lunes, 3 de mayo de 2010

Yiyun Li


(Beijing, China, 1972)

Nacida en China, fue seleccionada por Granta entre «los mejores jóvenes novelistas estadounidenses» (2007). Por Los buenos deseos recibió el Frank O’Connor y el pen/Hemingway, entre otros premios. Las puertas del paraíso (2010, Lumen) es su primera novel




Las puertas del Paraíso es la nueva novela de la escritora china-americana Yiyun Li, ganadora de numerosos premios literarios y autora del exitoso Los buenos deseos. Ahora llega, traducida a nuestra lengua, su novela debut.
Esta novela se ambienta en la China de finales de los años 70. Pekín se encuentra convulsionada por los movimientos políticos que tienen lugar. Las tensiones dentro del propio comunismo y la Revolución Cultural enmarcan la historia de un grupo de personajes que habitan el pequeño poblado de Río Turbio durante esta época dramática.
Las puertas del Paraíso se centra en el momento de la ejecución pública de Gu Shan, una joven prisionera política que es culpable de haber descreído del comunismo y de la revolución maoísta. Ha pasado los últimos diez años en la cárcel.
Ahora, cuando está a punto de cumplirse su sentencia, su madre está determinada a cumplir con la antigua costumbre de quemar las vestimentas de su única hija, para facilitar su pasaje al otro mundo. Su padre, el maestro Gu, comienza a recordar a su hija rebelde, a quien en su corazón y en su mente hace tiempo que daba por muerta. Ninguno de los dos imagina los profundos efectos que la muerte de su hija tendrá, en Río Turbio y más allá.
Dentro de los personajes a los que Yiyun Li da vida se encuentran también Tong, un niño de siete años, una niña tullida llamada Nini, el siniestro Bashi y Kai, una bella locutora de radio casada con un hombre de familia poderosa. Las puertas del Paraíso recrea la vida en un mundo de opresión y dolor a través de historias de sacrificio, perversión, coraje y fe.

viernes, 30 de abril de 2010

Un libro de Horacio Castellanos Moya.


La novela Insensatez (2004) de Horacio Castellanos Moya se orienta en sucesos históricos documentados de la historia reciente de Guatemala y trata de las consecuencias de las masacres a la población indígena durante la guerra civil vivida en ese país durante 36 años

El protagonista, un periodista extranjero, recibe como encargo de la iglesia católica la revisión de un extenso informe sobre el genocidio indígena en Guatemala. La novela describe las circunstancias del trabajo del periodista y cómo la vida del mismo se ve afectada durante los trabajos de revisión y edición del mencionado informe.

La novela es un monólogo homodiegético del protagonista. La trama se desarrolla hacia finales de los años noventa. En esta novela, el autor vincula el nacimiento del informe con los acontecimientos de la vida del protagonista. Al protagonista, que carece de nombre, le atormentan especialmente las crueldades de los sucesos que testimonian los indígenas. El las describe muchas veces de manera detallada, mientras que en otras ocasiones deja hablar a los testimonios por sí mismos, los transcribe para el lector, y en este proceso se van mezclando sus sentimientos y apreciaciones.

Por medio de esta descripción detallada, los lectores de la novela se ven confrontados directamente con las declaraciones de los testigos y sobrevivientes de las masacres. Así, el lenguaje mismo se convierte en un objeto de la novela. En opinión de Castellanos Moya los testimonios auténticos se filtran en la ficción literaria antes de que lleguen al lector. Paradigmáticamente, el título de la novela da una indicación del estado mental del protagonista y también de la sociedad después del genocidio.

Insensatez es un testimonio literario de los acontecimientos de la historia reciente en Guatemala. El informe del protagonista tiene una función política importante. El divulga algo que antes fue solamente accesible para algunos pocos lectores y ciudadanos interesados. Por eso Insensatez es una novela con sustancia política. La descripción de la sociedad de Guatemala, cuyo nombre no es mencionada, también cabe para otros países, no solamente de Centroamérica, sino para todos los países que después de una guerra civil o de un genocidio tienen la responsabilidad de preocuparse por y de recuperarse de estas experiencias traumáticas. Por eso no es necesario dar nombre ni al país, ni a la ciudad, ni al narrador. Sus nombres son menos importantes que los de los culpables y así una frase clave de la novela que se encuentra repetida varias veces en la narración nos dice: “¡Todos sabemos quiénes son los asesinos!”

domingo, 25 de abril de 2010

Duele menos estar solo de Roque Dalton

Creo
que duele menos
estar solo
con tu recuerdo,
bajo este cielo
duro,
bajo este viento
espeso,
bajo miradas
agudas
que preguntan:
"¿Por qué sufren
tus manos
en las tardes'?
"¿Por qué no vienes,
sin la hoguera
de su pecho
lejano,
y te diviertes
con nosotras?"

Poder
asirse el alma
sería eso.
Y renunciar
para siempre
al sitio
donde me espera
el viento
acariciando tus cabellos.

Lo sabes.

