domingo, 23 de octubre de 2011

E.E. Cummings: En algún lado adonde nunca fui, más allá.



En algún lado adonde nunca fui, más allá

de cualquier otra experiencia, tus ojos tienen su silencio;

en tu gesto más frágil hay cosas que me encierran,

o que al estar muy cerca yo no alcanzo a tocar



tu mirada más mínima me abrirá fácilmente

aunque yo me he cerrado como un puño,

vos me abrís siempre pétalo por pétalo

como la primavera (con toque hábil, misterioso) abre su



primera rosa, o si querés cerrarme, yo y mi vida

se cerrarán con hermosura, súbitamente, igual

que cuando el corazón de esta flor imagina

cómo cae la nieve con cuidado en todas partes;



nada que percibamos de este mundo se iguala con la fuerza

de tu intensa fragilidad: me atrapa su textura

con el color de sus campiñas,

produciendo con cada respiración muerte y eternidad



(no sé qué tenés vos que se cierra

y se abre; sólo que algo en mí entiende

que la voz de tus ojos es más honda que las rosas)

nadie, ni aun la lluvia, tiene manos tan chicas