miércoles, 8 de mayo de 2013

Tengo todo el día.





 Imágen: El grito de Edvard Munch





Tengo todo el día, para decirte lo que pienso.

Para decirte que este día me viene sobrando

Para decirte que no me estremece la mañana azul

o la tarde opaca, o los pájaros que se estrellan en nuestra ventana.

Todo eso me suena cursi, apestoso.

Sin  importancia.

No me importa  el oleaje de las cortinas,

el sol que estalla como ampolla sobre nuestra ciudad

el bullicio de los niños correteando en las afuera de la casa.

Aseguro que nada de eso, hoy me importa.



Tengo todo el día para decirte lo que pienso

Para decirte que me estorban las palabras.

Y por eso grito,

y  por eso lloro,

y  por eso me rio a carcajadas.

Me  burlo de las cosas,

me burlo de todo

de vos, de ellos

de nosotros

de mí.


Tengo todo el santisímo día

Para decirte lo que pienso

Para gritarte en tu cara

Tus verdades,

Pero esto, esto que siento

no ocupo pensarlo todo el día

ni esperar la noche

o la madrugada

o que llegue navidad

o el invierno.

No, no importa la hora,

ni el tiempo

para decirte que te extraño todo el día.

Y también toda, toda la noche.


®Karen Valladares, Del libro: Maldita poesía.

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