viernes, 20 de junio de 2008

El desierto de los niños



Roberto Bolaño


Nuestro primer sueño es una muchacha -siempre una muchacha- que camina por las calles de cristal de la clínica donde nació. Dossier de niños tiritando de tanto viajar. Dossier de lunas en la ventana. de parejas fugaces, utópicas, besándose las manos. Nuestro primer sueño es una muchacha, etcétera, camina por bodegones murmurando para sí misma -la locura nos apartará del centroizzquierdismo, la esperanza electriza a los más desesperados: ideas retráctiles, suaves como la colección de fotos que un adolescente guarda para las improbables noches a campo libre, pero que le ayudan. Nuestro primer sueño es un horóscopo divertido, pesimista, una muchacha leyendo el periódico una tarde de verano, las nubes que pasan por encimita del mar (te creo, te creo, llueve interminablemente), y otro que piensa: "la dureza de mi mirada" mientras se lo sacude después de mear sobre el muro.

1 comentario:

Poetas del Grado Cero dijo...

Hola idolo mio, musa mia, mona negra, amarilla, verde. Mona de ojos de hojas de fabula y playas celtas...Te dibuje ayer en un sueno que tuve y eras una mujer flamenca, mexicana, chilena, una nina insolente que le pego un vergazo a las olas con su mirada innombrable. Pero tenias un dominio de este lado del bosque y corrias otra vez, ferozmente, detras de las palabras griegas. Relumbraba tu dije en el cuello en el que me alimentabas por la noche...Yo te vi esta vez atravesando un prado, desnuda, asombrada por tu soledad y tu miedo. Las legiones de mujeres que te antecedieron te acompanaban con su sombra en las algas del mar, en los caminos. Las joyas que ayer por la tarde te quitaste ya no las volveras a ver, regadas en el suelo han ido formando un jardincillo, una caravana de peregrinos que vienen a llevar tus versos para alimentar a sus crias, para refrescarse la mirada. Son personas sencillas que vos misma inventaste en los libros de Borges y Cortazar, para que nunca olvidaran la poesia...Pero vos tambien eras una poeta tirana, destructora de la belleza que escudrinaban tus ojos.