Contigo
no me cabe el mundo
en las venas.
Pero sin ti
soy demasiado pequeño,
para esta calle
de labios grises.
Créeme, tu ausencia quema,
alma mía.
Y tu recuerdo duele.
Ahora soy, por ejemplo,
el esqueleto
de una casa incendiada,
que se duele
en el fondo de la ceniza.
Y grito: "Llevadme llamas
con vosotras, a cualquier parte.
No me dejéis ardido
de escombros.
Llevadme, en vuestros lomos,
porque me duele
el calvariento recuerdo
de los pájaros que cantaron
en mi techo, por las tardes."

Y solo pasa el humo,
frente a mis manos
que claman sin escuchas.

Así todos los días
amante mía.

Créeme, pero me duele
más tu recuerdo,
amor mío,
que mi vencida soledad.

Extraído de "Poesía" Casa de las Américas, 1989

viernes, 23 de abril de 2010

YO MATÉ A ANDY WARHOL


Ayer no tenía nada que hacer en la noche. Como a eso de las 10pm. Buscando algo interesante de ver en la Televisión me llamó la atención una pelicula el cual protagonizaba Lily Taylor con el en la pelicula YO MATÉ A ANDY WARHOL, dirigida por : Mari harronacon el papel de Valeri Solanas una escritora feminista y revolucionaria Estadounidense, a parte de lesbiana prostituta mendiga psicopata, neurotica, escritora, poeta. actriz, asesina.entre otras carácteristicas que represetaba su personaje. Me parece que es uno de los papeles más fuertes en la que la he visto protogonizar. No había escuchado ni leído la historia de VALERI SOLANAS. Segun la historia es la primera portadora de la lucha feminista en USA, su escrito más fuerte se llama el MANIFIESTO SCUN, conocido también como: Manifiesto de la Organización para el Exterminio del Hombre (Society for Cutting Up Men Manifesto),un ensayo sobre la cultura patriarcal de marcado carácter supremacista femenino, misandrico y violento para con el sexo masculino.


A continuación una brevisima reseña artista de la escritora Valeri en New York


En 1966 se estableció en Greenwich Village, donde escribió un guión de película titulado Up your ass (Mételo por el culo) sobre una prostituta que odiaba a los hombres y un mendigo. En 1967, Valerie le lleva su obra al artista Andy Warhol y le pide que actúe como productor. Intrigado por el título, Warhol acepta y le pide el borrador para revisarlo. El escrito era tan pornográfico que Warhol pensó que se trataba de una trampa policial. Anteriormente, muchas producciones de The Factory (el estudio-empresa de Warhol) habían sido censuradas por su contenido obsceno. El borrador de la obra nunca fue devuelto a Solanas.
Valerie empezó a llamar por teléfono a Warhol, exigiéndole la devolución del borrador de Up your ass. Cuando Warhol admitió que lo había perdido, ella comenzó a exigir dinero como compensación. Warhol no hizo caso, pero le ofreció un papel en una escena de su película I, The Man (1968-1969), en la cual la escritora discute con el personaje principal (interpretado por Tom Baker) en la escalera de un edificio acerca de si entran o no a un apartamento. Solanas domina el diálogo, conduciendo a su desconcertado compañero por una conversación de "culos blandos", "pechos masculinos" e "instinto lésbico". Finalmente abandona la escena diciendo: "He de ser golpeada por mi carne". En su libro Popism, Warhol escribió que consideraba a Solanas una persona interesante y divertida, pero que el hecho de que comenzará a asediarlo hasta el acoso, hizo que decidiera alejarse de ella.
A finales de los años sesenta, Solanas escribió y autopublicó su trabajo más conocido, el Manifesto SCUM, una proclama que llama a la destrucción de los hombres y a la liberación de las mujeres. Las siglas con que es conocida la obra no aparecen en el manifiesto en sí, y algunos creen que simplemente hace referencia a la expresión "capa de suciedad" (en inglés: scum). La obra hizo que Solanas ganase simpatizantes feministas, que vieron en su texto provocativo una llamada a la acción y una fuente de reflexión.


Solanas en la cultura popular


• En 1996, se filmó la película I Shot Andy Warhol (Yo disparé a Andy Warhol), basada en en la vida de Solanas y protagonizada por Lili Taylor como Solanas y Jared Harris como Andy Warhol.
• El amigo de Warhol, Lou Reed, nunca perdonó a Solanas por el ataque, y grabó una canción sobre ella: I Belive, para el álbum Songs For Drella.
• El grupo Matmos, en el álbum The Rose Has Teeth in the Mouth of a Beas, incluye una canción titulada Tract for Valerie Solanas, que tiene extractos del Manifiesto SCUM.
• La escritora Sara Stridsberg recibió en 2007 el Premio de la literatura del Consejo Nórdico por su biografía semi-ficticia de la vida de Valerie Solanas titulada The Dream Faculty.
Obras [editar]
• Up Your Ass
• SCUM (Editorial Kira Edit), Madrid, 2002 ISBN: 84-923311-7-8
• SCUM Manifesto Olympia Press, London; introduction by Vivian Gornick, 1971. ISBN 0-7004-1030-9
• Ibid., Phoenix Press, UK, March 1991. ISBN 0-948984-03-1
• Ibid., AK Press; San Francisco, NY; biografía de Freddie Baer, 1996. ISBN 1-873176-44-9
• Ibid., Verso Books; London, New York; introdución de Avital Ronell, 2004. ISBN 1-85984-553-3

jueves, 22 de abril de 2010



La entrega

(de El cuchillo del mendigo)

