sábado, 21 de febrero de 2009

Poetas de Chile




















Magritte

Nicanor Parra


Cartas a una desconocida


Cuando pasen los años,
cuando pasen
los años
y el aire haya cavado un foso
entre tu alma y la mía;
cuando pasen los años
y yo sólo sea un hombre que amó,
un ser que se detuvo un instante frente a tus labios,

un pobre hombre cansado de andar por los jardines,
¿dónde estarás tú? ¡Dónde estarás, oh hija de mis besos!



Pablo Neruda

Farewell

Desde el fondo de ti, y arrodillado,
un niño triste como yo, nos mira.
Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas.
Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.
Por sus ojos abiertos en la tierra
veré en los tuyos lágrimas un día.
Yo no lo quiero, Amada.

Para que nada nos amarre
que no nos una nada.
Ni la palabra que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron tus palabras.
Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.
Amo el amor de los marineros
que besan y se van.
Dejan una promesa.
No vuelven nunca más.
En cada puerto una mujer espera:
los marineros besan y se van.
(Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar.)
Amo el amor que se reparte
en besos, lecho y pan.
Amor que puede ser eterno
y puede ser fugaz.
Amor que quiere libertarse
para volver a amar.
Amor divinizado que se acerca
Amor divinizado que se va.
Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.
Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.
Fui tuyo, fuiste mía. ¿Qué más? Juntos hicimos
un recodo en la ruta donde el amor pasó.
Fui tuyo, fuiste mía. Tú serás del que te ame,
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.
Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos.
No sé hacia dónde voy...
Desde tu corazón me dice adiós un niño.
Y yo le digo adiós.


VICENTE HUIDOBRO

HORAS
El villorio Un tren detenido sobre el llano
En cada charco duermen estrellas sordas
Y el agua tiembla
Cortinaje al viento
La noche cuelga en la arboleda
En el campanario florecido

Una gotera viva Desangra las estrellas
De cuando en cuando

Las horas maduras
Caen sobre la vida.


ROBERTO BOLAÑO



LOS PERROS ROMÁNTICOS

En aquel tiempo yo tenía veinte años
y estaba loco.
Había perdido un país
pero había ganado un sueño.
Y si tenía ese sueño
lo demás no importaba.
Ni trabajar ni rezar
ni estudiar en la madrugada
junto a los perros románticos.
Y el sueño vivía en el vacío de mi espíritu.
Una habitación de madera,
en penumbras,
en uno de los pulmones del trópico.
Y a veces me volvía dentro de
y visitaba el sueño: estatua eternizada
en pensamientos líquidos,
un gusano blanco retorciéndose
en el amor.
Un amor desbocado.
Un sueño dentro de otro sueño.
Y la pesadilla me decía: crecerás.
Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto
y olvidarás.
Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen.
Estoy aquí, dije, con los perros románticos
y aquí me voy a quedar.


ENRIQUE LIHN
AUTOCINE

Se lee en la pantalla: sólo para ti
La función empezaría siempre que te duermes
Si no fuera porque, a veces, felizmente la pierdes
Vienes al cine solo
como lo estás en la pantalla
tus encuentros en ella con la primera actriz
aunque fatales no agregan
su nombre a la falacia del reparto:
tú mismo haces todos los papeles.
Igual, será la última vez que trabajemos juntos
La angustia que te despierta tiene un aire de falsedad
Desistes de anotar en tu cuaderno de sueños
esa cosa de nada que llenaría cien páginas
el análisis para qué
una interpretación de rutina


DAVID ROSENNMAN TAUB


EL CIELO EN LA FUENTE

La rosa hacia la rosa: los ardores ondulan y sucumben.
Como lo mío antes de mí, Jesusa
en otro corazón.
¿No buscará descanso?

En una página de arena y miedo
lee su nombre.
Fardos los dominios.

Habrá murallas,
pero no muy altas.

