jueves, 5 de febrero de 2015

Decir tu nombre es una catástrofe


 Se me apaga tu cuerpo entre las manos

tan despacio.
Josefa Parra



Decir tu nombre es una catástrofe.
 Es un sonido explosivo en mi boca.
Chasquido de dedos arrugados por el frío.
El sonido de una ola de mar embravecido.
Vuelo roto de un pájaro sin rumbo.-

Sospecho tu ausencia;
cicatriz abierta,
murmullo allá bien a lo lejos.-
Me voy y tu nombre tirita en mi boca;
me voy y tu nombre se desliza por mi entre pierna,
me voy y todavía no puedo decir completo tu nombre.
Me voy y no puedo decir nada, me tiembla la voz.-
en mi cuerpo desnudo hambriento de ti.-

Me voy viendo la silueta desdibujada de tu espalda
y pensar que esto no duele, y no lastima, y no importa,
aunque se me descuaje  cada vertebra; 
aunque recuerde la terrible ausencia en tus ojos.
Tus ojos son ahora una partitura desafinada;
página en blanco.
Punto y aparte.
Cuerpo humedecido.
Nada de esto debo decir,
no se me ocurre otra cosa,
Más que pensar en tus ojos,
decir tu cuerpo desnudo es otra catástrofe
decir estos pechos diminutos no son míos, pero si tuyos.
Decir tus ojos es una herida abierta.
Decir, mi cuerpo, decir mi espalda abandonada por tus manos.
Decir mis piernas abiertas y clítoris erecto y húmedo y tu tan lejos, tan ausente.


Decir, tan sólo decir, decir cualquier cosa que se parezca a ti , será la destrucción completa de mi voz.


@Karen  Valladares
Tomado del libro: Ninguna tarde azul.