Rodrigo Rey Rosa



La luz del cuarto estaba encendida. Eran las cuatro y media de la mañana de diciembre. Lo despertó la voz de un viejo amigo de su padre que le gritaba desde fuera: "Llamaron. Dicen que vayas a al plaza de Tecún." Él no respondió, se incorporó en la cama, se pasó la mano por la cara y el pelo, y se volvió a acostar, para quedar inmóvil, la mirada fija en el techo. Luego se descubrió y se levantó con rapidez; estaba vestido. Revisó su billetera y se agachó para sacar un bulto de debajo de la cama: una bolsa de viaje negra. Tanteó su peso y se la echó al hombro. Apagó la luz, salió del cuarto y bajó las escaleras con olor a madera recién encerada. Cruzó una antesala y siguió por un corredor. El hombre que lo había despertado lo aguardaba en el zaguán, con una sonrisa compasiva, pero él pasó a su lado sin hacerle caso y salió por la puerta. "Como un sonámbulo", pensó el otro. En el garaje había un automóvil gris. Metió la bolsa en el baúl, se puso al volante y arrancó.

Las calles estaban desiertas. Se dio cuenta de que había llovido, y de lo familiar qu ele era el reflejo de los faros y las luces verdes y rojas sobre el asfalto mojado; se dio cuenta de que temblaba de frío. "La plaza de Tecún", se dijo, y sonrió mecánicamente. "¿Por qué me da risa?" En vez de buscar la explicación, hizo un esfuerzo por dejar de pensar; se concentró en el momento presente. Poco después dobló a una avenida muy iluminada; ahora que la recorría él solo, imaginaba un túnel enorme. No sentía angustia; lo que estaba haciendo había sido ordenado por una fuerza indiscutible, una de esas cosas "más importantes que la vida misma".

El trayecto hasta la plaza de Tecún fue de cierta manera placentero; reinaba el silencio, y había logrado mantener en paz sus pensamientos. Era como revivir una noche lejana; se observaba a sí mismo como quien observa un rito, con inocencia, con una especie de temor. Cuando llegó a ala plaza se vio impresionado por la silueta de la estatua. Estacionó lentamente y encendió una linterna. Anduvo hasta el pedestal y notó que la lanza y los gigantescos pies de la estatua estaban corroídos por el óxido. En el suelo había piedra de tamaño de un puño cerrado y, debajo un papel blanco. Levantó la piedra y tomó el papel. De vuelta en el auto, lo desdobló rápidamente. Leer las palabras ahí escritas fue como pronunciar una fórmula. (El futuro inmediato y el pasado inmediato irrumpieron como agujas en la burbuja artificial del momento presente.) "Conduzca a 50 kilómetros por hora. Baje las cuatro ventanillas. Siga la línea roja indicada en el mapa."

Al dejar de analizar sus propias reacciones, había conseguido no imaginar la apariencia de las personas que gobernaban su destino, pero ahora sus reflexiones incluyeron la presencia de una voluntad humana; comenzaba a entrever sus facciones. Examinó el mapa; la línea roja era una callecita que daba a ala plaza. Bajó las ventanillas y siguió.

Mientras avanzaba calle abajo, iba aumentado su aversión; los canales de su memoria refluían. Aunque las circunstancias no dejaban de parecerle extrañas, fue adquiriendo la sensación de que llevaba a cabo una rutina. La línea que representaba su camino convergía al final con la calle del mercado. Se vio obligado a conducir más despacio; hombres cargados con costales y cajas cruzaban la calle taciturnos, parecían que andaban con los ojos cerrados. Volvió a mirar el mapa, se estacionó frente a un puesto de verduras. Un hombre salió de detrás de unos toneles blancos que estaban en la acera y le hizo una seña. Él abrió la portezuela trasera, y el extraño, seguido por otros dos hombres, subió al auto. Nadie dijo nada. Él estaba pálido, y aún temblaba de frío. "¿Adónde?", preguntó. "¡Adelante! ¡Adelante!", le ordenó una voz desde atrás.

No había salido el sol, pero ya estaba claro. La calle fue despejándose de gente. "Vamos más rápido", le dijeron. Atravesaron la ciudad en dirección norte. Conducía con calma; se daba cuenta de todo al avanzar. Veía pasar las puertas, las ventanas y los muros, y luego las arboledas y el paisaje a derecha y a izquierda del camino, pero nada entraba en su conciencia. Imaginó la cara de un hombre rayada por la línea roja del mapa; era como una forma producida por un mago, y así, inesperadamente, desapareció. "Ya está lejos la ciudad", se dijo.

