martes, 12 de julio de 2011

Jerónimo: Guerrillero de la música hondureña

Por Jorge Martínez Mejía



Pueblo. Puro pueblo el cabrón, desde cipote.

Cantaba empuñando la guitarra, disparando a lo loco
su música de balas,
de voces arrastradas y pechos de sangre, 
de horribles manos
fracturadas.


No era filósofo sino testigo del asesinato,
del abismo, 
del oscuro pozo de nuestro nombre.


No podía ser cantor, ni poeta, 
su anti música lo delataba,
era sólo un hombre cantando;
puro pueblo el cabrón.


Escogió morir para acompañar a Facundo…
Por eso estos días tienen menos música, 
menos gritos, menos pendejadas,
menos poesía para obreros,
menos cantos de pan,
menos palabras indignadas.


Qué mal cantor eras, Jerónimo, que mal poeta…
Te subías al escenario como un obrero al andamio,
y gritabas tu canción, atropellada,
como un busero que canta.


No había glamur en vos…
Te valía verga bostezar en el concierto,
mostrar tu calcetín roto,
o decir sin ambages, “cómprenme este disco,
porque hoy no andamos ni para un fresco”.
Eras puro pueblo, Jerónimo, puro pueblo.


Así te vamos a recordar,
gritón y exacto,
guerrillero de la música hondureña,
generoso y atroz.


Y no te vamos a poder olvidar
aunque queramos,
porque no había peor poeta,
peor cantor,
porque eras puro pueblo, cabrón,
puro pueblo…
envergado y revuelto…

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