Breve selección de poetas mujeres de México















Ilustración de Yayoi Kusama


Angélica de Icaza


El Duelo

Callar, callar ahora
el silencio tiene un espacio en nuestra lengua
deja que al paso de la noche
permanezca con los labios abiertos en tu espalda
mientras mis dedos se alargan al tocarte
ternura nueva
Busco tus huecos
me deslizo en tus grietas
toco fondo / me impulso
humedezco los labios para hablarte
es inútil / es silencio
es tan pronto tan largo este deseo
Tu piel escucha el lenguaje cifrado de mis dedos
mi piel responde
erizada / uniforme
mi cuerpo humedecido / transparente
derramando los muslos por los bordes
rebasando los bordes con los muslos
Callar, callar ahora
que al paso de la noche
terminaremos juntos este duelo.

ROCIO CERÓN
Resistencia

Bajo el desdén de la canícula
erra la mano en su deseo de prisa,
de movimiento arduo sobre el blanco.
Mas el cuerpo aquieta desazón y agotamiento
en la enmienda del paso justo.
Hay contacto entre velocidad y pausa,
un registro de paulatinos tonos
que engarzan en un vaho el cantar del cuerpo.
Redoblando el movimiento, en caída,
vertical y austero, el nervio más grande
atrae hacia sí la pulpa añeja del escarnio.
Ya nada interpone su designio,
ya nada es sólo sangre,
hay historia emplazada
en cada miembro, en cada herida,
en cada gesto.
Despacio y aprisa –como el tiempo–

ROSARIO CASTELLANOS


...porque la realidad es reducible
a los últimos signos
y se pronuncia en sólo una palabra...

Sonríe el otro y bebe de su vaso.
Mira pasar las nubes altas del mediodía
y se siente asediado (bugambilia, jazmín,
rosal, dalias, geranios,
flores que en cada pétalo van diciendo una sílaba
de color y fragancia)
por un jardín de idioma inagotable.

LINA ZERÓN

STATUS DE SEÑORA

Sola, día a día contemplo la fuerza con que
se impone el alba mientras coso tu nombre en las cortinas.
Sola, habitante soy de una bella casa
donde mi persona es el mejor adorno
que de vez en vez de lugar cambias pero nada es mío según las actas.
Sola,
con mi status de señora bien casada,
esposa del brillante ejecutivo
que entiendo vive conmigo por las huellas
que deja en la cama.
Sola cada noche río a carcajadas con mi sombra de gran dama
y contemplo el rostro de la perfecta esposa
que desearía por una noche ser tu cortesana.


ELSA CROSS

TU VOZ

Tu voz contra el atardecer.
El viento empuja
sobre el cristal
las ramas de los altos encinos.Tu voz llena el espacio.
Y no hay instrumentos
para tu canto.
Tu voz dibuja signos en el vientoLa noche
va bordeando en silencio
ese núcleo
donde la luz se detiene todavía
mientras tu voz,
tu voz sola
borra el instante.

viernes, 20 de febrero de 2009

breve coleccion de poetas

ALVARO MUTIS

Nocturno

Esta noche ha vuelto la lluvia sobre los cafetales
Sobre las hojas de plátano,
sobre las altas ramas de los cámbulos,
ha vuelto a llover esta noche un agua persistente y vastísima
que crece las acequias y comienza a henchir los ríos
que gimen con su nocturna carga de lodos vegetales.
La lluvia sobre el cinc de los tejados
canta su presencia y me aleja del sueño
hasta dejarme en un crecer de las aguas sin sosiego,
en la noche fresquísima que chorrea
por entre la bóveda de los cafetos
y escurre por el enfermo tronco de los balsos gigantes.
Ahora, de repente, en mitad de la noche
ha regresado la lluvia sobre los cafetales
y entre el vocerío vegetal de las aguas
me llega la intacta materia de otros días
salvada del ajeno trabajo de los años.

Lo Fatal

Rubén Darío

A René Pérez



Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura, porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos...!



Los Heraldos Negros

César Vallejo

Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé.
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé.

Son pocos; pero son... Abren zanjas obscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán talvez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... Pobre...pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!