Uno de los hombres habló: "Deténgase bajo esos pinos", y señalo a la derecha del camino. Le fue necesario frenar con violencia. Entonces advirtió que un auto blanco se acercaba en sentido contrario; se detuvo junto a ellos. Le ordenaron que se bajara y, a empujones, le hicieron subir al otro vehículo. Cuatro manos le sujetaron los brazos y alguien le puso unos anteojos velados. Oyó una voz agria que decía: "Sí, es el dinero." Se oyó el sonido explosivo del baúl al cerrarse. Hubo un rechinido de neumáticos, y él comprendió que se llevaban su auto. "Ya tienen lo que querían", pensó. "¿Por qué me hacen esto?" Luego, lentamente, el auto en que él estaba empezó a andar. "¿Que pasa?", preguntó. La respuesta fue un golpe seco en la región del hígado. Sintió náuseas, quiso doblarse hacia adelante pero selo impidieron; vomitó un poco de saliva y un líquido amarillo. Después olió alcohol, y sintió una fricción fría en la nuca. "Lo vamos a dormir", le dijeron, y lo sorprendió el pinchazo de una aguja. "Van a matarme", se dijo en voz alta. Se le nubló la vista, oyó un zumbido intenso. Quiso decir algo, y vio que no podía articular. Los des hombres que estaban a su lado lo acomodaron a los pies del asiento y lo cubrieron con una manta verde. Su mejilla botaba contra el suelo del auto y lo abrumaban las vibraciones del motor. Advirtió que su respiración perdía fuerza, y en sus adentros sintió: "Estoy muriendo." Sus ojos estaban abiertos, pero el contorno de las cosas era irreal. "¿Adónde me llevarán? -se preguntó -; si ya no hace falta que vaya a ningún sitio."

Se dirigieron a la ciudad. Tomaron por una de las vías principales, doblaron dos o tres esquinas, y entraron en una casa con un jardín grande y bien cuidado. Entre tres hombres lo metieron en la casa, y lo llevaron a un cuarto subterráneo. Allí había un catre de tijera, un cubo de agua y un rimero de libros. Lo acostaron en el catre, y uno de ellos, el más joven, se sentó en una silla junto a la puerta. Los otros salieron y corrieron el cerrojo por fuera.

Permaneció inconsciente durante mucho tiempo. Abrió los ojos y movió lentamente las pupilas. "El infierno", pensó, y el pensamiento resonó y resonó en su interior, pero cada vez más débilmente. Intentó mover una mano y no lo consiguió; le parecía que su corazón descansaba largamente entre latido y latido. No le fue posible elaborar otra frase; las ideas parecían y desaparecían, una tras otra, inconexas.

Era ya de noche cuando alguien bajó corriendo las escaleras del sótano, dio dos golpes a la puerta, descorrió el cerrojo y entró. "los agarraron-le dijo al que hacía de guardia- con el dinero. Tenemos que sacarlo de aquí." Entre los dos lo levantaron del catre, lo subieron al garaje, lo volvieron a meter en el auto. Arrancaron y salieron a la calle. Cruzaron la cuidad con precaución y tomaron la autopista del oeste. Después de andar unos minutos, estacionaron en una curva muy abierta. Lo sacaron de auto y lo pusieron boca abajo en el asfalto. El joven se acuclilló a su lado y dijo: "Yo creo que ya está muerto." Se sacó un revólver del cinto, y sin mirar, hizo fuego. Por el lado del norte relampagueaba.

Más tarde, cuando abrió los ojos, una intensa luz lo encandiló. Miró a su alrededor, y vio que las paredes giraban. Una mujer vestida de amarillo se le acercó, le tocó la mano, se inclinó sobre él, le pasó los dedos suavemente por el pelo. Sus labios se movieron, pero él no la pudo oír. La miró en los ojos, y le pareció que sus cuencas estaban vacías. "Son bonitos," pensó, y trató de decírselo, pero las palabras quedaron en su boca. La mujer le puso los dedos sobre los párpados y se los cerró. Le acarició la cara y el dorso de las manos, y se apartó de él. Él sintió un estallido en el tórax. Una voz le preguntó: "¿Estás dormido?" Él asintió mentalmente, pero "Estoy muy despierto". Pensó para sí. "¿Sabes quien soy?". Siguió la misma voz. No trató de responder, pero comprendió que era su mujer. La habían libertado. Luego sintió otro golpe: un sonido débil. "Es mi corazón", pensó, y para sus adentros: Es suficiente. Que se detenga.

Para mis padres


miércoles, 21 de abril de 2010

La crisis de los 80´s en la poesía de femenina del Perú.


por Cecilia Bustamante



No es el propósito de estas notas examinar a fondo los orígenes o la duración de la crisis actual que vive el Perú, se trata solamente de una posición personal no científica sobre las relaciones de algunas escritoras peruanas con esta realidad, y las que considero de proyección para la poesía actual y futura de las mujeres escritoras del Perú. Sus diferenicas literaias individuales, de temperamento, de ideas políticas, así como la importancia que den a los intereses nacionales y de clase, se convierten a mi parecer en embrión de un lenguaje que nace incialmente distanciado del lector común, hasta que se integra a la dinámica vital del país identificándose como documento históric! o sobre la situación de las cosas actuales. Esta ruptura nos impide a veces ser neutrales, pero no se puede negar que quiebra el ritmo de inercia y aceptación, especialmente de la mente. Los poetas hablamos desde la energía del caos, acuñando el nueva lenguaje sin importar controversias y esperando enlazar con las siguientes generaciones. Es el arte de construír el futuro. C.B.


