos recordamos como épocas
como etapas que no acaban
Duelen los pasos
los recuerdos que me quitan la memoria de los pies
la de los tropiezos / la de los errores
la del orificio leve de la espalda
Perduras para contradecirme
perduras como Depeche Mode cantándome en la radio:
It’s a question of not letting
what we’ ve built up
crumble to dust
La mala memoria es tu fortaleza
me perduras como una contradicción
como el temblor de tu tierra
que no siento
19
me perduras
como el incendio que hace caos en el sur
y me hace sentir el humo en el norte
Aun así me condenas al exilio
de un cuerpo que no toco
en un país que me distrae
Jugamos al escondite
uno
dos
tres
y no hay propósito para encontrarnos
domingo, 24 de julio de 2016
Yo no sé el verdor seco de tus ojos
A : Jose Luis B.
Yo no sé bien el verdor secos de tus ojos
y la palidez de tu cuerpo
Yo no sé de tus fríos escondidos en los costados ,
no sé los lunares atrás en la parte baja de tu espalda
tu boca pequeña,
pequeñísima
ahí no cabe mi boca
no cabe una palabra gigante
Tus pupilas guardan constelaciones de mariposas invisibles
Quiero decirte algo
quiero dibujar un océano en tus ojos
o tus manos sosteniéndome como si fuese a caer.
No tengo miedo
no tengo miedo
no tengo miedo de gritar aunque rompa la noche y caiga sobre nosotros.
Yo no sé bien el verdor seco de tus ojos
no me reconozco en ellos
no reconozco la luz sumergida en ellos.
nada de lo tuyo me pertenece.
Huyo con el sabor rojizo de tus labios
con la soledad de tu cuerpo invadiéndome.
con todo tu silencio naufragándome
No reconozco el verdor seco de tus ojos
ni tu sombra desplazándose por las paredes.
No estas y eso duele
no sé cómo se dice tu nombre cuando te ausentas.
Nada tengo de ti.
Y vos, sin embargo te llevas mi nombre como la última bocanada de viento.
© Karen Valladares
Tomado del poemario Decir tu nombre
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