Madre Melancolía

Juan Ramón Molina

“A tus exangües pechos. Madre Melancolía,
he de vivir pegado, con secreta amargura,
porque absorbí los éteres de la filosofía
y todos los venenos de la literatura.

En vano –fatigada de sed el alma mía-
sueña con una Arcadia de sombra y de verdura,
y con el don sencillo de un odre de agua fría
y un racimo de dátiles y un pan sin levadura.

Todo el dolor antiguo y todo el dolor nuevo
mezclado sutilmente en mi espíritu llevo
como el extracto de una fatal sabiduría.

Conozco ya las almas, las cosas y los seres,
he recorrido mucho las playas de Citeres…
¡Soy tu hijo predilecto. Madre Melancolía!




ANDRE BRETON
LOS ESCRITOS VUELAN

El satén de las páginas que se hojean en los libros modela
una mujer tan hermosa
Que cuando no se lee se contempla a esa mujer con tristeza
Sin atreverse a hablarle sin atreverse a decirle que es tan hermosa
Que lo que se va a saber no tiene precio
Esta mujer pasa imperceptiblemente entre un rumor de flores
A veces se vuelve en medio de las estaciones impresas
Para preguntar la hora o mejor aún simula contemplar unas
joyas bien de frente
Como no hacen las criaturas reales
Y el mundo se muere una ruptura se produce en los anillos de aire
Un desgarro en el lugar del corazón
Los diarios de la mañana traen cantantes cuya voz tiene el color de la
arena en las riberas tiernas y peligrosas
Y a veces los de la tarde dan paso a muchachas que conducen
animales encadenados
Pero lo más bello está en el intervalo de ciertas letras
Donde unas manos más blancas que el cuerno de las estrellas a mediodía
Saquean un nido de blancas golondrinas
Para que llueva siempre
Tan bajo tan bajo que las alas no puedan ya mezclarse
Unas manos por donde se sube hasta unos brazos tan leves
que el vapor de los prados en sus graciosas volutas por
encima de los estanques es su imperfecto espejo
Unos brazos que no se articulan más que con el peligro excepcional de un
cuerpo hecho para el amor
Cuyo vientre llama a los suspiros desprendidos de los matorrales
llenos de velos
Y que sólo tienen de terrestre la inmensa verdad helada de los trineos de
miradas sobre la extensión toda blanca
De lo que no volveré a ver más
A causa de una venda maravillosa
Que es la mía en el juego de la gallina ciega de las heridas

Versión de Manuel Álvarez Ortega


CHARLES BAUDELAIRE


. LA VOZ

Se encontraba mi cuna junto a la biblioteca,
Babel sombría, donde novela, ciencia, fábula,
Todo, ya polvo griego, ya ceniza latina
Se confundía. Yo era alto como un infolio.
Y dos voces me hablaban. Una, insidiosa y firme:
«La Tierra es un pastel colmado de dulzura;
Yo puedo (¡y tu placer jamás tendrá ya término!)
Forjarte un apetito de una grandeza igual.»
Y la otra: «¡Ven! ¡Oh ven! a viajar por los sueños,
lejos de lo posible y de lo conocido.»
Y ésta cantaba como el viento en las arenas,
Fantasma no se sabe de que parte surgido
Que acaricia el oído a la vez que lo espanta.
Yo te respondí: «¡Sí! ¡Dulce voz!» Desde entonces
Data lo que se puede denominar mi llaga
Y mi fatalidad. Detrás de los paneles
De la existencia inmensa, en el más negro abismo,
Veo, distintamente, los más extraños mundos
Y, víctima extasiada de mi clarividencia,
Arrastro en pos serpientes que mis talones muerden.

Y tras ese momento, igual que los profetas,
Con inmensa ternura amo el mar y el desierto;
Y sonrío en los duelos y en las fiestas sollozo
Y encuentro un gusto grato al más ácido vino;
Y los hechos, a veces, se me antojan patrañas
Y por mirar al cielo caigo en pozos profundos.
Más la voz me consuela, diciendo: «Son más bellos
los sueños de los locos que los del hombre sabio».