Comúnmente el término crisis infiere la presencia de una situación violenta o potencialmente violenta en un sistema, usualmente se produce por la agudización de la desigualdadd entre los intereses del poder económico y político con las clases sociales; su destino es detonar o neutralizarse. Las características específicas varían según cada realidad social - analizar el intercambio de acciones y reacciones de los participantes en la crisis demanda ! pues de algunas generalizaciones. En el caso del Perú, la crisi s que me interesa es la que germina después de la Segunda Guerra Mundial, que crece bajo el control de los acostumbrados regímenes dictatoriales o del poder de la pequeña élite tradicional que definen la naturaleza del proceso social, es decir del desarrollo histórico. A este elemento de injusticia responde el sordo descontento de la clase desprivilegiada u olvidada. El rol y métodos del Estado en este proceso acumulativo son casi sin excepción el autoritarismo y el terror. Estos gobiernos negaron, por lo general, a las minorías y a los pobres, la posibilidad de una participación democrática en la discusión de los temas relevantes a los intereses nacionales e internacionales del Perú. Esta falta de participación, el tradicional trato discriminatorio de las minorías nativas - es una correlación siempre creciente entre la perpetuación de la pobreza y la injusticia, c! ondonadas sin remordimiento por las demás instituciones.


En la década de los 80, (ver: C.B. “La Mujerla Política de los 80s”, en La República, Lima, Sept. 9, 1982) las generaciones de los peruana y 60s y los 70s - crecen con las esperanzas de un cambio, luego de asimilar la rebelión de la juventud en las barricadas de París, y contra el establishment en los EE. UU. Se había vivido en el Perú un singular experimento nacionalista radical de desmontaje de la antigüa oligarquía peruana, con el populista General Velasco, quien no encuentra mayor solidaridad popular, pese a los cambios irreversibles que se dieron a favor de los desprivilegiados, y que debilitaron definitivamente a la todopoderosa oligarquía peruana. Su instin! to de conservación la empuja luego a transformarse o infiltrars e dentro de los movimientos progresistas o abiertamente de izquierda. Velasco promovió y dió derechos a la participación de los trabajadores, de las mujeres y de los grupos indígenas, oficializó el kechua como lengua nacional.


Una vez lanzada la profundización de los cambios sociales, pese a que el proyecto abortó, la dinámica y desequilibrio consecuentes, quebraron el rígido esquema de clases sociales y de la economía peruanas que pasaron a ser volátiles elementos de un imparable proceso histórico. La crisis se agrava en los 80s en esa especie de “neurosis de la sociedad”, de que habla Minucci. Es entonces cuando nace Sendero Luminoso da inicio desde otro nivel a la violencia y el terrorismo - destinado a desangrar el país. Cuando el Partido Aprista o Partido del Pueblo llega al poder en los 80s despu&eacut! e;s de medio siglo de estar fuera de la ley o perseguido, hay esperanzas de un verdadero giro democratizador y progresista. Las clases populares se sienten protagonistas de la historia. En la década de los 80s se combinan, lamentablemente, la nefasta época de guerrillas con el creciente poder mundial del tráfico de drogas - la violencia se va transformado, prácticamente , en una guerra civil. La crisis económica y las condiciones de los olvidados se agravan, el hambre y la miseria golpean más que nunca al país, son los momentos en que cada ocho minutos muere de hambre un niño en el Perú. Las mujeres peruanas tienen un rol creciente en el proceso porque tradicionalmente han sido relegadas al destino de las minorías sin oportunidad para la educación y sin mayores derechos de participación política. Habían obtenido el voto en 1956 ,mas, el elevado índice de analfabetismo de! entonces revela que la mujer conformaba casi el 70%, podemos deducir sus posibilidades reales.


Hemos tenido pocas pero influyentes escritoras en la historia de la cultura peruana. A finales del siglo XIX Clorinda Matto de Turner, es la fundadora del indigenismo literario (Ciro Alegía, José María Arguedas) Mercdes Cabello de Carbonera, demanda luego derechos de igualdad; Dora Mayer, crea con Luis E. Valcárcel defensa legal para los indígenas; Magda Portal, fundadora del Partido Aprista y connotada líder, en uan de las primeras intelectuales engagé . Son herederas y reclaman o escriben sobre el pensamiento feminista de Flora Tristán, socialista utópica franco-peruana, prcursora de la organización de los trabajadores, reconocida por Marx y Engels como tal. Y quien en Peregrinaciones de una Paria, enjuiciara el status de la mujer peruana en la sociedad de mediados de siglo XIX. Nuestras escritoras están unidas por un r! asgo común de radicalismo de ideas, rasgo que persiste hasta hoy y que puede significar, llegada la hora: censura, silenciamiento de la obra, represión política, el exilio, o la muerte. Las escritoras mencionadas defendieron a través de su obra y de organizaciones, al pueblo indígena contra el poder combinado del Estado, la Iglesia y los gamonales o latifundistas. Matto de Turner fué excomulgada, anatemizada y murió en el exilio en Buenos Aires. Cabello de Carbonera fué objeto de “la vindicta pública”, como dice Luis Alberto Sánchez y de cruel difamación impresa, dirigida específicamente a su condición de mujer, de parte de Juan de Arona. Dora Mayer fué silenciada porque se atrevió a criticar a José Carlos Mariátegui, fundador del partido Comunista a Haya de la Torre (fundador de la Alainza Revolucionaria

