lunes, 5 de agosto de 2013

"He construido una casa, piedra a piedra, en el centro de una isla. Cerca, cerca del cielo.


Nota para después del evento-
Y algo de esto se cantó esta noche.
Esta es mi casa.


"He construido una casa, piedra a piedra, en el centro de una isla. Cerca, cerca del cielo.
Antonio José Rivas."


Nada nos detuvo esa noche, nada. Ni el cansancio, ni las dudas, ni el deseo, ni el viento húmedo, ni la pequeña brisa a media noche.
El murmullo de la gente, el olor a tabaco, a cerveza, a la necesidad de estar juntos. Todo explotó sobre nosotros, todo.
Llegar a la ciudad de Cardona Bulnes, de Antonio José Rivas, escuchar las campanadas cada 15 minutos, comprar el ron para después del evento, ver las camisetas de metal en alguién del público, ver las manos alzadas solicitando una Pablo o de Aute, ver la luna que atravezaba el balcón del bar y así disimuladamente nos iluminaba a todos.
Ver, ver como llegaban todos, a escuchar un par de versos que llegaban desde el más allá, desde los recovecos de nuestro espiritu bohemio. Alzarles la voz en son de protesta y decirle aquí estamos, conmovidos, nostalgícos, estresados por el trajin de hacer valer esta noche.
Y hacernos sentir que estamos en casa, en una casa nuestra, que de a poco hemos venido construyendo, y que aseguramos que crecerá, sin importarnos nada. sin que nos duela nada. Esta noche demostramos que podemos ser felices, de cualquier manera, a cualquier precio. Sentir que el corazón te late con fuerza cuando escuchas aquellas canciones que alguna vez sonó en lo profundo de tu voz, yesterday, o imagine de john lennon, sumergirnos entre tanta música, sin importarnos nada más que eso. Y gritarle a esa persona que tanto nos gusta, mientras sonaba ese bolero de fondo, bésame mucho, como si fuera esta noche la última vezzzzzzzzzzzzzz.
Que esta noche pasó sin apoyo de mucha gente que debió importar, que esta noche pasó por puro amor a la música y al arte y de nuevo a la hermandad. Que aquí no pensabamos que era el destino o la poesía que nos traía, pero que esta noche brillaba intensamente. Y en definitiva ninguna voz cabía en nuestra boca. Bien se dijo que no había elitismo, ni preferencias, ni engaños ni nada. Aquí lo único que importaba era hacer sonar las campanadas que diera la catedral de Comayagua, que temblara el parque central, que todos sintieramos aquella historia de amor que contó el poeta y que su eco fueran nuestras voces y nuestro canto. Y que al final de esto pensemos. Esta es la casa que hemos construido cerca, cerca del cielo.


Karen Valladares
Comayagua, Comayagua 3 de agosto del 2013