ENRIQUE LIHN


DESTIEMPO

Nuestro entusiasmo alentaba a estos días que corren
entre la multitud de la igualdad de los días.
Nuestra debilidad cifraba en ellos
nuestra última esperanza.
Pensábamos y el tiempo que no tendría precio
se nos iba pasando pobremente
y estos son, pues, los años venideros.

Todo lo íbamos a resolver ahora.
Teníamos la vida por delante.
Lo mejor era no precipitarse.

DERECK WALCOTT
DESENLACE

Yo vivo solo
al borde del agua sin esposa ni hijos.
He girado en torno a muchas posibilidades
para llegar a lo siguiente:

una pequeña casa a la orilla de un agua gris,
con las ventanas siempre abiertas
hacia el mar añejo. No elegimos estas cosas.

Mas somos lo que hemos hecho.
Sufrimos, los años pasan,
dejamos caer el peso pero no nuestra necesidad

de cargar con algo. El amor es una piedra
que se asentó en el fondo del mar
bajo el agua gris. Ahora, ya no le pido nada a

la poesía sino buenos sentimientos,
ni misericordia, ni fama, ni Curación. Mujer silenciosa,
podemos sentarnos a mirar las aguas grises,

y en una vida inmaculada
por la mediocridad y la basura
vivir al modo de las rocas.

Voy a olvidar la sensibilidad,
olvidaré mi talento. Eso será más grande
y más difícil que lo que pasa por ser la vida.


jueves, 19 de febrero de 2009

Pequeña colección de poetas mujeres















CLEMENTINA SUAREZ
Honduras
Lamentos en el espacio

Afuera ruge el viento. Tu cabeza está
en mis piernas.
la noche se entretiene en ronda de fantasmas.

Aguas desbarrancadas cortan narcisos y nieblas,

para adornar la tumba de tanto pájaro muerto.
Tú peinas y despeinas mi cabello

mientras el mar arrastra sangre y lodo.
La sombra parece que esculpiera cadáveres.

¿Quién llora y se desespera en el aire?
Amor.
Tú estás dormido,
-sin darte prisa por salir de la noche-
mientras yo atajo lamentos
de madres y de niños.

Anne Sexton Norton,
Massachusetts


Deseando morir

Traducción: Griselda García

Ahora que lo preguntas,
la mayor parte de los días no puedo recordar.

Camino vestida, sin marcas de ese viaje.

Luego la casi innombrable lascivia regresa.
Ni siquiera entonces tengo nada contra la vida.

Conozco bien las hojas de hierba que mencionas,
los muebles que has puesto al sol.
Pero los suicidas poseen un lenguaje especial.

Al igual que carpinteros, quieren saber con qué herramientas.

Nunca preguntan por qué construir. En dos ocasiones me he expresado con tanta sencillez, he poseído al enemigo,
comido al enemigo,
he aceptado su destreza,
su magia.
De este modo, grave y pensativa,

más tibia que el aceite o el agua,

he descansado, babeando por el agujero de mi boca.
No se me ocurrió exponer mi cuerpo a la aguja.

Hasta la córnea y la orina sobrante se perdieron.

Los suicidas ya han traicionado el cuerpo.
Nacidos sin vida, no siempre mueren,

pero deslumbrados,
no pueden olvidar una droga tan dulce
que hasta los niños mirarían con una sonrisa.
¡Empujar toda esa vida bajo tu lengua!

que, por sí misma, se convierte en pasión.
La muerte es un hueso triste, lleno de golpes,
dirías, y a pesar de todo ella me espera,
año tras año,
para reparar delicadamente una vieja herida,
para liberar mi aliento de su dañina prisión.
Balanceándose allí, a veces se encuentran los suicidas,

rabiosos ante el fruto, una luna inflada,

dejando el pan que confundieron con un beso

dejando la página del libro abierto descuidadamente

Algo sin decir, el teléfono descolgado.