Americana - APRA) y a la dictadura de Au! gusto B. Leguía. Mayer visionariamente llamó la atenci&o acute;n en 1923 sobre el peligro de la “penetración cultural de parte de los yanquis.” Acabó escribiendo bajo seudónimo y sufrió una campaña de desprestigio personal sobre su estabilidad mental. Magda Portal, fundadora del APRA, tuvo desacuerdo ideológico con Haya de la Torre, siendo expulsada del Partido, siguió la acostumbrada campaña contra la vida personal. Sufrió décadas de persecución política y cárcel, por su pensamiento izquierdista, el silenciamiento y destrucción de su obra, así como atentados contra su vida. Vivió exiliada en varios países hasta donde la larga mano de la venganza política siempre la alcanzaba. Cuando se hace mayor vive exiliada en el propio país y es gracias a otra mujer peruana silenciada, Violeta Correa de Belaúnde, y a mi propia intervención, que log! ra obtener sus documentos personales y viajar finalmente (1982) a atender invitaciones primero en Estados Unidos y luego en otros países. Finalmente, en México en la Conferencia Iberoamericana de Escritoras, recibe con Carmen Conde, merecido homenaje.


La escritora peruana está destinada, por lo tanto, a ser vocero natural de las demandas de la mujer y de los sectores minoritarios - tiende a politizarse rápidamente. Desde el sector cultural, contribuye a registrar los desajustes y confrontaciones que se están dando en el corpus de la organización social. La mujer, escritora o nó, es un nuevo elemento cobrando identidad en estos años claves y duros, y reclama su espacio para una efectiva participación política. (ver: C.B., “El Poeta y su Texto”, Revista Iberoamericana, Texto/Contexto en la Literatura Latinoamericana. Pittsburgh, ! Pa.1979. Tr:“The Poet and her Text”, Maureen Ahern, Revista Affinities, No 1. Austin, 1982). Muchas de nosotras hemos procedido a identificar y denunciar las fuentes de injusticia y violencia social con las que estamos familiarizadas a causa del poder autoritario y el machismo, que tiene mucho que ver con los males no sólo de nuestra vida política. Algunas entraron directamente en la subversión. Sobre esta característica de liderazgo, su radicalismo y tendencia al extremismo ideológico, escribo separadamente


En el proceso de cobrar identidad en su tiempo, ella “se define primordialmente en “la dimensión del tiempo” (Habermas). Por ello se inclina al análisis de las condiciones presentes relacionadas a la cultura, valores e instituciones. Y en su comunicación lingüística deja evidencia de su proceso personal. La primera poeta de esta generación en romper los tabúes verbales fu&eacut! e; María Emilia Cornejo. Muy joven, iconoclasta y desenfadada, ataca con la palabra y su uso, los valores tradicionales y el estado de cosas. Su actitud es desde este punto de vista, subversiva. Este proceso se acentúa y es continuado por otras después de ella. Pero el tabú ha sido roto en la sociedad pacata, tradicional, aún cortesana y muy clasista. .


La mujer escritora internaliza con valentía el significado y características de la crisis en un afán trascendente de autoconocimiento. Esta intensa elección resultó mortal para la Cornejo, quien se quita la vida en plena juventud. Más realista e impaciente que José María Arguedas, se semejan en que materiliazan su desencanto ante “la imposibilidad” de un cambio en su tiempo y lo rubrican con un gesto total. Se identificó como “la muchacha mala de la historia” ! en un simbólico coup d’etat contra costumbres obso letas de una sociedad paternalista y clasista. . La rebeldía de las escritoras peruanas se manifiesta en términos de conflicto y antagonismo con el status quo. El lenguaje literario de la mujer se resiste a seguir legitimando y perpetuando costumbres que no toman en cuenta ni su naturaleza humana, ni las condiciones históricas de nuestro tiempo. No es una posición pensada, mas bien, la captación inconsciente de la corriente de la época, como ocurre a todos los intérpretes. Esta es, además la “supermadre” latinoamericana, la que socializa políticamente la que transmite modelos a los hijos: su más grande potencial.
María Emilia Cornejo es la primera que describe la realidad del cuerpo de la mujer, del amor, del sexo, del matrimonio, la maternidad. Su lenguaje es chocante para la época, denuncia : “Yo soy la muchach! a mala de la historia/la que fornicó con tres hombres/y le sacó cuernos a su marido/soy la mujer que lo engañó cotidianamente/por un miserable plato de lentejas.../soy la mujer que lo castró/con infinitos gestos de ternura/ y gemidos falsos en la cama/soy/la muchacha mala de la historia.” Publicó en la revista Eros de Isaac Rupay, que convocaba en los 70s, a “quitarse las máscaras, destruír los fetiches”. Rupay, el mentor de Cornejo, nació en 1950 en la clase humilde de Lima y murió en 1974.

