miércoles, 6 de septiembre de 2017



“Concédeme esos cielos, 
esos mundos dormidos, el peso del silencio, ese arco, ese abandono, 
enciéndeme las manos, ahóndame la vida con la dádiva dulce que te pido”
Idea Vilariño

Dame la hoja caída del árbol
El silencio póstumo de las cigarras después de la lluvia
La neblina de una madrugada de invierno
El ardor del sol en pleno mediodía
El litoral del horizonte más lejano
El  ritual de las palomillas debajo de una lámpara
Las manos cruzadas como símbolo de espera
El temblor del parpado como único misterio
La lluvia no importa en este preciso momento.
Dame:
La brevedad de la caricia ante un cuerpo desnudo imaginado.
El orgasmo partido en pedazos
el sabor de unos labios insípidos
lo agridulce de una espera
la tarde que sorprende a veces con algún color raro en el cielo.
Dame la silaba que falta en la palabra
El latir de la bestia
El corazón roto de una mujer despechada.
El llanto, el rostro humedecido, el labio tembloroso.
La página arrugada

El remedio casero para el olvido.

©Karen Valladares. 

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