CRISTINA PERI ROSSI
Montevideo, Uruguay, en 1941

Tango

La ciudad no eras vos

No era tu confusión de lenguas
ni de sexos
No era el cerezo que florecía -blanco-
detrás del muro como un mensaje de Oriente
No era tu casa
de múltiples amantes y frágiles cerraduras
La ciudad era esta incertidumbre
la eterna pregunta
-quién soy-
dicho de otro modo; quién sos.

Emily Dickinson
Estados Unidos 1830

Soy Nadie


Soy nadie. ¿Tú quién eres?
¿Eres tú también nadie? Ya somos dos entonces.
No lo digas: lo contarían, sabes. Qué tristeza ser alguien,
qué público: como una rana decir el propio nombre
junio entero para una charca admiradora.


GABRIELA MISTRAL

Chile
Ausencia

Se va de ti mi cuerpo gota a gota.

Se va mi cara en un óleo sordo;

se van mis manos en azogue suelto;
se van mis pies en dos tiempos de polvo.
¡Se te va todo, se nos va todo!
Se va mi voz,
que te hacía campana
cerrada
a cuanto no somos nosotros.

Se van mis gestos, que se devanaban,
en lanzaderas,
delante tus ojos.

Y se te va la mirada que entrega,

cuando te mira, el enebro y el olmo.
Me voy de ti con tus mismos alientos:

como humedad de tu cuerpo evaporo.
Me voy de ti con vigilia y con sueño,

y en tu recuerdo más fiel ya me borro.

Y en tu memoria me vuelvo como esos
que no nacieron ni en llanos ni en sotos.
Sangre sería y me fuese en las palmas
de tu labor y en tu boca de mosto.
Tu entraña fuese y sería quemada
en marchas tuyas que nunca más oigo,
¡y en tu pasión que retumba en la noche, como demencia de mares solos! ¡Se nos va todo, se nos va todo!

Gioconda Belli
Nicaragua 1948

Ahyutentemos el tiempo, amor...

Ahuyentemos el tiempo, amor,
que ya no exista;

esos minutos largos que desfilan pesados
cuando no estás conmigo
y estás en todas partes
sin estar pero estando.
Me dolés en el cuerpo,

me acariciás el pelo
y no estás y estás cerca,
te siento levantarte desde el aire llenarme pero estoy sola, amor,
y este estarte viendo sin que estés,
me hace sentirme a veces
como una leona herida,
me retuerzo
doy vueltas te busco y no estás y estás allí tan cerca.

INGEBORG BACHMANN
Austria

Ningunas delikatessen

Ya nada me gusta
¿Debo ataviar una metáfora
con una flor de almendro?
¿Crucificar la sintaxis sobre un efecto de luz?

¿Quién se romperá la cabeza
por cosas tan superfluas?
He aprendido a ser sensata con las palabras,

(para la clase más baja)
hambre deshonra lágrimas y tinieblas.
Con los sollozos no depurados, con la desesperación
(y desespero de desesperación)

por tanta miseria,
por el estado de los enfermos,
el coste de la vida, me las arreglaré.

No descuido la escritura,
sino a mí misma.
Los otros saben,
Dios lo sabe que hacer con las palabras.
Yo no soy mi asistente.

¿Debo aprisionar un pensamiento

llevarlo a la iluminada celda de una frase?
¿Alimentar oídos y ojos con bocados
de palabras de primera?
¿Investigar la libido de una vocal,

averiguar el valor de amateur de nuestras consonantes?

¿Tengo que con la cabeza apedreada,

con el espasmo de escribir en esta mano,

bajo la presión de trescientas noches, romper el papel,
barrer las urdidas óperas de palabras destruyendo así:
yo tú él ella lo
nosotros vosotros?

(Que sea. Que sean los otros.)
Mi parte que se pierda
Silvina Ocampo
Buenos Aires

Envejecer


Envejecer también es cruzar un mar de humillaciones cada día;
es mirar a la víctima de lejos, con una perspectiva que en lugar
de disminuir los detalles los agranda.

Envejecer es no poder olvidar lo que se olvida.