Carmen Ollé continúa trabajando la veta abierta por Cornejo. Su discurso demuestra resistencia y detachment, el rehusamiento a seguir legitimando lo que no cree. Ella es más intelectual, intensa. Sus deshinbidos poemas registran el significado de ser mujer en el mundo subdesarrollado, la realidad del amor y de! l cuerpo bajo la sombra del machismo y la pobreza. Ella vive en Lima y su obra ha rendido una visión violenta de la realidad: “He vuelto a despertar en Lima a ser una mujer que va/midiendo su talle en las vitrinas como muchas/preocupada por el vaivén de su culo transparente/Lima es una ciudad como yo, una utopía de mujer...Tengo 30 años/la edad del stress/mi vagina se llena de hongos como consecuencia del primer parto./ El color del mar es tan verde/como mi lírica verde de bella subdesarrollada./ Del botín que es la cultura, me pregunto por el destino./No conozco la teoría del reflejo, fuí masoquista/ a solas gozadora del llanto del espejo del WC./Despierto y me levanto en un catre viejo/mi militancia ni es una casa vieja pobre y hedionda/ y aquí sin espejos, ni tazas de mayólica, aguantas las ganas de orinar/o revientas...Y otra vez aquí/allí viento/molotov/pezuña del poli...” Otro hermoso poema ejerce violencia ocntra ella misma: ! “Cuando el velo de los años me haya cubierto,/ seré una anciana indigna?/ Me preguntarán mis hijos dónde vas madre tan peinada/ y pintada como un Kabuki?/ Descendiendo, cayendo ante los ojos de la nueva generación”/ mis mados jueces, ¿acaso tendré e; valor de aquella viejecita rusa/ para consumir ‘en pan de la vida hasta las últimas migajas’?”

Sonia Luz Carrillo es más política y encuentra así “el punto de ruptura y de estímulo vital”, como dice Sánchez León. Sus poemas ratifican escueta y casi mecánicamente, la falta de comunicación: “Ella no sabe nada/ de arte/ ni de política./Ella cada año pare un hijo.../ Ella no tiene voz/ usa poco los ojos/ los oídos los tiene atrofiados./ En mi país ella es la esposa ideal.”

Sobre el lenguaje de los medios de comunicación, Carril lo escribe: “la verdad en kodalite/ la realidad em cámara oscura/ equilibrio/ en espacios standard/ la realidad en cámara oscura./ Controles, controles, controles/ sordos emisores/ respuesta inaudible.” ( Sonia Luz Carrillo, La Realidad en Cámara Oscura. Mercedes Eguren, Poesía. Gloria Mendoza Borda, Paisajes que tus Ojos Ignoran, publicadas por C.B. Austin, 1980).
Mercedes Eguren proviene de lo que fué hasta fines de los 60, el sector privilegiado del país. escribe con desprecio e indiferencia, llena de humor noire. Está gravemente distanciada en un imposible lugar de ser suyo, porque el Perú es premonitoriamente“una nación bestial con la fuerza desconocida del terror”. Donde ella reacciona ante“las colecciones de frases terminadas/ en ‘revolución&rsquo! ;...fué usted tan aplastante/ que me obligó a intervenir en su lenguaje./ Por éso es tan inmenso el interés que siento por su muerte.” Juega con el suicidio como una compromiso con la realidad, desconsagra la imagen del padre, se siente extraña en “ese hospital de hospitales” que es el Perú, “extraña en este club de hormigas/tan estúpidamente sentada/sin izquierdas ni derechas/ como una rata preñada.” En una sociedad paternalista como la nuestra Eguren es audaz como para decir: “El viejo falleció aquella noche/ fuera de la casa/ que había sido su prisión./ Terrosa quedó su última mirada,/ desabrigado su ex-cuerpo tan gentil./ Mi viejo falleció poquito a mucho./ Cuando era vegetal, ya no era él.” La desenfada crítica social de la Eguren no ha llegado a oídos de los críticos. ! “No trabajarás/ ni acumularás hombre como yo, chol ita./ Explotarás tus senos, tu peluca blanca/ como Naja la Psicodélica../No trabajarás..extenderás tu tanga/ en la alfombra fácil del hotel/ y estarás/ muy humo, como un gran bisté,/ en el quinto piso de Felipeamor./ Tu redondo seno, tu pezón de Welch/ son tu Costa Azul.” Agrega, ominosamente en otro poema: “..renuncio a escribir poesía/ porque es imposible que el tiempo/ me alcance para lograr/ ese estado perfecto/ y si algún día averigüo con certeza/ que sí hay distancia entre el hombre y una piedra,/ volveré otra vez...” En la tierra de Vallejo, Arguedas, Heraud, María Emilia Cornejo, estas palabras se tornan temibles.*
Gloria Mendoza Borda incluye en su discurso vocablos kechuas porque son los que más corresponden a la realidad que interpreta, su producción suena algo extranjera al ! oído costeño tal vez, y el de muchos peruanos y críticos oficiales. Su lenguaje es mestizo y andino pero conlleva la misma hostilidad al estado de cosas: “...en aquellas tardes/teñidas/ de ceniza y té/ amo/ terminada mi tarea/ protegí el bosque/ del espúpido polvo\ y las arañas/ que van carcomiendo la red de tus ojos./ Amo/ bastante he pastado/ me he fatigado con tu ganado/ dame otro trabajo/ jugietes/ dame tu alma/ ...amo/ mal amo/ quédate con tus ovejas/ es tu hora/ me voy/ debes pastar mis ovejas/ al compás del látigo/ es tu turno/ escucha/ te toca pastar mis ovejas/ mal educadas y tristes/ te toca pastar mis lágrimas/ se acerca la primera muerte...” Y en otro poema: “Entre la Paqcha y el Lago/ oscurecidos cielos/ abren nuevos mundos/ los balseros arribaron/ no séde qué puerto/ al corazón/ al tiempo/ a la vida/ o a la muerte/ sentada junto ! a la pequeña pqchua/ sola/ sola con tus ojos/ tu rostro/ la noc he en mis manos/ extraño campo/ las moscas/ el olvido/ sola. Gloria Mendoza nació en Juliaca, Puno, el Altiplano andino. Estas escritoras me han interesado y he mantenido comunicación escrita con ellas desde hace varios años. Logrando publicarlas en Austin con el sello Ediciones Capulí, Coleción Urpi, Austin, 1980.


