martes, 3 de marzo de 2015

Margaret Atwood -

 Habitación inhabitable




El matrimonio no es
una casa, ni siquiera una carpa

está antes que eso y es más frío:

el borde del bosque, el borde
del desierto
                    la escaleras sin pintar
del patio de atrás donde nos acuclillamos
y comemos pochoclo

el borde del glaciar que retrocede

donde con trabajo y con el asombro
de haber sobrevivido
hasta acá

estamos aprendiendo a hacer un fuego.

______________________________________________________
POEMA NOCTURNO

No hay nada que temer,
es sólo el viento
que ahora sopla hacia el este, es sólo
tu padre..........el trueno
tu madre..........la lluvia
En este país de agua
con su luna ocre y húmeda como un champiñón,
sus muñones ahogados y sus pájaros largos
que nadan, donde crece el musgo
por todo el tronco de los árboles
y tu sombra no es tu sombra
sino un reflejo,
tus padres verdaderos desaparecen
al bajar la cortina
y quedamos los otros,
los sumergidos del lago
con nuestras cabezas de oscuridad
de pie ahora y en silencio junto a tu cama...
Venimos a arroparte
con lana roja,
con nuestras lágrimas y susurros distantes.
Te meces en los brazos de la lluvia,
el arca fría de tu sueño,
mientras aguardamos, tu padre
y madre nocturnos,
con las manos heladas y una linterna muerta,
sabiendo que somos solamente
las sombras vacilantes que proyecta
una vela, en este eco
que oirás veinte años más tarde.

De "Two -Headed Poems" (1978)


Los exploradores

Los exploradores van a llegar
en pocos minutos
y van a descubrir esta isla.

(Es una isla seca,
rocosa, con sitio
para unos pocos árboles, una fina
capa de tierra; apenas
más grande que una cama.
Así es cómo
nunca la vieron
hasta ahora.)

Ya sus barcos se acercan,
sus banderas ondean,
sus remos empujan el agua.

Van a estar llenos de júbilo
y gritando, al encontrar
que había algo
que no habían encontrado antes,

aunque esta isla no les va a proporcionar
mucho más que un punto de apoyo:
poco para explorar;

pero van a estar sorprendidos

(todavía no los podemos ver;
sabemos que deben estar
llegando, porque siempre vienen
unos minutos demasiado tarde)

(no van a ser capaces
de decir cuánto tiempo
estuvimos perdidos, o por qué,
o, a partir de estos
roídos huesos,
quién fue el superviviente)

con los dos esqueletos.



Versión de Tom Maver


Tomado del blog. http://hastadondellegalavoz.blogspot.com/search/label/Margaret%20Atwood