Envejecer transforma a una víctima en victimario.

Siempre pensé que las edades son todas crueles,

y que se compensan o tendrían que compensarse
las unas con las otras.
¿De qué me sirvió pensar de este modo?

Espero una revelación.
¿Por qué será que un árbol
embellece envejeciendo?
Y un hombre espera redimirse
sólo con los despojos de la juventud.
Nunca pensé que envejecer fuera el más arduo de los ejercicios,
una suerte de acrobacia que es un peligro para el corazón.

Todo disfraz repugna al que lo lleva.
La vejez
es un disfraz con aditamentos inútiles.
Si los viejos parecen disfrazados, los niños también.

Esas edades carecen de naturalidad.
Nadie acepta
ser viejo porque nadie sabe serlo,
como un árbol o como una piedra preciosa.

lunes, 9 de febrero de 2009

MIS OJOS.



©

MIS OJOS

Mis ojos ya no son aquellas calles solitarias y muertas,

la piedra que golpea la tibia mirada que no observa.

No son los trenes que avanzan cargados de gente,

sin nombre,

sin cuerpo,

sin sombra,

sin sueño y sin amorío.

Mis ojos ya no cruzan la soledad,

aquella flor vacía que cae lento en cualquier agujero.

Ya no son lunas y cielos deshojados.

Ya no son

lágrimas, ni dolor.

Ni agua que se pudre en otras aguas.

Mis ojos

ya tienen un color y no precisamente el de la noche.

©Karen Valladares

domingo, 8 de febrero de 2009

Un poema de José Luis Quesada

Magritte

Homenaje a Paul Eluard

Paul Eluard cómo te recuerdo
dejado de la mano de tu mujer
en un México aterrador para ti
las tormentas los tormentos Paul Eluard
y tú avanzando con la espalda arqueada
en la forma infinita
que tienen los poetas cuando están tristes
bonjour tristesse decía bonjour tristesse
porque todas las mañanas la tristeza estaba junto al lavabo
París se adivinaba tras los vidrios oscuros
como las gafas de la policía
pero había que levantarse y afrontar el espejo
la torpeza del pie ante lo inmediato
los cobardes y las ratas huían despavoridos
para salvarse para salvarse
ah las heridas Paul Eluard
las grandes heridas que dan los besos recordados
y el insomnio el demonio
la traición ensañándose en lo mejor de nuestra fe
y el asco y el amor que se sienten por el amor
y el sufrimiento que nos hace compasivos y ardientes
el poeta conserva la esperanza
cuando otros la abandonan o trafican con ella
es irreal mi soledad decías
pero el milagro es cierto Paul Eluard

jueves, 29 de enero de 2009

Movimiento






Movimiento
la Luz,
El tiempo,
La oscuridad,
La sombra,
La lluvía.

Movimiento
el cuerpo andando,
los caminos en silencio,
la palabra alzada.
un beso,
el abrazo.
Movimiento,
el aire,
una mano deteniéndose en el bolsillo,
la mirada sosteniéndose en otra mirada.


Movimiento,
La luz,
El calor
Un cuerpo sosteniéndose en otro cuerpo.
Movimiento todo.
La traición
Los amigos,
El amor,
La ciudad,
Los transeúntes,
Las casas.
Movimiento,
nada.
Los ojos,
La sangre
En constante movimiento,
Sin detenerse.
Como la mirada,
O el pensamiento.




MUERTEMUERTE
Este ataúd
Es el primer barco de la muerte,
Donde naufrago en mares de sueños que jamás dormí.
Donde me hundo con un sonido de huesos
Gritando nombres,
Nombres que me olvidaron a diario.
Este es el sueño mutilado de silencio
Que nos lleva a los brazos de la muerte
Ahora
Ahora nos beberán a sorbos el cuerpoMientras se descuaja furiosa la vida

© Karen Valladares




Mientras escribo

  Mientras escucho este playlist (194) Relaxing Soul Music ~ lets share music ~ Chill Soul Songs Playlist - YouTube Escribo sumergida en el ...