Es muy característico de las poetisas de los 80s, reflejar la desarticulación que se está dando en las costumbres. Mecanismos que revelan una relación amor-odio con la impotencia como denominador común: frustración e inseguridad. Las más jóvenes hoy experimentan con su alienación, la distorsión, la falta de significado, en un proceso de búsqueda de identidad personal que exige articular con un significado auténtico, como posibilidad de integración, de unidad. Es, en parte, la búsqueda! de la identidad nacional. Se convierte, por lo tanto y para algunas punto de partida hacia la praxis política y, si es necesario, hacia la participación por vía de la violencia (ver: C.B. Ponencia El Cuerpo y la Escritura, IV Congreso Interamericano de Escritoras, México, 1982. Tr: The Body and Writing Revista Extramares, Vol.. 1, No.. 1, Austin, 1989.) ; éste es un gesto decisivo de elección personal. De poetas así conocemos pocos nombres, salvo el de Edith Lagos, que murió bajo tortura policial en Ayacucho.


En Colombia, México, Chile, Puerto Rico, Cuba, Puerto Rico, se ha dado fenómeno similar en la producción poética femenina: un acercamiento radical al lenguaje paralelo a una posición política radical: Mercedes Carranza, Rosario Bañuelos, Cecilia Vicuña, Vanessa Droz, Angela Marí! a Dávila, Gioconda Belli. Aparentemente, el mecanismo operante conduce como medio de liberación y de justicia social, a la praxis política como vía de acceso al poder político. Este tipo de escritura femenina está aclarando el rol de la mujer ya no como la unilateral responsable de los dilemas morales, encarnación de la culpa y el pecado. Al escribir confronta e interpreta la realidad de nuestro tiempo y la crisis social que desestabiliza a la sociedad peruana.


En esta situación crítica la mujer demanda un nuevo rol en la sociedad del siglo XXI. Es la “mujer nueva” sobre la que escribió Magda Portal en 1930. Sus voces se escuchan “contra las puertas de la autoridad de lo inhumano”, según Steiner, “cuando el hombre tecnológico ha ampliado sólo la destrucción.” Nuestra poesía nace en un ambiente de injusticia y violencia. No resulta sorpredente leer poemas que d! evuelvan esta violación. En parte, la vía más corta la ofrecen los movimientos nacionalistas o revolucionarios. Es su respuesta a las largas relaciones de silencio entre ella y la sociedad, la cultura y el poder. Se contamina de violencia en esa especie de neurosis de la sociedad, cuando a la aguda crisis económica se agrega la crisis social. Algunos teóricos consideran que la aparición de la violencia es un síntoma claro de que el sistema político está sordo y rechaza los pedidos de las masas.


“El escritor moderno está amenazado por la represión externa y por la decadencia desde dentro. Es sólo en el lenguaje que su identidad y presencia histórica se hacen explícitas de una manera única,” dice Steiner en Language and Silence. Esto nos ayuda a comprender la circunstancia del Perú, donde las expresiones ling! üísticas de las pocas autoras que he podido citar en consi deración al tiempo, se comprometen en la tarea de liberación de las fallas morales del sistema, en negar la estigmatización de la pobreza y la ecuación entre riqueza y virtud. Están contribuyendo inesperadamente al análisis de los orígenes de la violencia, se desmonta el discurso que rendía tributo al prestigio social de la lengua dominante y se acuña otro más integrador donde hasta se saluda ya a la cibernética. En la sociedad peruana que fuera básicamente agraria no se había dado una ideología de oposición a partir del lenguaje. Ellas, las mujeres escritoras, forman parte de la tradición de las pocas que en la historia de la cultura peruana expresan su tiempo específico, con contemporaneidad y con calidad literaria.





sábado, 17 de abril de 2010

Nikolai Gumilov

Duda

Estoy solo en esta tarde silenciosa
Y sólo pienso en ti, en ti.
Tomo un libro y te descubro en cada página
Vago en ti ebrio y perturbado.
Me dejo caer sobre la camaLa almohada me quema...
no, no puedo dormir, sólo esperar.Inseguro, me acerco a la ventana.
Contemplo la luna y la humeante pradera.
En un rincón del huerto me dijiste "sí"Y ese "sí" me ha acompañado toda la vida.
De pronto caigo en cuentaQue siempre fuiste indómita.
Que ese "sí", ese estremecimiento tuyo allá en el huerto,
Esos besos -fueron tan sólo un deliri o
o en la primavera y el sueño.
Versión de Jorge Bustamante García

Mientras escribo

  Mientras escucho este playlist (194) Relaxing Soul Music ~ lets share music ~ Chill Soul Songs Playlist - YouTube Escribo sumergida en el ...