lunes, 4 de agosto de 2014

Decir tu nombre envenenado







Debo hablar esta noche del dolor, decir que duele profundamente el corazón.
Pensar que nada pasó entre vos y yo que no sólo fue un leve temblor que mencioné alguna vez. Le temo a este fantasma que ahora soy, a esta voz quebradiza que dejaste esperando ser afinada. Me duele la voz, me duele el viento que craquea mi cuerpo, me duele tu nombre opaco. Y es que ahora no me pertenezco, soy una ciudad destruida, alguien va quitando de mi los peldaños que llegan al abismo. Fingiré que muero todos los días de mi existencia, y jurare jamás no decir tu nombre envenenado.




Tomado del poemario, ninguna tarde azul





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