domingo, 27 de abril de 2008

Ciudad Inversa



















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Patio


Tierra es lo que hay en mi patio.
No rosas, cartuchos
árboles frutales.

Siembro amaneceres
atornillados en versos.
Siembro incertidumbre,
casas cerradas
donde nadie habitó jamás.

Muertos es lo que siembro,
muertos vivos
porque nunca los maté
ni los mataron,
ni duermen, quizás.

Mi patio no es como los demás.
Mi patio habla
y cuenta cada historia de sus raíces.

Siembro calles que la gente ha olvidado.
Siembro cielos,
otra vez cielos
y es que me abruma su secreto,
sus habitantes.
Y no precisamente pájaros
o nubes
o aviones.
o poemas.

Siembro un patio
en mi patio;
un patio cargado de ciudades,
de multitudes,
de sueños.
de mierda, inclusive.

Lo siembro
porque mi patio no tiene el valor
de callar sus propias cosas.
Entonces grita
y no grita patio,
grita palabras, nombres de hombres que mal vistieron de sexo.
Nombres de mujeres que me odiaron por celos.
Nombres de patrias a las que prometí visitar.
Nombres de tantas cosas incumplidas.

Donde yo vivía
habían patios pintados de silencios
para no contar sus vergüenzas y verdades
como el mio.




XVIII




Nadie sueña al mundo…


La ciudad
es una lámpara
un abanico.


A veces
es un pájaro,
espejo de la muerte,
polvo de nuestro propio cuerpo.


Un niño que nos usa como barrilete,
un perro que nos lame las sombras.


Hombres y mujeres
que avanzan en cualquier sentido.
A veces simplemente no avanzan.


Es larga,
sin movimiento
sin respiración.


La ciudad es nada más
restos de basura
que vuelan en un cielo negro
o azul
o amarillo.


Esta ciudad,
es como un mal verso
“es una silenciosa batalla en el ocaso,
un latido de guitarra, o una vieja espada”.


La ciudad
es un río
cargado de piedras
donde la piedra azota al río.


Esta ciudad,
esta precisa ciudad
es el mundo
que nadie sueña.




Xiii

A Supercero, el Monkey de mis ojos virados

Me imagino que vendrás.
No sé cuándo, no tengo la más remota idea,
pero mientras aprendo un par de poemas
para repetirlos cuando esté sola, para vos.

Imagino que ese día haremos el amor,
lo haremos hasta perdernos en el temblor de nuestra sangre,
de nuestro cuerpo, de nuestros sueños.
Imagino que ese día se terminará,
te irás, no sé en qué momento,
pero aseguro que te irás,
y mientras eso pase repetiré aquellos poemas
que me aprendí
y entre líneas y tu espalda marchándose
diré tu nombre
con sabor a llanto







IX


Son las siete y treinta de la noche de un día jueves, del mes de abril.
Lo raro es que llueve, hace viento, pero con algo de calor.
El calor alborota la ciudad. Hacía un par de días o meses que no llovía, la lluvia baja con rabia, con cierto celo; aunque de igual forma se le escucha triste. La lluvia esta noche viene vestida de ecos.
Yo estoy sola, con un silencio agudo en mi cuarto que perfectamente podría escucharse el correr de mi sangre, sino fuera por la lluvia. Pobre lluvia, como baja queriendo romper los techos y los adoquines, esos mismos adoquines que ni sombras tienen. La lluvia sueña que es ciudad y viceversa,
a veces aúlla como si un perro, pero vuelve a ser ciudad, se va la lluvia, se va tristemente como se van las voces y los sueños. Y la misma ciudad
y nosotros

4 comentarios:

HOMERO dijo...

Hola Karen: tal como te lo prometí aquí estoy. Soy Homero de Nicaragua. Soy de la Asociación Nicaragüense de Escritores (bueno, una de ellas). Pertenezco a Ciudad Blog; Una Comunidad literaria de blogueros y a "Acracia" otra comunidad de escritores. Si tienes interés en explorar los sitios: aparecen sus enlaces en mi blog master "La Ventana de Homero". Mi Blog "Nace la Noche" es el rincón poético mas personal que tengo. Tengo algo que sugerirte pero se me subió la presión; te lo diré en otro momento. Eres vecina hondureña; a ver cuando te decides venir a Nicaragua. Un abrazo y nos leemos. H.

karen valladares dijo...

dame el url de tu blog por favor,

Francisco Ruiz Udiel. Nicaragua. 1977. dijo...

Karen:
Me gusta el poema sobre el patio. Está bien escrito y tiene buen rítmo. Sin embargo, el párrafo de las calles y donde hablás del cielo siento que le quita fluidez respecto al rítmo interno y la construcción emotiva del poema. Eso de las rúpturas o quiebres podría darse en un poema jazz donde la improvisación es menester. Pero no es el caso. Podrías reflexionar si quitar ese párrafo queda mejor. Es decir, yo creo que si se omite, el poema aún guarda su esencia.

Como todo poeta es un pequeño Dios, pues vos tenés en todo caso la última palabra.

karen valladares dijo...

gracias francisco, tomare en cuenta tu comentario. un abrazo.