II
Escribo y tiemblo porque estoy muriendo.
Y no sé exactamente de
qué, mis órganos son insectos que me recorren por dentro.
En mi sangre
hay caballos que galopan sin parar sobre el rojo o el azul o el verde o
el rosa.
Tiemblo y continúo con la respiración entrecortada, y
Huidobro y Girondo me carcomen los ojos, las uñas, y las páginas en
blanco. Me arranco la piel y veo mis huesos.
Sufro por cualquier
cosa, soy la víctima, lloro, me cubro los ojos, la risa, la
insignificante y gangosa voz de este cuerpo mutilado.
Pienso mi enfermedad sin nombre, y me sale espuma de la boca..
Imagino este cuerpo como un barco.
Toda yo soy imaginaria. Me imagino casa y me deshabito, y me adentro, y huyo.
Rayo las paredes, escribo obscenidades y concluyo que tu nombre es obsceno.
Y aborrezco desde entonces el asco, la soledad, la putrefacción.
Karen Valladares. Tomado del libro: Maldita poesía